OBRAS COMPLETAS DE JOSE CARLOS MARIATEGUI

FIGURAS Y ASPECTOS DE LA VIDA MUNDIAL III

 

       

LOS VOTOS DEL CONGRESO NACIONAL HINDU*

 

Habría que ignorar toda la historia de la lucha del pueblo hindú por su independencia nacional en la etapa que comienza en 1918, para sorprenderse del voto del Congreso Nacional de la India reunido en Lahore. El Congreso Nacional, al que las declaraciones británicas tratan de restar autoridad ahora porque ha cesado de ser una asamblea de espíritu colaboracionista, auspiciada semi-oficialmente por los funcionarios del Imperio, no ha llegado a este voto, sino a través de una serie de experiencias, determinadas por el movimiento de las masas.

El primer paso positivo de esta asamblea hacia la emancipación de la India fue el de establecer en 1916 el acuerdo entre mahometanos e hinduístas. La corriente nacionalista revolucionaria dominó en 1918 en el Congreso en forma que parecía anunciar una decidida lucha por la emancipación. Pero era esa la época de irresistible creciente del gandhismo. Las masas estaban bajo la sugestión de Gandhi, que se proponía obtener el triunfo de la causa swarajista mediante la desobediencia civil. Repetidas veces se aplazó la aplicación de esta medida, destinada, no obstante su carácter pasivo, a conducir al pueblo hindú a un conflicto abierto con sus opresores. Pero este efecto contrarió a Gandhi, a quien las primeras escenas de violencia disgustaron como un horrendo pecado. En los años siguientes a 1924 el gandhismo tomó el carácter de una ex­periencia mística más bien que de un movimien­to político. Pero el anhelo de libertad vigilaba en las masas y la lucha de clases aseguraba la par­ticipación activa y resuelta del proletariado en la batalla por la independencia, que adquiría de este modo un sentido económico-social. Los ele­mentos de la burguesía hindú, partidarios de una reforma moderna que entregase a su clase el po­der, dentro del Imperio británico, creyeron que era el momento de buscar una fórmula transac­cional. Mas la presión de las masas no dejaba de actuar sobre los debates del Congreso Nacional y sobre el partido swarajista. Y la reivindica­ción de la independencia completa se afirmó vic­toriosa en su reunión de diciembre de 1927. Un año después, el Congreso limitaba a un año el plazo dentro del cual aceptaba la autonomía den­tro del Imperio.

No debe olvidarse que los dos últimos años han sido de agitaciones de masas; a los movi­mientos huelguísticos de Bombay y Calcuta si­guieron en 1928 las demostraciones hostiles con que fuera recibida la comisión británica presidi­da por Mr. John Simon.

Hoy el Congreso Nacional, a propuesta de un líder como el Mahatma Gandhi a quien nadie tachará sin duda de violento, ha proclamado la independencia absoluta de la India, porque a es­to la comprometían, en términos perentorios, sus propias anteriores deliberaciones y porque en este sentido se pronuncian, con energía cada vez más visible, las clases trabajadoras y campesinas. Los ingleses fingen subestimar el valor de este voto, con argumentos tan artificiales como el de que este Congreso carece de facultades legales. Evidentemente, no es compatible con el régimen colonial que pesa sobre la India el funcionamien­to de un parlamento del pueblo hindú de reco­nocidos poderes legislativos. Pero este Congreso no por eso representa menos a las masas hin­dúes. El imperialismo se apresta a resistirlas en las fábricas, en las ciudades industriales, que se­rán los centros principales de la lucha revolucio­naria. Y la izquierda reclama la movilización inmediata de los sindicatos obreros.

El Congreso ha resuelto el boycott de las le­gislaturas provinciales. A estos burlescos consejos legislativos de provincias se reducía la participación que la constitución vigente de la India, implantada en 1919, concedía a los hindúes en la administración de su país. Su función es puramente consultiva, por lo que estuvieron siempre boycoteados por los nacionalistas. El número de electores es, además, conforme a la ley, muy res­tringido. Con estas asambleas, serán boycoteados los cuerpos que asisten al gobernador en la ad­ministración de cada una de las nueve provin­cias de la India, pero cuyas decisiones pueden ser revisadas y contrariadas por el Virrey, su­prema autoridad.

El propósito de prolongar las sesiones del Congreso, que conforme a la costumbre debería terminar sus labores el 19 de enero, es un dato significativo de la intención de la asamblea de no detenerse en una proclamación platónica de la independencia de su país.

 


 

NOTA:

 

* Publicado en Mundial, Lima, 4 de Enero de 1930, en la sección "Lo que el cable no dice".