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Mao Tsetung

PRESTAR SERIA ATENCION
AL DEBATE SOBRE LA PELICULA
LA VIDA DE WU SÜN

De

CINCO DOCUMENTOS DEL PRESIDENTE MAO TSETUNG SOBRE LITERATURA Y ARTE

EDICIONES EN LENGUAS EXTRANJERAS
PEKIN 1973

 

Digitalizado y preparado para el internet: Por el Movimiento Popular Perú de Alemania, 1993.
Esta edición: Marxists Internet Archive, abril de 2003.




 
 
 




    La cuestión planteada por La vida de Wu Sün es fundamental por su naturaleza. Un hombre como Wu Sün[1], que vivió en las postrimerías de la dinastía Ching, época de grandes luchas del pueblo chino contra los agresores extranjeros y los reaccionarios gobernantes feudales internos, no intentó tocar ni un pelo de la base económica feudal ni de su superestructura, sino que, por el contrario, se empeñó febrilmente en difundir la cultura feudal y, más aún, con el objeto de escalar posiciones, hasta entonces fuera de su alcance, que le iban a permitir propagar esa cultura, llegó al colmo del servilismo ante los reaccionarios gobernantes feudales. ¿Debemos ensalzar una conducta tan repugnante como ésta? ¿Podemos tolerar que se le canten loas ante las masas populares y que, al hacerlo, se llegue a agitar la bandera revolucionaria de "servir al pueblo" y a utilizar incluso la derrota de luchas revolucionarias campesinas a modo de contraste? Aprobar o tolerar semejante alabanza es aprobar o tolerar como legítima una propaganda reaccionaria que difama la lucha revolucionaria campesina, la historia de China y a la nación china.

    La aparición de la película La vida de Wu Sün y, en especial, la avalancha de elogias prodigados a ella y a Wu Sün, evidencian hasta qué punto ha llegado la confusión ideológica en los círculos culturales de nuestro país.

    Para muchos escritores, el desarrollo de la historia no supone sustituir lo viejo por lo nuevo, sino preservar lo viejo mediante todos los esfuerzos tratando de evitar su desaparición; no supone derrocar por medio de la lucha de clases a los reaccionarios gobernantes feudales, que deben ser derrocados, sino, como lo hizo Wu Sün, negar la lucha clasista del pueblo oprimido y capitular ante dichos gobernantes. Nuestros escritores no se han molestado en estudiar quiénes fueron, en el curso de la historia, los enemigos que oprimían al pueblo chino, ni si hay algo digno de elogio en aquellos que capitularon ante ellos y les sirvieron. Tampoco se han tomado el trabajo de estudiar qué nuevas formaciones económicas de la sociedad, fuerzas de clase, personalidades e ideas han surgido en China en lucha contra las viejas formaciones económicas y sus respectivas superestructuras (política, cultura, etc.) durante los más de cien años transcurridos desde la Guerra del Opio de 1840; sin hacer nada de esto, se han permitido determinar qué debe ser ensalzado y loado, qué no debe serlo y qué debe ser combatido.

    Particular atención merece el caso de ciertos miembros del Partido que pretenden haber asimilado el marxismo. Han estudiado la historia del desarrollo de la sociedad -- el materialismo histórico --, pero al primer contacto con sucesos históricos concretos, personajes históricos concretos (como Wu Sün) o ideas antihistóricas concretas (como las contenidas en la película La vida de Wu Sün y en los escritos sobre Wu Sün), pierden su capacidad crítica, llegando algunos a capitular ante estas ideas reaccionarias. ¿Acaso no es una realidad la penetración de las reaccionarias ideas burguesas en el combativo Partido Comunista? ¿Adónde ha ido a parar el marxismo que ciertos comunistas pretenden haber asimilado?

    Por las razones arriba mencionadas, hay que desplegar un debate sobre la película La vida de Wu Sün y sobre los ensayos y otros escritos relativos a Wu Sün, a fin de acabar radicalmente con la confusión ideológica que existe en torno a este problema.