EL BAGAJE DE CONOCIMIENTOS DE MOLOTOV[1]

 

Publicado en septiembre de 1930

 

En el Decimosexto Congreso Molotov* presentó, entre otras joyas, la siguiente reflexión, mejor dicho, la siguiente maraña de reflexiones:

“Vale la pena recordar a este respecto algunas declaraciones que hizo Trotsky hace unos años. Trotsky afirmó más de una vez que ‘a partir de la guerra imperialista en Europa, no se han podido desarrollar las fuerzas productivas’ (L. Trotsky, Europa y América, 1926), que lo único que Europa puede esperar es el ‘estancamiento y el desmembramiento absolutos’ (L. Trotsky, Cinco años de la Comintern). Esto no le impidió [!] al ‘izquierdista’ Trotsky convertirse mas adelante [!] en el exégeta de la prosperidad norteamericana. En realidad, cuando afirmaba en sus discursos que Estados Unidos le ‘racionaría los víveres’ a Europa, no hacía más que reformular [?] de distinta manera la teoría del ‘excepcionalismo’, que posteriormente [!] fue el argumento fundamental de los renegados de derecha del Partido Comunista norteamericano. Nuevamente, en este caso, Trotsky utilizó una fraseología ‘izquierdista’ para formular una línea totalmente derechista-oportunista y hostil a la Comintern” (Pravda[2], 8 de julio de 1930).

Sigamos, por favor, el hilo del pensamiento de Molotov. Hace varios años Trotsky dijo que Europa había caído en el estancamiento y la decadencia. “Esto no le impidió al ‘izquierdista’ Trotsky convertirse más adelante en el exegeta de la prosperidad norteamericana.” ¿Por qué habría de “impedírselo a Trotsky”? ¿Acaso el estancamiento de Europa se contrapone al desarrollo de Norteamérica? Al contrario, yo afirmé que el estancamiento de Europa estaba ligado precisamente al creciente poderío de Estados Unidos. En un informe sobre este tema, dije:

“La superioridad económica sin igual de Estados Unidos, sea cual fuere la política consciente de la burguesía norteamericana, ya no permitirá el resurgimiento del capitalismo europeo. El capitalismo norteamericano, al hundir a Europa en un callejón sin salida, la llevará automáticamente a la senda de la revolución. Esta es la clave fundamental de la situación mundial.” [Europa y América]

¿Qué significa ese intento de Molotov de atribuirme una supuesta contradicción? Significa que nuestro insólito teórico tiende una y otra vez a “meterse de lleno” en algún problema.

Por lo que concierne a Europa, yo no fui el único que afirmó en la posguerra que todos los caminos del desarrollo le estaban vedados al capitalismo europeo. Este mismo pensamiento campea en todos los documentos fundamentales de la Comintern: en el manifiesto del II Congreso, en las tesis programáticas sobre táctica del III Congreso, en la resolución del IV Congreso; el V Congreso lo repitió (cuando se hizo inadecuado en algunos aspectos). En un sentido histórico amplio, esta afirmación sigue siendo válida hasta el día de hoy. Si bien la producción de Europa llega aproximadamente al ciento trece por ciento con relación a la de la preguerra, el ingreso per cápita de la población adulta no aumentó en dieciséis años, y para los trabajadores disminuyó. En el informe que cita Molotov dije:

“El capitalismo europeo se ha vuelto reaccionario en el sentido absoluto de la palabra; vale decir, no sólo es incapaz de hacer progresar a las naciones; ni siquiera es capaz de mantener los niveles de vida alcanzados hace mucho tiempo. Esto es, precisamente, lo que constituye el fundamento económico de la actual etapa revolucionaria. Los flujos y reflujos políticos se desarrollan sobre esta base sin alterarla.”

¿Acaso Molotov no está de acuerdo con esta afirmación?

Es cierto, más allá de toda duda, que Europa superó la destrucción y el estancamiento de los primeros años de la posguerra, y además se sobrepuso a las convulsiones de la ocupación del Ruhr.[3]  Pero eso sólo fue posible gracias a la cadena ininterrumpida de derrotas que sufrieron los movimientos proletarios europeo y colonial. Cuando al finalizar la guerra, y en 1925, previendo las grandes luchas sociales de Inglaterra y la situación revolucionaria de China, afirmábamos que el imperialismo europeo se encontraba en una posición insostenible, nuestro punto de partida era, naturalmente, la victoria del proletariado, no su derrota. En verdad, en esa época no preveíamos las hazañas de Stalin y Molotov en Inglaterra, China y también en otros países; en todo caso, no las preveíamos en toda su magnitud. No puede negarse -y esto de ninguna manera constituye una paradoja- que Stalin y Molotov contribuyeron más al mantenimiento, estabilización y salvación del capitalismo europeo que todos los estadistas de Europa. Es claro que no tenían esa intención, pero eso no mejora la situación.

¿Qué significa que soy el “exégeta” de la prosperidad norteamericana? La ventaja que Norteamérica le lleva a Europa es la misma que la que le lleva un trust monopolista a las dispersas empresas medianas y pequeñas que compiten entre sí. Señalar esta ventaja y apuntar su dinámica no significa convertirse en “exégeta” de los trusts. Más de una vez los cretinos críticos pequeñoburgueses acusaron a los marxistas de ser “exégetas” de las grandes empresas capitalistas.

Sin embargo, Molotov olvida que el V Congreso de la Comintern simplemente soslayó a Estados Unidos, mientras que el programa del VI Congreso incluye un párrafo sobre esa misma correlación de Europa con Norteamérica que Stalin trató de negar tan inútilmente. Molotov habla del racionamiento. También este pronóstico se confirma a cada paso. ¿Qué es el Plan Young[4], si no un racionamiento financiero? ¿Y acaso Estados Unidos no le raciona los víveres a la marina inglesa? Esto es tan sólo el comienzo. Al propio Molotov se le ocurrió -o quizás le soplaron- la idea de que “con el Pacto Kellogg[5], [Estados Unidos] trata de lograr que en la cuestión de la próxima contienda imperialista el factor determinante sea su voluntad”. Aunque no es una afirmación original, se le reconoce su valor. Pero esto demuestra que Estados Unidos busca -y en parte logra- racionarle los víveres a Europa. Dicho sea de paso, si este es el significado objetivo del Pacto Kellogg -y lo  es, en efecto- ¿cómo se atrevieron Stalin y Molotov a refrendarlo?

En el informe Europa y América de 1924 (al cual se refiere Molotov), respecto a la rivalidad naval entre Estados Unidos y Gran Bretaña, dijimos:

“Pero también debemos agregar: cuando Inglaterra se encuentre en una situación tal que se vea obligada a aceptar abiertamente el racionamiento, no será Curzon[6] quien realizará esta tarea desagradable; él es demasiado rebelde. No, le será confiada a MacDonald [...] 

Será necesaria la benigna elocuencia de MacDonald, Henderson* y los fabianos[7] para presionar a la burguesía inglesa y convencer a los obreros: ‘¿Entonces, hemos de ir a la guerra con Estados Unidos? No, nosotros queremos paz, acuerdos.’ ¿Y qué significa un acuerdo con el Tío Sam? [...] Acepten el racionamiento. Ese es el único acuerdo, no hay otro. Si se niegan, prepárense para la guerra.”

Sucede que en la política, por engañosa que sea, se pueden prever algunas cosas. Molotov siente un soberano desprecio por esa tarea. Prefiere no ver siquiera lo que sucede bajo sus propias narices.

Además, ¿qué motivo tuvo Molotov para traer a colación, inopinadamente la “prosperidad”? ¿Se trata tan sólo de un despliegue de erudición? Realmente, nos parece que cuando a Molotov lo nombraron Presidente de la Comintern descendieron sobre él lenguas de fuego, como les sucedió en cierta ocasión a los apóstoles, e inmediatamente comenzó a hablar en idiomas desconocidos. No obstante, la “prosperidad” no guarda la menor relación con el asunto que estamos tratando. La prosperidad es un fenómeno coyuntural, es un florecimiento en el sentido de un boom industrial y comercial. Pero mi comparación de Norteamérica con Europa se basaba en índices económicos fundamentales (riqueza nacional, ingresos, poder energético, carbón, petróleo, metal, etcétera), no en las oscilaciones coyunturales de dichos índices. Evidentemente, Molotov quiso decir: Trotsky ensalzó el poderío norteamericano y ahora, miren, Estados Unidos está atravesando una crisis aguda. ¿Pero acaso el poder capitalista excluye las crisis? ¿Acaso Inglaterra, en el apogeo de su hegemonía mundial, no conoció crisis? ¿Se puede concebir el desarrollo capitalista sin crisis? He aquí lo que dijimos al respecto en el Proyecto de programa de la Internacional Comunista:

“Aquí no nos vamos a extender en el análisis del problema especial de la duración de la crisis norteamericana y su posible envergadura. Se trata de un problema coyuntural, no programático. Sobra decir que no abrigamos la menor duda respecto de la ineluctabilidad de una crisis; tampoco descartamos que, dada la actual envergadura mundial del capitalismo norteamericano, la próxima crisis sea extremadamente profunda y aguda. Pero no hay absolutamente nada que justifique la conclusión de que ello restringirá o debilitará la hegemonía de Norteamérica. Semejante conclusión daría lugar a los más groseros errores estratégicos.

“Es justamente al revés. En un período de crisis, Estados Unidos ejercerá su hegemonía de manera más completa, descarada y brutal que en un período de auge. Estados Unidos tratará de superar sus problemas y males principalmente a expensas de Europa [...]” [en La Tercera Internacional después de Lenin].

Más abajo nos lamentábamos de que “en el proyecto de programa de la Comintern este pensamiento ni siquiera está expresado”.

Sucede que en economía, igual que en política -todavía más que en política- algunos fenómenos son previsibles. Pero ya sabemos que Molotov desdeña este esfuerzo frívolo.

Falta decir dos palabras acerca de la última parte de la maraña de reflexiones de Molotov: cuando Trotsky dice que Estados Unidos le racionará los víveres a Europa, vean ustedes, no era más que una “reformulación [?] particular de la teoría del ‘excepcionalismo’, que posteriormente [!] fue el argumento fundamental de los renegados de derecha del Partido Comunista norteamericano”. (¿Qué clase de reformulación es ésta, que precede a la formulación original? Pero no fustiguemos a Molotov, el orador y autor; aquí nos preocupa el pensador.)

En 1924 los “renegados de derecha”, Lovestone y Cía.[8], ya se habían cansado de criticar mis posiciones respecto de las relaciones entre Norteamérica y Europa. En realidad es Molotov el que incurre en reformulaciones. Quienes dieron a la teoría del excepcionalismo o de las peculiaridades su expresión más acabada y reaccionaria fueron Stalin y Molotov, quienes en 1924 proclamaron ante el mundo entero que, a diferencia de cualquier otro país, la URSS puede construir el socialismo dentro de sus fronteras nacionales.

Si partimos del hecho de que la misión histórica de nuestro partido es la construcción del socialismo, podemos decir que desde este punto del carácter excepcional de la URSS es, para Stalin absoluto. Cualquiera que sea el carácter excepcional que Lovestone y Cía. buscaban atribuirle a Estados Unidos, no podía ser más elevado que el que Stalin le asignó a la URSS mediante un decreto de la Comintern.

Además, ¿acaso el programa de la Comintern no reconoció la hegemonía mundial de Estados Unidos? Ni Grecia, ni Bélgica, ni toda una serie de países pueden reclamar esta “pequeña” peculiaridad. Siendo así, ¿no tenemos razón en afirmar que la hegemonía mundial de Estados Unidos es su peculiaridad excepcional? ¿O Molotov quiere refutar el programa de la Comintern que redactó Bujarin* algunos meses antes de que lo declararan liberal-burgués?

“Trotsky introduce una línea oportunista oculta tras una fraseología izquierdista.” La afirmación de la hegemonía mundial de Estados Unidos, ¿en qué sentido es “fraseología” y por qué justamente de “izquierda”? Es imposible desentrañar el sentido de todo esto. En lugar de ideas... paja podrida. Donde uno la toca se deshace.

Pero el eje de todo esto que Molotov abstrae teóricamente a la Unión Soviética del resto de la humanidad e inmediatamente exige que los demás países abandonen toda pretensión de poseer peculiaridades, más aun, de ser excepcionales. Y, en verdad, ¿sería fácil dirigir a medio centenar de partidos comunistas si éstos se basaran en sus peculiaridades para negarse a avanzar todos juntos con el pie izquierdo a la orden de Molotov? Después de todo, hay que solidarizarse con el dirigente...

En el artículo Dos concepciones demostramos la incoherencia de la concepción stalinista -y molotovista- del internacionalismo. El oportunismo de Lovestone, Brandler y sus correligionarios reside en que exigen para sí los derechos socialistas nacionales que Stalin considera monopolio de la URSS. Lógicamente, estos caballeros participaron en la campaña contra el “trotskismo”, hombro a hombro con Molotov. Esta campaña incluyó más o menos todos los aspectos de la concepción comunista del mundo. Hasta el día de hoy Lovestone afirma que sus diferencias con la dirección de la Comintern son tácticas, mientras que sus diferencias con la Oposición de Izquierda son no sólo tácticas sino también programáticas y teóricas. Y acierta completamente.

Que la situación de Estados Unidos es excepcional, no lo negará ni siquiera el valiente soldado checo Schweik, de quien se dice que se ha convertido en el mejor compañero de Smeral[9]. Pero el oportunismo nacional de Lovestone no deriva de este excepcionalismo. El fundamento de su oportunismo es el programa de la Comintern, que habla de la hegemonía mundial, es decir del carácter excepcional de Estados Unidos, pero no extrae conclusiones revolucionarias porque no toma en cuenta el vínculo indisoluble que une al “excepcionalismo” de Norteamérica con el “excepcionalismo” de otras partes del mundo. He aquí lo que dice nuestra crítica al programa:

“Por otra parte, no se menciona el hecho (y se trata de un componente igualmente importante del mismo problema mundial) de que, precisamente, el poderío internacional de Estados Unidos y la irresistible expansión a que da lugar, lo obliga a integrar en los cimientos de su estructura los polvorines del mundo entero, todos los antagonismos entre Oriente y Occidente, la lucha de clases de la vieja Europa, las insurrecciones de las masas coloniales y las guerras y revoluciones. Por una parte, esto hace del capitalismo norteamericano la potencia contrarrevolucionaria fundamentaI de la era moderna, cada vez más interesada en mantener el ‘orden’ en todos los rincones del Orbe; por la otra, esto sienta las bases para una colosal explosión revolucionaria en esta potencia imperialista mundial ya dominante y en constante expansión.” [La Tercera Internacional después de Lenin]

Si Molotov no está de acuerdo, que lo refute. Estamos dispuestos a aprender. Pero en lugar de una respuesta analítica, nos presenta una declaración de su bagaje de conocimientos, aunque sin haberlos demostrado. Se nos ocurre que es en vano que Molotov se flagele con el conocimiento. Hasta está escrito en las Escrituras: “Quien aumenta el conocimiento aumenta el dolor.”

 

 



[1] El bagaje de conocimientos de Molotov. The Militant, 15 de noviembre de 1930. Firmado “T”. Tomado de la versión publicada en Escritos, Tomo II, Vol. 1, Ed. Pluma, 1979, Bogotá, pág. 52.

 

[2] Pravda (La Verdad): periódico oficial bolchevique, fundado en 1912; se convirtió en diario en 1917, y después de la muerte de Lenin en el vocero del stalinismo.

 

[3] La ocupación del Ruhr por las tropas francesas en enero de 1923, debido al incumplimiento de pago de Alemania de las indemnizaciones estipuladas por el Tratado de Versalles, causó “convulsiones” que incluían la oportunidad revolucionaria desperdiciada meses más tarde por el PC Alemán.

[4] Plan Young: llamado así por Owen D. Young (1874-1962), abogado de la alta finanza norteamericana. Fue el segundo de los acuerdos elaborados para supervisar el pago de las indemnizaciones bélicas por parte de Alemania, según lo establecido en el Tratado de Versalles. El primero fue el Plan Dawes. Young administró ambos planes, que tenían, igual que el Tratado de Versalles, los objetivos contradictorios de subordinar la economía alemana y de sofocar el alza revolucionaria. Se abandonó el Plan Young en 1931, cuando se aprobó una moratoria a los pagos de la deuda alemana, según la propuesta del presidente Herbert Hoover.

[5] El Pacto Kellogg: llamado así por Frank B. Kellogg, Secretario de Estado de Estados Unidos entre los años 1925 y 1929, fue un acuerdo firmado por quince países en 1928 para renunciar a la guerra como instrumento de política nacional. Más tarde fue ratificado por un total de sesenta y tres países, incluida la Unión Soviética.

[6] George Curzon (1859-1925): dirigente del Partido Conservador británico, ex Gobernador General de la India y un miembro inflexiblemente antisoviético del gabinete británico.

[7] La Sociedad Fabiana, fundada en 1883 en Londres por George Bernard Shaw, Sidney Webb y otros, proponía un socialismo gradual, evolucionista.

[8] Jay Lovestone (1898-?): dirigente del PC norteamericano expulsado por órden de Moscú en 1929, poco después de la caída de su aliado soviético Bujarin. El grupo Lovestone permaneció como organización independiente hasta la Segunda Guerra Mundial. El mismo Lovestone luego fue el consejero en asuntos extranjeros del presidente de la AFL-CIO, George Meany, en la época de la postguerra.

 

[9] Schweik el personaje central de El buen soldado Schweik, una novela antibélica de Jaroslav Hasek (1883-1923), simpatizante checoslovaco del bolchevismo. Bohumir Smeral (1880-1941): socialdemócrata checo y social-patriota en Austria durante la Primera Guerra Mundial, y luego dirigente del ala derecha del PC y del Comité Ejecutivo de la Internacional.