OBRAS COMPLETAS DE JOSE CARLOS MARIATEGUI

FIGURAS Y ASPECTOS DE LA VIDA MUNDIAL III

 

       

EL PROBLEMA DE PALESTINA*

 

El conflicto entre árabes y judíos en Palesti­na, ostensible y manifiesto desde que se inició, bajo el auspicio de la Gran Bretaña, la organi­zación del Estado sionista, ha entrado en una etapa de aguda crisis. Los árabes se proponen, al parecer, la destrucción de las colonias fundadas en Palestina por los judíos. (El ataque ha sido particularmente encarnizado contra la nue­va ciudad hebrea de Tel Aviv). En todo caso, han reaccionado violenta y bárbaramente contra el restablecimiento de los judíos en un territorio históricamente suyo pero del que largos siglos de ostracismo habían cancelado sus títulos ma­teriales de propiedad. Los excesos perpetrados por los árabes contra los judíos en estas jorna­das de terror, reviven los días más siniestros de persecución del pueblo de Israel. Las hordas del Islam no han sido nunca más benignas cuando las ha impulsado el furor de la guerra santa, aunque esta vez la lucha es, pese a sus aparien­cias y al incidente de la Muralla de las Lamen­taciones en que tiene origen, una lucha de pue­blos, de razas, más bien que de religiones.

Los judíos son en el territorio de Palestina una minoría nacional. Diez años de propaganda sionista, no han decidido a la repatriación sino a una parte de las masas más brutalmente hostilizadas por el anti-semitismo en la Europa Central y a algunos grupos de estudiantes e intelectuales, místicamente enamorados del ideal de la resurrección de la patria judía. La población árabe invoca su derecho de posesión, contra los títulos tradicionales de la población judía que se instala en el territorio palestino. Y la Gran Bretaña, obligada a prestar garantías a la formación del hogar nacional judío, por estar ese territorio bajo su protectorado, se encuentra ante un problema gravemente complicado con su política colonial. La declaración Balfour la empeñó más allá de sus posibilidades. Una enérgica intervención británica a favor de los judíos, excitaría contra el dominio británico, no sólo a los árabes, de Palestina, sino a todo el mundo musulmán. La Gran Bretaña teme que la cuestión sionista se convierta en un motivo más de agitación anti-británica de todos los pueblos mahometanos que forman parte de su inmenso imperio oriental. La función del protectorado británico en la Palestina tiene que inspirarse así en el interés de dar garantías a los árabes, hasta cuando formalmente se propone dar garantías a los judíos. El juego de estos intereses contradictorios paraliza la acción británica. La Gran Bretaña está demasiado familiarizada con estas antinomias, con estas dualidades en su política. La "hipocresía de la rubia Albión" es uno de los más viejos lugares comunes de la historia moderna. Pero acontecimientos como los que se desarrollan actualmente en la Palestina, rebasan los límites de su habilidad. La organización oficial sionista, aunque incondicionalmente enfeudada a la política británica, —conducta que la ha hecho perder toda influencia sobre las grandes masas judías—, se ha visto obligada a formular reivindicaciones que demuestran lo artificial de la construcción del hogar nacional israelita. La Gran Bretaña quiere ser el hada madrina del Estado sionista. Pero no es capaz ni de reconocer a los judíos una verdadera independencia nacional, una efectiva soberanía en el territorio de Pales­tina, ni de protegerlos contra la reacción árabe con su autoridad y poder imperiales.

 

 


 

NOTA:

 

* Publicado en Mundial, Lima, 30 de Agosto de 1929, en la sección "Lo que el cable no dice". La nota sobre "El Pro­blema de Palestina" fue reproducida en Repertorio Hebreo, Año I, Nos. 3 y 4, Lima, 1929, págs. 3-4, con la siguiente nota de redacción: "Esta nota, breve pero sustancial, apa­reció en Mundial Nº 480 en la revista de los más importantes acontecimientos de la semana a cargo de J. C. Mariáte­gui (sección: "Lo que el cable no dice"). Su autor, el más destacado intelectual peruano, José Carlos Mariátegui —nues­tro querido e inapreciable colaborador— nos promete para el próximo número de Repertorio Hebreo, un estudio espe­cial sobre el mismo problema". (N. de los E.)