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Saturnino Paredes

 

El triunfo de la línea proletaria y el falso "marxismo-leninismo" de los grupos antipartido

 

 

 


Primera publicación:  Conformó el informe presentado por el autor a la VI Conferencia Nacional del Partido Comunista Peruano ―es decir, "Bandera Roja"― en 1968 a nombre de la Comisión Política del Comité Central.  Fue circulado internamente en enero de 1969, y finalmente se publicó en forma impresa a inicios de los 1970s como la parte central del libro: PCP - VI Conferencia Nacional. El triunfo de la línea proletaria y el falso "marxismo-leninismo" de los grupos antipartido. [Lima?], Ediciones Bandera Roja, s.f.
Digitalización y HTML para marxists.org: Juan Fajardo, 2014.


 

 

 

Informe político presentado a la VI Conferencia Nacional del Partido Comunista Peruano

por el Secretario General del Partido a nombre de la Comisión Política del Comité Central

 

 

Luego de un prolongado y duro proceso de lucha interna se reúne la VI Conferencia Nacional del Partido, después de más de un año de que fuera convocada. Y el proceso es aún más largo si se tiene en cuenta que originariamente sólo se tenía acordado efectuar una Sesión Plenaria del Comité Central en la segunda mitad de 1966. ¿Qué ha ocurrido en este lapso? ¿Es que la Dirección Nacional ha venido postergando la realización de este evento en forma caprichosa o con el ánimo de perpetuarse en su posición dirigente? ¿Qué cambios se han producido en el Partido desde la lucha interna? ¿Cuáles son las perspectivas de desarrollo de nuestro Partido y de la Revolución Peruana? ¿Cuál es el carácter de la presente lucha interna?. Dar respuesta a estas interrogantes, señalar las perspectivas de la lucha y las tareas del momento, tales son los objetivos de este informe. Sólo se ha de tocar en forma resumida los aspectos principales de la lucha interna, toda vez que la militancia está premunida de una serie de documentos, tanto informes políticos como editoriales y artículos, estos últimos, editados en "Bandera Roja" y en diferentes órganos de prensa de las bases, en los mismos que en forma persistente y combativa se han estado examinando los diversos aspectos de la lucha y señalando pautas para su desarrollo y solución revolucionaria.

La actual lucha interna gira fundamentalmente en torno a la aplicación plena o no de los principios de la V Conferencia Nacional del Partido que son el desarrollo del legado de Mariátegui y la integración del marxismo-leninismo, pensamiento de Mao Tsetung, a la práctica concreta de la Revolución Peruana. Esta lucha entre los marxis

taleninistas que pugnan por aplicar la línea proletaria y hacer la revolución, por un lado, y el oportunismo de derecha que ha obstaculizado dicha aplicación; por otro, se ha iniciado y desarrollado dentro de una excelente situación revolucionaria en el terreno internacional como en el plano nacional.

 

I

En el aspecto internacional cabe destacar que el proceso de la revolución mundial avanza en forma impetuosa, y ha entrado en una nueva era, dentro de una época en la que el socialismo triunfa en escala mundial y en que el imperialismo encabezado por los Estados Unidos de Norteamérica y el revisionismo contemporáneo dirigido por los revisionistas soviéticos, se precipitan hacia su ruina total. Los pueblos del mundo se hallan afrontando un grave peligro que sin duda alguna será aplastado; la bandidesca alianza soviéticonorteamericana, vale decir, la alianza del imperialismo y del socialimperialismo en el que ha devenido el revisionismo, con la criminal pretensión de hacer un nuevo reparto del mundo en dos esferas de influencia, es decir, en dos esferas de explotación y de esclavización de los pueblos de la tierra. Pero esta peligrosa alianza que tiene por finalidad, aplastar la lucha revolucionaria del pueblo trabajador de los países del planeta, se lleva a cabo dentro de un proceso de alianza sobre criminales objetivos comunes y al mismo tiempo de lucha y contradicciones en torno a cual de los dos aliados ha de llevar la mayor y mejor parte del botín. Es precisamente este aspecto de las contradicciones en que se hallan envueltos: contradicciones frente a los pueblos y contradicciones entre ellos mismos: lo que facilita la lucha revolucionaria de los pueblos y revela el fondo débil de la alianza del imperialismo y el socialimperialismo revisionista.

En cambio, la revolución de los pueblos del mundo se desarrolla en forma cada vez más impetuosa, venciendo toda clase de dificultades y superando las sinuosidades del duro camino. El proceso de la revolución mundial ha entrado definitivamente en una era victoriosa, caracterizada por que los pueblos revolucionarios toman como guía de su lucha el pensamiento de Mao Tsetung, marxismo-leninismo del presente. Guiados por este pensamiento, el reciente triunfo de la Gran Revolución Cultural Proletaria de China, tiene una gran significación histórica para todos los pueblos y naciones oprimidos del mundo. El triunfo del pensamiento proletario, el triunfo, consolidación y desarrollo del poder proletario, ha convertido a China socialista en una aún más poderosa e inexpugnable base de apoyo de la revolución mundial. La gran revolución cultural proletaria, cuyo luminoso triunfo ha sido anunciado por el Comunicado de la XII Sesión Plenaria Ampliada del C. C., elegido en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China, ha asestado demoledores y definitivos golpes a la criminal alianza contrarrevolucionaria del imperialismo yanqui y del revisionismo contemporáneo dirigido por los revisionistas soviéticos. Es una gran revolución política llevada a cabo contra la burguesía y los restos de las demás clases explotadoras bajo las condiciones de la dictadura del proletariado en el país más poblado de la tierra que construye el socialismo. Como dijo el c. Mao, la revolución cultural proletaria ha demostrado ser "completamente necesaria y muy oportuna para consolidar la dictadura del proletariado, prevenir la restauración del capitalismo y construir el socialismo". En el curso de una tempestuosa lucha de clases, en la que han participado centenares de millones de las masas revolucionarias, se ha recuperado la parte del poder que había sido usurpada por el renegado, vendeobreros y traidor Liu Shao-chi y su camarilla, cuyo desenmascaramiento después de un prolongado proceso de educación revolucionaria y de difusión del pensamiento de Mao Tsetung; es una valiosa experiencia para el movimiento comunista internacional, pues, enseña que los representantes de la 1ínea burguesa revisionista, de la línea antiproletaria, se incorporan a las filas del Partido, instalan su cuartel general, desde donde lanzan ataques abiertos y encubiertos contra la línea proletaria, se oponen a la práctica revolucionaria y a la toma del poder y, cuando no pueden impedir que éste sea conquistado por el proletariado, pugnan por restaurar el poder reaccionario y el sistema de explotación del hombre por el hombre. La larga lucha entre las dos clases, los dos caminos y las dos líneas, lucha que se ha librado victoriosamente en la China Popular, demuestra la validez universal del pensamiento de MaoTsetung, marxismo-leninismo del presente, pensamiento que es la piedra de toque para conocer a los verdaderos revolucionarios y a los contrarrevolucionarios. Con toda justeza nuestro Partido a través de su Comisión Política, ya en agosto de 1966, dijo:

La piedra de toque para distinguir a los comunistas de los revisionistas es el hecho de si están ó no con el pensamiento de Mao Tsetung. Quien se opone al pensamiento de Mao Tsetung, se opone al marxismo-leninismo y a la revolución".

Es que el pensamiento de Mao Tsetung dirige estratégicamente la lucha a la cuestión central del poder, a resolver la cuestión "de si la dirección del Partido y del Estado está en manos de los marxistas o de los revisionistas".

Las geniales directivas dadas por el c. Mao Tsetung en el curso de la gran revolución cultural proletaria, tales como "cañonear al cuartel general de la burguesía", la necesidad de librar hasta el fin la revolución política proletaria" la defensa de la línea proletaria marxista-leninista, la lucha conjunta contra el imperialismo encabezado por el imperialismo yanqui y contra el revisionismo contemporáneo, la necesidad de que la clase obrera lo dirija todo, la profundización de la dictadura del proletariado en la superestructura, la necesidad de practicar la "lucha-critica-transformación", la gran alianza revolucionaria y la triple integración revolucionaria, la plena movilización de las masas, la consigna de "expulsar lo viejo y admitir lo nuevo", la permanente vigilancia revolucionaria y depuración de las filas del Partido, la necesidad de "empeñarse en la revolución y promover la producción", "el trabajo y los preparativos para la guerra", "apoyar al ejército y amar al pueblo" y otras, tienen validez no sólo para la gran Revolución Cultural Proletaria de China sino para la revolución mundial en su conjunto. De ahí la necesidad de estudiar, asimilar, defender y aplicar creadoramente el pensamiento de Mao Tsetung, como único camino de llevar la revolución hasta su exitoso final.

La revolucionarización del Partido y del Poder en la heroica Albania que construye el socialismo a pasos agigantados, especialmente después del histórico V Congreso Nacional del Partido del Trabajo de Albania, efectuado en noviembre de 1966, ha convertido al hermano pueblo revolucionario de ese país en una inexpugnable fortaleza marxista-leninista y en faro cuyos fulgentes rayos alumbran a los pueblos revolucionarios de Europa y del mundo. El Partido del Trabajo de Albania que condujo a la clase obrera albanesa a la conquista del poder político, que venció a múltiples enemigos y que incluso salió triunfante del criminal bloqueo del imperialismo y del revisionismo soviético, dirigido por el gran marxista-leninista, camarada Enver Hoxha que, integrando la verdad universal del marxismo-leninismo a la práctica concreta de la revolución albanesa, ha hecho valiosas contribuciones al proceso de la revolución mundial y al enriquecimiento del marxismo-leninismo, manteniendo firmemente el poder proletario, llevando la revolución hasta el fin, luchando al mismo tiempo contra el imperialismo y el revisionismo, está dando positivas lecciones revolucionarias a los pueblos del mundo. Su consecuente lucha antirrevisionista y su implacable desenmascaramiento del revisionismo soviético, han conmovido a todos los pueblos de la tierra. La ruptura del pacto de Varsovia, convertido por el revisionismo soviético en un instrumento de dominación y explotación, es un golpe mortal dado contra el socialimperialismo revisionista y ha tenido la virtud de demostrar la putrefacta faz de los revisionistas soviéticos y de acelerar el proceso de descomposición, así como de estimular la lucha de los pueblos revolucionarios que sufren la explotación y opresión de los regímenes que han usurpado el poder en la Unión Soviética y demás países sometidos a la dominación del revisionismo soviético y están restaurando el capitalismo. Estos pueblos hermanos, estimulados por los pueblos chino y albanés que han sabido conservar y desarrollar el poder proletario y han visto con sus propios ojos la traición de las camarillas revisionistas que incluso se han confabulado para ocupar y esclavizar el heroico pueblo checoslovaco, dirigidos por los revisionistas soviéticos, han entrado a una nueva fase en sus luchas contra sus explotadores revisionistas y libran cada vez más una aguda lucha de clases para recuperar el poder proletario y continuar por la senda socialista, hacia el comunismo. De modo que la derrota del revisionismo es segura.

Las fuerzas de la contrarrevolución, encabezadas por el imperialismo yanqui, en alianza con el revisionismo soviético, han caído bajo la red de sus propias contradicciones y los golpes de la aguda lucha de clases que libran los pueblos del mundo. Las fuerzas de la revolución se agigantan cada día que pasa. Las llamas de la lucha armada que libran los pueblos de Asia, Africa y América Latina, principalmente las del heroico pueblo vietnamita que está infligiendo una vergonzosa derrota al imperialismo yanqui, así como la aguda lucha de clases que se desarrolla en el seno de los países capitalistas e imperialistas y en los propios Estados Unidos de Norteamérica, están socavando irremisiblemente el aparente y temporal poder de los reaccionarios, cuyos sueños de restauración del capitalismo en China y Albania, se han visto deshechos por la gran revolución cultural proletaria y por la revolucionarización del Partido y del Poder en. Albania.

En América Latina, las llamas de la lucha armada se extienden más y más y van encontrando su verdadero camino, el camino de la guerra popular. Los reveses temporales de algunas de estas luchas, debidos principalmente a la falta de un mando proletario y a la influencia negativa del castrismo, no significan el aplastamiento de la lucha armada, sino que sirven a los pueblos revolucionarios para rectificar errores, para descubrir la esencia revisionista del llamado "tercerismo" en el movimiento comunista internacional y sirven también para adoptar el verdadero camino, como el que han emprendido los revolucionarios marxistas-leninistas del hermano Partido de Colombia, cuyo Ejército Popular de Liberación ha iniciado la lucha armada en la región agraria del Guapo, Alto Sinú y otras aledañas, causando a las fuerzas armadas reaccionarias, fuertes golpes. Armados del pensamiento Mao Tsetung, siguiendo la línea militar proletaria, las fuerzas revolucionarias de Colombia, dirigidas por el Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista), se encuentran librando ya una guerra popular porque cuentan con el apoyo de las masas populares y principalmente del campesinado que es el que está sufriendo los actos de represión del gobierno reaccionario. La formación en el proceso de la lucha, de las milicias campesinas y del poder popular, han fortalecido este movimiento revolucionario armado.

La asimilación, defensa, difusión y aplicación de los principios de la guerra popular desarrollados por el camarada Mao Tsetung, están dotando a los pueblos revolucionarios de América Latina con el arma más poderosa y eficaz que los conducirá a la victoria.

Así, pues, el mundo, vive una etapa de grandes tempestades revolucionarias, las mismas que se agigantan con el vigoroso estímulo de la gran revolución cultural proletaria de China, que guíada por el pensamiento Mao Tsetung, está ejerciendo una influencia decisiva en el aceleramiento, del proceso de desarrollo de las condiciones subjetivas para la revolución en escala mundial. Debiéndose tener en cuenta también la crisis económica que vive no sólo el imperialismo encabezado por los Estados Unidos, sino por el propio revisionismo soviético, que al restaurar el capitalismo crean también las condiciones de su propia destrucción porque es una ley inevitable que el proletariado luche por recuperar el poder que le ha sido arrebatado y no lo puede recuperar sino por la vía revolucionaria, destruyendo el poder del revisionismo contemporáneo. Con razón, el c. Mao, dice:

"La época en que vivimos es una época en que el imperialismo se precipita hacia su derrumbe total; los imperialistas se han sumido en una crisis de la que jamás podrán salir".

Los pueblos del mundo van tomando conciencia de esta gran verdad y repudian la nefasta alianza contrarrevolucionaria de imperialistas y revisionistas y comprenden el peligro que ella significa para los pueblos del mundo, pues tanto el imperialismo como el revisionismo contemporáneo, son los enemigos comunes de los pueblos de la tierra. El c. Enver Hoxha, en su Informe al V Congreso del Partido del Trabajo de Albania, dijo:

"La alianza soviéticonorteamericana, que se desarrolla y concreta cada vez más, naturalmente no sin dificultades y contradicciones, constituye un serio peligro para la humanidad; por consiguiente, también constituyen un objetivo principalcontra el cual se dirige la lucha de los pueblos de todo el mundo".

En el movimiento comunista internacional, también se producen grandes luchas en el seno de los partidos comunistas y obreros. En estos últimos años se han llevado a cabo cambios en numerosos partidos, en cuyo seno se han librado y se libran tempestuosas luchas internas. La lucha entre la línea proletaria y la línea oportunista de derecha, en algunos casos, disfrazada de "izquierda", es un hecho característico y se agudiza mucho más en la medida en que mejora la situación revolucionaria y en la medida en que el pensamiento Mao Tsetung, defendido por los marxista-leninista, se difunde por todo el mundo. Para citar lo que ocurre solamente en el continente americano es bueno tener en cuenta lo ocurrido en el seno del Partido Comunista del Brasil, con la aparición de diversas tendencias antiproletarias, desde el abierto oportunismo de derecha, hasta el oportunismo disfrazado de "izquierda", el castrismo, y el trotskismo, en forma muy semejante a lo que ha ocurrido en nuestro Partido. Del mismo modo, los hermanos partidos de Colombia y Ecuador, han tenido experiencias semejantes y en el último de los mencionadas aún se lucha denodadamente contra la nefasta influencia del "tercerismo" o revisionismo contemporáneo en su versión castrista.

De la lucha interna no se escapa ningún Partido y si hay uno que otro en el que existe una aparente calma partidaria" es un signo negativo porque es prueba de que el enemigo de clase trabaja con métodos muy sutiles y los marxista-leninistas deben estar siempre alertas contra cualquier manifestación de la ideología revisionista que se materialista principalmente en la práctica concreta de la lucha de clases y en los métodos y estilos de trabajo.

Todos estos hechos dentro del panorama internacional revelan que el mundo ha ingresado en una nueva era revolucionaria, del hundimiento definitivo del imperialismo y del revisionismo y del triunfo de la revolución mundial, de la victoria de la línea proletaria, del marxismo-leninismo, pensamiento Mao Tsetung.

 

I I

De otro lado, tenemos que analizar la lucha interna actual, considerando el escenario de la lucha de clases que se libra en nuestro país. Si no comprendemos nuestra propia realidad, mal podemos comprender el complejo desarrollo de la lucha interna. Sobre el particular, nuestro Partido ―como nunca lo ha hecho antes―, salvo el período glorioso iluminado por la obra de Mariátegui, ha prestado suma atención al problema nacional, señalando con claridad el carácter semifeudal y semicolonial de la sociedad peruana, así como el carácter de las clases sociales, de la Revolución Peruana, el enemigo principal y demás enemigos de la revolución y cuáles son las fuerzas revolucionarias. Del análisis de la situación nacional, de la integración del marxismo-leninismo a las condiciones concretas de nuestra realidad" ha surgido la línea proletaria de la V Conferencia Nacional, la línea que señala con toda claridad que el Partido se avoca a resolver el problema central de la conquista del poder a través de la guerra popular y, de acuerdo con ese pensamiento estratégico se ha señalado su tarea principal como es la de construir en el proceso de la lucha de clases, las fuerzas armadas populares.

La situación política del país fue analizada al detalle en el Informe titulado "Sobre algunos problemas del desarrollo del Partido Comunista Peruano y de la aplicación de su línea política". Ha trascurrido más de un año desde la elaboración de dicho documento que en lo fundamental señala las características de la situación política actual. Sin embargo en este lapso se han producido algunos hechos como la agudización de la crisis económica y política del país; el desenmascaramiento total del régimen del Belaúnde, concretada en la vergonzosa y descarada entrega del petróleo y demás riquezas nacionales, que puso al descubierto con toda claridad para las masas populares la contradicción entre el imperialismo yanqui y el pueblo peruano. Además de esto, el contrabando sistemático amparado por el régimen, así como la inocultable corrupción administrativa y el alza excesiva del costo de vida. Conjuntamente a esta situación, el nivel de las luchas de masas comenzó a subir rápidamente durante los últimos meses del régimen de Belaúnde, cuyo desprestigio en realidad contribuyó a desprestigiar al régimen en su conjunto, como sistema de gobierno de los explotadores.

Dentro de esta situación, era lógico que las clases dominantes vieran la necesidad de que el Ejército, parte fundamental del Estado, tomara cartas en el asunto y diera el golpe de Estado del 3 de Octubre pasado. La salida electoral a la situación de graves contradicciones y dificultades en que se hallaban empantanadas las clases explotadoras, estaba virtualmente cerrada para ellas mismas, pues, no tenían reparo en propagar la necesidad de "tomar medidas salvadoras", desde su punto de vista reaccionario, a fin de restaurar el "prestigio" de su régimen y apuntalar su instrumento de dominación que es el Estado. La subsistencia y el fortalecimiento de este Estado, para continuar sirviendo los intereses del imperialismo, de la gran burguesía y de los latifundistas, ha sido el objetivo fundamental del golpe de Estado.

El golpe de Estado de 3 de Octubre, llevado a cabo por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, no es sino una "medida salvadora" para las clases dominantes. El Ejército como institución ha tomado la bandera de algunas pseudoreformas y del falso nacionalismo, con la finalidad de presentarse ante las masas populares como "defensor" de los intereses nacionales, como una fuerza contrapuesta al imperialismo yanqui, especialmente al haber hecho todo un espectáculo de la "ocupación" de los yacimientos petrolíferos de la Brea y Pariñas y de la Refinería de Talara que detentaba la Internacional Petroleum Company. Esta compañía, subsidiaria de la monstruosa Standard Oil, había quedado ya al descubierto como usurpadora que se había dedicado al saqueo de nuestro petróleo de la Brea y Pariñas durante 45 años, sin ningún título. Hecho éste, reconocido hasta por los círculos reaccionarios, debido a sus escandalosas formas de explotación. En el esclarecimiento de este problema debe mencionarse el papel jugado por el Partido y por las masas populares que, desde hace muchos años han venido denunciando a la mencionada empresa. De modo que este problema era para las propias clases dominantes algo que necesitaba ser "resuelto" pues, ponía en peligro su "prestigio" y revelaba claramente su carácter antinacional. Belaúnde hizo una mascarada para "solucionar" este problema de acuerdo con la I.P.C. y quedó totalmente al descubierto su traición, originando una ola de descontento general en el seno de las masas populares que comprendieron la contradicción existente entre los intereses nacionales y el imperialismo norteamericano, descontento que Belaúnde y su régimen eran incapaces de contener, motivo por el que resultaba, en realidad un gobierno inservible ya para la defensa de los intereses norteamericanos. Es por eso que el imperialismo yanqui y las clases explotadoras consideran necesaria la adopción de medidas "drásticas", utilizando a su Ejército para dar el golpe de Estado. De ahí que se armó todo un juego de "discrepancias" cuando se produjo dicho golpe. Los sectores más recalcitrantes y tradicionalmente conocidos como integrantes de la derecha reaccionaria, lanzaron su "protesta" por el golpe de Estado, derramaron lágrimas de cocodrilo por la "ruptura del régimen constitucional" y clamaron un pronto retorno a la constitucionalidad. Al mismo tiempo, el imperialismo yanqui, comenzó a lanzar una serie de "amenazas", a exigir "compensaciones" a favor de la International Petroleum Company y a jugar con el cuento de "cortar la "ayuda" al gobierno peruano si es que no se resolvía el problema suscitado con la empresa mencionada. En esta forma alentaba un falso nacionalismo y presentaba un juego de contradicciones debidamente montado, no obstante que estaba ya bien claro que ya no había nada que compensar, sino que la I.P.C. tenía y tiene una deuda cuyo monto es muchas veces superior a lo poco que ha sido "expropiado".

Pero si el gobierno militar por un lado ha tomado parte de los mal habidos bienes de la I.P.C., en compensación a una mínima fracción de las deudas que aquella tiene con el país, por otro, permite que continúen explotando el petróleo otras subsidiarias de1a Standard Oil y aún la misma I.P.C. tenga otros recursos de explotación petrolífera en Concesiones Lima y conserve en sus manos la comercialización del petróleo, pues, incluso existe el convenio de que dicha compañía venda el petróleo de la Empresa Petrolera Fiscal y ésta refine el petróleo crudo que la compañía indicada extrae de otros yacimientos. Igualmente, está haciendo mayores concesiones petrolíferas, entre ellas a compañías conexas a la I.P.C. y al mismo tiempo está haciendo invitaciones y dando seguridades para que los imperialistas acrecienten sus inversiones en nuestro país. Esto, naturalmente desmiente toda la campaña que se hace en torno a que la Junta Militar ha iniciado la "emancipación económica" del país. Esta no puede efectivizarse ni aun con la liquidación de una sola empresa yanqui, empresa que, dicho sea de paso, desde hace algunos años estaba tomando medidas de "seguridad" de sus ilegítimos intereses, mediante el retiro sistemático de sus capitales y aun desmantelando progresivamente sus instalaciones. De modo que al ser "nacionalizada" ya había retirado prácticamente todo su capital invertido y vendido parte de sus instalaciones. Lo que quedaba de éstas, incluida su vieja planta de refinación de Talara no alcanza a cubrir los 200 millones de dólares que adeuda por impuestos y los 690 millones de dólares que debe resarcir al Estado por la expropiación indebida del petróleo de la Brea y Pariñas durante varias decenas de años. Esta real situación, revela hasta qué punto se está magnificando la actitud de la Junta Militar con respecto a la I.P.C. sin ver que el propio gobierno militar está señalando que la "expropiación" de dicha compañía sólo es en caso excepcional, que no se tocará a otras compañías extranjeras y que éstas pueden continuar sus actividades y otras más pueden invertir en el Perú con plena confianza y seguridad. He ahí el pseudonacionalismo que dice que busca la liberación económica del país", pseudonacionalismo que favorece a los intereses del imperialismo yanqui, puesto que se ve a las claras que tanto el gobierno militar como el propio imperialismo buscan una "solución satisfactoria al problema de la I.P.C. para asegurar una mayor penetración del capital monopolista en el Perú y, como consecuencia, ahondar más nuestra condición de país semicolonial.

La política petrolera frente a la I.P.C. no analizada sino en su aspecto aparente y vocinglero, así como la expropiación o mejor dicho, la compra de 18 haciendas agrícolas a la Cerro de Pasco Corporation y otras medidas, como las "limitaciones" impuestas al capital extranjero en la participación en los bancos nacionales, crearon cierta confusión en un sector de las masas populares que estaban asqueadas del régimen de Belaúnde, confusión que se va disipando gradualmente en la medida en que el pueblo trabajador ve que su situación de opresión y de miseria continúan acentuándose. Por propia experiencia están saliendo de dicha confusión y disipando sus ilusiones respecto de un Gobierno que no puede ocultar su carácter reaccionario.

De otro lado, podemos señalar, la aparente "confusión", pero el real apoyo al gobierno militar, de los llamados "partidos o movimientos revolucionarios", tales como los revisionistas criollos que luego de condenar inicialmente el golpe militar por haber "quebrado el régimen constitucional", en la actualidad lo están apuntalando. Los trotskistas en forma abierta sostienen que hay que apoyar a este Gobierno porque está atacando los fundamentos del capitalismo, porque es un "gobierno anticapitalista". Los trotskistas de "Vanguardia Revolucionaria", manifiestan que apoyarán las medidas positivas de la Junta; exigen la nacionalización de las otras fuentes de riqueza que se halla en manos del imperialismo y piden también la "nacionalización del Gobierno", sembrando ilusiones en la posibilidad de que el régimen militar pueda transformarse en un régimen popular, entrando prácticamente en una carrera de emulación con los revisionistas criollos que al igual que la Junta Militar claman por la "unidad nacional" y propugnan un frente único "antiimperialista" dirigido por las clases reaccionarias. Las dos fracciones del "Frente de Liberación Nacional, expresan sus coincidencias y su apoyo a la Junta Militar, en lo fundamental, al mismo tiempo que hacen alarde de sus posiciones fidelistas. Algunas personalidades sin partido, que pregonaban su revolucionarismo pequeño burgués y que no ocultaron sus simpatías por la revolución cubana y por la "lucha armada"', no sólo que aplauden sino que incluso se han convertido en asesores de la Junta Militar. E incluso el oportunismo de derecha, disfrazado de "izquierda" y que se ha autoconstituido en la llamada "Comisión Nacional Reorganizadora del P.C.P. ", ha llegado a plantear al régimen militar un "programa" de realizaciones "revolucionarias", como si estuviera capacitado para llevarlas a cabo. Siembran así, ilusiones respecto de la presente dictadura militar.

Sólo nuestro Partido ha señalado desde el primer momento el verdadero carácter del actual régimen militar, como representante y defensor, en última instancia, de las mismas fuerzas reaccionarias que explotan y oprimen al pueblo trabajador. Ha señalado con claridad los objetivos que persigue la Junta: salvar de la bancarrota al actual Estado, poniéndole una serie de parches, modernizándolo y agilizando su gestión administrativa; oponerse al avance del proceso revolucionario, mediante la realización de algunas pseudoreformas, medidas espectaculares de "moralización" y "castigo" contra algunos de los principales personajes del régimen anterior. Ha declarado tajantemente que su objetivo es impedir que el comunismo llegue al poder. La Comisión Política del C. C. de nuestro Partido, en su Declaración publicada al día siguiente del golpe militar, decía:

"Según el marxismo-leninismopensamiento Mao Tsetung el Ejército es el principal componente, del poder estatal. De acuerdo a este principio el Ejército Peruano es el principal componente del Estado; el que garantiza y defiende mediante la fuerza de las armas, los intereses de las clases explotadoras. Esta verdad está confirmada por la historia de sangrientas masacres sufridas por nuestro pueblo. El Ejército, pues, no puede ser visto sino desde el punto de vista de clase, y en este sentido, el nuevo régimen militar; en esencia, no viene a ser sino la continuación del reciéntemente depuesto Gobierno de Belaúnde. De modo que la clase obrera, el campesinado y todo el pueblo trabajador, no deben hacerse ilusiones de que el "Gobierno Revolucionario" que encabeza el general Velazco Alvarado pueda llevar a cabo la transformación estructural del país, o sea la liberación respecto del imperialismo, principalmente norteamericano y la liquidación de los rezagos feudales y de la burguesía intermediaria como clase. Es un engaño el anunciado cambio de la estructura del Estado. Este seguirá siendo el mismo y seguirá defendiendo los intereses de los explotadores y opresores de nuestro pueblo".

(Esta Declaración fue difundida con el título "Los golpes militares y los procesos electorales reaccionarios seguirán trayendo mayores males al pueblo trabajador. Sólo la guerra popular revolucionaria podrá resolver la crisis económica y política que vive el país").

En efecto, la esencia reaccionaria del régimen actual no puede ser ocultado con el ropaje de una palabrería pseudorevolucionaria ni con el manto del "nacionalismo," que el propio imperialismo se encarga de alentar para engañar a los pueblos. El carácter represivo del régimen muy pronto se ha hecho sentir, pues, su política frente al movimiento obrero y campesino sigue siendo la misma que la seguida por el régimen anterior. Por ejemplo, en lo que va de su gestión administrativa, se han producido masacres de campesinos. En Cajamarca los comuneros de Cospán han sido cobardemente asesinados, pues siete de ellos han perdido la vida defendiendo sus tierras frente a la voracidad latifundista amparada por la fuerza armada. Igualmente en la comunidad de Chala, los comuneros son perseguidos y masacrados por haberse hecho justicia con sus propias manos frente a unos feroces gamonales. Muchos presos y centenares de perseguidos hay entre el campesinado y no son pocos los obreros que también han sido encarcelados defendiendo los derechos de sus hermanos de clase. Así, claramente se ve que el actual gobierno está apuntalando al Estado con normas de fascistización montando un moderno aparato represivo, a fin de que en un futuro cercano pueda adoptar en forma abierta acciones represivas contra el Partido y las masas populares, fracasadas que hayan sido sus engaños reformistas y pseudonacionlistas. Ahora está jugando al pseudonacionalismo, al engaño, aparentando una posición "antiimperialista", haciendo protestas de "'firmeza", frente a las anunciadas "amenazas" de aplicación por el gobierno norteamericano de la "Enmienda Hickenlooper" y de suspender o suprimir la cuota de azúcar a los exportadores peruanos. Todo este juego es en realidad un juego por el poder político asentado sobre la conservación del poder económico del imperialismo yanqui y sus lacayos internos. En el fondo, estas clases reaccionarias se preparan, utiizando el engaño político y la fuerza miitar, para aplastar la guerra popular que indudablemente tienen que librar las masas explotadas para defenderse de la explotación y de la violencia reaccionaria. De modo que las "contradicciones" y "amenazas", son parte de un juego bien montado y lo esencial, son las coincidencias, los lazos de la unión entre el imperialismo y sus lacayos latifundistas y burgueses intermediarios, verdaderos inspiradores del golpe militar.

Si hay un aspecto engañoso, aparente, y encubierto en la política de la Junta, engañoso, aparente y encubierto, cuando no se lo examina en su esencia, por otro lado, hay hechos que reflejan claramente el aspecto principal de la Junta Miitar, Su orientación derechista y proimperialista en materia económica es muy notoria. En lo fundamental sigue la misma política del régimen, anterior, incluso el llamado Plan Ulloa que no es sino una versión de la política de libertad de controles, de comercio y de industria, trazada por el imperialismo norteamericano para hacer de las suyas en nuestro país y fue sistematizada por la misión Klein durante el gobierno de Odría. El hecho de haberse nombrado Embajador del Perú ante los EE.UU., nada menos que a Fernando Berckemeyer, representante de la oligarquía latifundista y de la gran burguesía intermediaria, es sintomático, pues, dicho personaje ha sido por muchos años uno de los agentes más preciados del imperialismo yanqui en nuestro país.

La solución de la crisis económica está muy lejos de alcanzarse por los medios seguidos por el actual gobierno, debido a que sigue la política económica del anterior régimen. Todos los esfuerzos de la Junta se dirigen a balancear el Presupuesto General de la República, a refinanciar la deuda externa y a propiciar nuevas inversiones del capital monopolista en nuestro país. A esta última medida la consideran salvadora, no obstante que la penetración imperialista a la vez que saquea nuestros recursos, sustrae del país divisas que obtiene en sus enormes ganancias. En su política presupuestaria, sigue los consejos de Beltrán, haciendo recortes drásticos en rubros que afectan a las masas populares, con excepción de algunos que aparecen como necesarios. Por esto mismo, los sueldos de los empleados públicos, incluidos los maestros, permanecen congelados. Muchas obras públicas, se han paralizado, con el consiguiente aumento de desocupados en el ramo de construcción, civil, aparte de la desocupación masiva que se ha desatado en otras ramas de la industria, inclusive, en la agricultura. De otro lado, los precios no han sido congelados sino que el propio Gobierno está autorizando una serie de alzas que motivan el encarecimiento cada vez mayor de la vida.

La política agraria del actual Gobierno sigue también los lineamientos del anterior, pues, ha declarado que solamente harán algunos reajustes a la llamada Ley de Reforma Agraria 15037. De modo que el problema primario de nuestro país que es el problema de la tierra, sigue sin solución y no puede de ninguna manera ser resuelto por un Gobierno que es hechura de las clases dominantes. La expropiación o compra de las 18 haciendas de la Cerro de Pasco Corporation, parte de las cuales habían sido tomadas anteriormente por los comuneros, no es un acto de Reforma Agraria sino de un negociado escandaloso con tierras que en realidad pertenecen a las mismas comunidades que ahora tienen que pagar por sus propias tierras. El llamado "Gobierno Revolucionario", no puede, pues, proceder ni a la confiscación de las tierras de los latifundistas ni a la restitución de sus tierras a las comunidades indígenas.

La política frente al movimiento obrero es la de un absoluto desprecio por los derechos de los trabajadores, pues, a tenor de lo expuesto en el Comunicado N° 13 de la Junta, el propio derecho de huelga se halla en inminente peligro de ser suprimido en la práctica. La sistemática negativa a las reclamaciones obreras y el favoritismo a favor de los empresarios sigue tan igual como en el régimen anterior y se cierne la amenaza de dura represión al movimiento obrero. Igual política se prepara para el movimiento estudiantil y otros sectores del pueblo trabajador.

Es necesario tener en cuenta un hecho muy significativo. La Junta Militar ha puesto su atención en la pequeña burguesía y declarándose un "gobierno de clase media" ha encontrado el apoyo incondicional de la capa acomodada de ésta, en cuyo sector se encuentran incluso sus asesores e ideólogos. Este es otro de los síntomas de la fascistización del régimen, fascistización que significa los últimos esfuerzos desesperados de las clases explotadoras para acallar por medio de la más brutal violencia la lucha de las masas populares y para oponerse a la guerra popular. La historia ha demostrado que los regímenes fascistas, se han originado adoptando poses ultranacionalistas y utilizando formas del capitalismo de Estado y un lenguaje "revolucionario", para terminar defendiendo abiertamente a los explotadores, valiéndose siempre de las capas medias y acomodadas de la pequeña burguesía, de donde salen las fuentes de su burocracia y de su intelectualidad.

El Partido debe saber utilizar frente a esta situación, una política realista, es decir, una política que se atenga a los hechos objetivos y disipe cualquier ilusión en un régimen militar como el presente, cuyos objetivos son el fortalecimiento del aparato estatal de los explotadores, la reprepresión de las masas populares y el desarrollo de un falso nacionalismo puesto al servicio del imperialismo norteamericano. Nuestra política debe consistir en desenmascarar la esencia verdadera del régimen actual, para evitar que las masas populares sean confundidas por su aparente "antiimperialismo" o sean engañadas por el juego de mutuas amenazas y "contradicciones" entre el Gobierno Militar y el imperialismo yanqui. En realidad el aspecto principal de todo esto es la vinculación de intereses y objetivos que tienen el imperialismo yanqui, el latifundismo y la gran burguesía intermediaria, que utilizan según las circuns tancias, gobiernos con apariencias de "nacionalismo" y de buscar la "independencia" del país, con la finalidad de apuntalarse más en el poder político y asegurar sus intereses económicos. Si bien es cierto que el campo enemigo también tiene contradicciones, en estos momentos no constituyen el aspecto principal si uno va a la esencia del fenómeno actual. Por ejemplo, estamos viendo que la "contradicción" entre el sector ultrarreaccionario de "La Prensa" y el actual régimen militar fue sólo apariencia, porque en estos momentos Beltrán, director y principal accionista de dicho diario y jefe del círculo de oligarcas que expresan su opinión a través de dicho órgano, están prestando su real apoyo a la Junta porque ésta sirve sus intereses. La propia política económica del régimen, es, en esencia, beltranista, es decir, proimperialista.

El Partido debe seguir su política de intensa lucha de clases, de no conciliación con los enemigos de la revolución, de lucha implacable contra el enemigo principal y los enemigos fundamentales de la misma, es decir, contra los lacayos internos del imperialismo, Debe ser una política de absoluta defensa de los intereses de la clase obrera, del campesinado y de todo el pueblo trabajador, de lucha por la liberación nacional y social. Nuestra línea política debe conservar, defender y desarrollar su esencia proletaria, antiimperialista, antifeudal y antirrevisionista. Nuestro Partido debe aclarar frente a las masas populares que no puede haber una auténtica lucha de liberación nacional si no está dirigido por la clase obrera y su Partido; que en la etapa histórica actual ninguna fuerza social extraña a los intereses de la clase obrera puede dirigir la lucha antiimperialista y que mucho menos lo puede dirigir precisamente el Ejército que es el principal componente del aparato estatal de los explotadores. Que no puede haber una verdadera revolución, un verdadero cambio de estructuras, sin la destrucción violenta del poder político y económico de las clases dominantes, sin la destrucción del viejo poder.

De todo esto se desprende que la línea política de nuestro Partido sigue invariable en sus lineamientos fundamentales. Su tarea principal como es la construcción de las fuerzas armadas populares y sus demás tareas siguen en plena vigencia para toda una etapa de nuestra lucha, vale decir, hasta la culminación de la etapa antiimperialista y antifeudal, nacional y democrática, cuya victoria no será alcanzada sino mediante la guerra popular. La perspectiva es que la Junta Militar que en esencia tiene una política proimperialista, frente a las luchas populares en ascenso, inevitablemente en su desesperación empleará la violencia contrarrevolucionaria a la que las masas populares, dirigidas por el Partido deben responder con la violencia revolucionaria. Esta es la única perspectiva que se abre frente al país y hay que actuar de acuerdo a ella. Lo que quiere decir que debemos continuar la preparación para la guerra del pueblo y llevarla a cabo bajo la dirección de la política proletaria del Partido.

La aplicación de cada política entraña una lucha sin cuartel contra toda forma de oportunismo principalmente contra la influencia del revisionismo en todas sus expresiones y, al mismo tiempo es una política de apoyarse en las masas populares, las únicas fuerzas verdaderas que pueden hacer la Revolución y llevarla hasta el fin.

 

I I I

Estudiando el desarrollo de la lucha interna dentro de la situación nacional e internacional que acabamos de describir y señalando que los factores internos constituyen las causas fundamentales de dicho proceso, es necesario examinarlo dialécticamente, en su curso cambiante y complicado y teniendo en cuenta sus raíces históricas. La presente lucha interna nos ha dejado muchas lecciones y hecho comprender que ella, como reflejo de la lucha de clases que se libra en la sociedad, forma parte de la vida del Partido. Muchos camaradas que hasta hace poco se extrañaban y aún se fastidiaban porque a una lucha interna sucedía otra y a ésta, otra, y así sucesivamente, pensando que en esa forma no puede avanzar el Partido, ahora se han dado cuenta que la lucha interna no sólo que es una cosa normal sino que incluso es necesaria, porque en su proceso se defiende la línea proletaria, se aplica el marxismo-leninismo, se destruye y expele lo viejo y se asimila lo nuevo, se incorporan nuevas fuerzas en el camino del cumplimiento de la tarea central que es la conquista del poder.

La historia de nuestro Partido nos demuestra esta gran verdad señalada por el c. Mao Tsetung de que la lucha interna en el Partido es la vida misma de éste. En efecto, habiendo surgido el Partido Comunista Peruano en el fragor de la lucha de clases, para ser constituido como tal tuvo que vencer la resistencia de los portadores de la ideología burguesa en el seno del movimiento obrero que negaban a la clase obrera el, derecho a tener su propio Partido. Su construcción ideológica, política y orgánica, se inició y desarrollo en el proceso de una continua lucha interna y en este mismo proceso se produjo también la primera separación orgánica entre los marxista-leninistas encabezados por Mariátegui y los oportunistas de derecha dirigidos por Luciano Castillo, a propósito de las tesis de afiliación a la III Internacional Comunista elaborado por el primero, afiliación que definía con claridad el carácter bolchevique del Partido. El anarcosindicalismo y las diversas corrientes reformistas y pequeño burguesas tuvieron que ser derrotadas en el proceso de la lucha por la constitución de nuestro Partido.

Inmediatamente después de su fundación, el Partido continuó luchando contra las tendencias antiproletarias, contra el oportunismo de derecha, en todos los campos de la actividad revolucionaria y principalmente en la forma de conducir las luchas de las masas populares, elevándolas en su nivel de luchas espontáneas a la toma de conciencia de clase.

En el proceso de la lucha de clases y de la lucha interna contra los portadores de la ideología burguesa, Mariátegui, aferrándose a los principios marxista-leninistas; integrándolas a la realidad concreta del Perú, sentó los fundamentos teóricos, vale decir, ideológicopolíticos, de nuestra Revolución, defendiendo, la correcta caracterización de la sociedad peruana como semifeudal y semicolonial, así como la revolución por etapas y desechando el camino pacífico, combatió las desviaciones de derecha e "izquierda".

Fundiendo la teoría con la práctica, nos dio un valioso ejemplo de integración con el movimiento obrero y campesino. La constitución de la Confederación General de Trabajadores del Perú, sobre la base del principio de la lucha de clases, materializada poco después de la fundación del Partido, fue en gran parte obra suya, al lado de combativos luchadores proletarios como el dirigente obrero Avelino Navarro. Con relación al movimiento campesino Mariátegui adoptó una actitud revolucionaria, derivada de su convencimiento de que el problema primario del Perú era el problema de la tierra. Señaló la inmensa fuerza revolucionaria del campesinado indígena, basándose en el examen de la larga serie de insurrecciones contra los latifundistas. Naturalmente, esta correcta posición de Mariátegui fue también combatida, abierta y encubiertamente por los oportunistas que incluso lo llamaron "populista". En su época no faltaron detractores del campesinado indígena a los cuales Mariátegui combatió tenazmente.

Inmediatamente después de la muerte de Mariátegui, acaecida en 1930, el oportunismo de derecha, disfrazándose de "izquierda", trazó la primera línea oportunista de "izquierda", con la finalidad de liquidar al Partido, aislándolo de las masas populares a las cuales temía. La elaboración de consignas ultrarrevolucionarias que no correspondían a la situación objetiva de entonces, con el evidente propósito de causar daños al Partido y al movimiento obrero, fue una característica de dicha línea. Si bien es cierto que la mayoría de la militancia quería efectivamente la revolución, los elaboradores de la línea oportunista de "izquierda", actuaron conscientemente con la finalidad de causar daños a la clase obrera a la cual temían y sus planteamientos no nacieron sino del deseo de hacer fracasar el proceso revolucionario. Uno de los signos de su temor a la clase obrera fue la liquidación de las células obreras del Partido y el desprecio por el campesinado al que en forma cerrada lo calificaban de "pequeñoburgués", desconociendo su fuerza revolucionaria. Ravines fue el principal inspirador de esta línea aparentemente "izquierdista", pero en el fondo derechista.

La ausencia de Ravines que poco a poco fue sacando sus garras derechistas, pero bajo la dirección de aquél, la Dirección que siguió en el Partido fue derechista. Demostró abiertamente su faz derechista y elaboró una línea oportunista de derecha, la misma que fue formulada con motivo del proceso electoral de 1939; señalando y recomendando "el rechazo categórico de todo procedimiento insurreccional, conspirativo o que trate de atentar contra la dignidad de nuestras fuerzas armadas". Asimismo, acordó un "rechazo y sanción de toda forma violenta de acción política". Abanderándose con la candidatura reaccionaria de Manuel Prado que esgrimía la bandera de la "unidad nacional", recomendaron no sólo el voto a favor de este personaje, sino que una vez "elegido" le dieron todo su apoyo, señalando la inauguración del Primer gobierno de Prado como el inicio de una nueva era en la historia del Perú.

Jorge del Prado, que oficia de Secretario General del grupo revisionista criollo, en su "Esquema histórico del P.C.P.", recientemente editado, achaca toda esta sucia desviación al traidor Ravines. Sin embargo, en 1942, el mismo del Prado, en su Informe de Organización, haciendo un examen "autocrítico" de la vida del Partido desde la muerte de Mariátegui, escribió :

"Debido a que los primeros dirigentes del Partido no supieron liquidar a tiempo sus taras pequeñoburguesas, nuestra historia, en estos doce años, se ha caracterizado por el entreguismo, presente en diferentes formas, según las épocas. En la primera etapa fue el anarco sindicalismo, que entregaba la suerte del Partido y de la clase obrera en manos del movimiento sindical sea cual sea su orientación. En la segunda etapa, la fobia antiaprista, colocó al Partido en muchos momentos haciendo el juego a Sánchez Cerro, a quien consideraba como enemigo secundario en comparación al Apra. Luego, reaccionando contra esta desviación, se procedió a exagerar nuestro justo apoyo a Prado, poniendo toda la suerte de la democracia y de la clase obrera en manos de ese Gobierno, sin ver las diferentes fuerzas que pugnan en su seno y la misma composición de clase de dicho Gobierno". (Folleto "¡Somos un Partido legal", pág. 8. El subrayado es nuestro).

Esta política entreguista del Partido hacia la derecha reaccionaria, encontró resistencia en las bases del Partido; pero en el seno de la Dirección Nacional dos grupos oportunistas se disputaban la hegemonía, vale decir, el poder político dentro del Partido, llegando a consolidar sus posiciones la camarilla de Jorge del Prado en 1942. Las bases que, dicho sea de paso, tenían un bajo nivel político, no eran escuchadas o sus protestas eran acalladas con la liquidación de sus miembros más combativos. En este año, 1942, se celebró el PRIMER CONGRESO NACIONAL que fue el que dió mayor poder a esta camarilla, encabezada aparentemente pm Jorge Acosta, pero dirigida en realidad por Jorge del Prado.

Caminando a través de la charca oportunista de derecha, del revisionismo más grosero, la camarilla derechista realizó la PRIMERA CONFERENCIA NACIONAL del Partido en octubre de 1944, en la misma que elaboró una teoría reaccionaria y no obstante sus hipócritas adhesiones al marxismo-leninismo, en las Conclusiones y Resoluciones de dicho evento, renegó de él. Abiertamente preconizó el "cambio de táctica", "el acuerdo entre la burguesía y el proletariado", la "solución pacífica de los problemas", y sembró ilusiones en la "posibilidad de que la burguesía nacional dentro de las condiciones actuales pueda desarrollarse, hasta convertirse en una dase independiente capaz de liquidar las trabas feudales y coloniales de nuestro país". De modo, pues, que su actitud frente a la lucha de clases era totalmente antiproletaria, revisionista, negativa frente a movimiento campesino.

Poco después de las elecciones generales de 1945, en la que también el Partido fue entregado a las clases dominantes, se realizó el II CONGRESO NACIONAL, en marzo de 1946, que no modificó la línea oportunista de derecha que tenía entonces el Partido, salvo algunas hipócritas protestas autocríticas. En la práctica continuó la política de conciliación de clases y de entrega del movimiento obrero a manos reformistas, anarcosindicalistas y apristas. En cuanto al movimiento campesino y frente a la exigencia de las bases para prestar atención a este problema, las Conclusiones y Resoluciones de dicho evento, hacen una hipócrita confesión de haber descuidado el movimiento, pues, dicen:

"Asimismo, nuestro Partido debe superar su tradicional subestimación del trabajo campesino y concentrar sus esfuerzos en la lucha por las reivindicaciones de este sector popular, teniendo en cuenta que la solución nacional de problemas básicos, sociales y políticos dependen, en gran parte, de la liberación de la masa campesina del yugo y de la opresión feudales, es decir, de la realización de la Reforma Agraria". Luego exponía un breve programa reformista en la cuestión de la tierra, sin señalar el carácter del movimiento campesino y creando ilusiones en que los regímenes de los explotadores pueden hacer la Reforma Agraria, cuyo contenido tampoco explicaba.

Las bases del Partido, en especial sus miembros proletarios, fueron reprimidos y hasta expulsados, mientras se abrían de par en par las puertas a elementos provenientes de diversas capas sociales no proletarias y principalmente de la capa superior de la pequeña burguesía. Incluso se contaban en las filas del Partido elementos latifundistas y burgueses, gentes éstas que fueron el sostén social de la camarilla revisionista.

Sin embargo, las bases del Partido, deseosas de seguir el camino revolucionario, siempre ofrecían resistencia, aun cuando en la mayor parte de los casos, en forma espontánea, sin un objetivo concreto de liquidación de la camarilla. Una de estas luchas y que adquirió mayor envergadura fue la que se desarrolló de 1947 a 1948, entre el Comité Departamental de Lima y la Dirección Nacional oportunista del Partido. En este Comité Departamental fue donde se pudo apreciar con mayor objetividad la obra traidora de la camarilla derechista, donde pudieron descubrirse incluso sus prácticas corruptas y la continua violación de los principios revolucionarios, determinando una verdadera rebelión de las bases del departamento de Lima. Las contradicciones se tornaron antagónicas y la camarila optó por expulsar en masa a dicho Comité, constituyendo al mismo tiempo otro paralelo bajo su completo dominio, con la finalidad de preparar las condiciones para hacerse reelegir en el III Congreso Nacional que se tenía proyectado y garantizar en esa forma la continuación de la línea oportunista de derecha. En esta lucha interna los marxista-leninistas fueron víctimas de las medidas orgánicas y también del engaño en el propio seno del Comité Departamental, pues, dentro de él medraron algunos elementos oportunistas que simularon posiciones revolucionarias, pero que poco después dieron rienda suelta a sus apetitos personales y a su entreguismo político a la reacción oligárquica, siendo el principal de ellos Juan P. Luna que poco tiempo después sería diputado odriísta.

El TERCER CONGRESO NACIONAL del Partido, llevado a cabo en agosto de 1948, tuvo por objeto aplastar la corriente proletaria y segregar del Partido a una parte de la miitancia que pugnaba por la revolución. El resultado fue que la línea oportunista de derecha continuó prevaleciendo, tanto en lo teórico como en lo práctico.

Un Partido constituido en esta forma, alejado del camino trazado por su fundador José Carlos Mariátegui, con una miitancia mayormente pequeño burguesa y liberaloide, no pudo soportar las arremetidas de la dictadura de Odría que, orientado y pagado por la oligarquía feudal y por la gran burguesía intermediaria dio el golpe de Estado de octubre de 1948. Las decenas de miles de "comunistas" se hicieron humo y los principales "dirigentes", recientemente electos y reelectos, también en su mayoría desaparecieron del escenario de las luchas, aun cuando una parte fue objeto de represión dictatorial juntamente con muchos camaradas dirigentes intermedios y de base. Sin embargo, la esencia del Partido descansaba en su sector proletario que preservó en la lucha y ofreció resistencia a la dictadura, una de cuyas demostraciones objetivas fue la insurrección popular de Arequipa en 1950.

Dentro de estas condiciones de descenso de la labor de construcción del Partido y aprovechándose de la debiidad política e inestabiidad de Manuel Ugarte, elegido Secretario General del Partido en 1948, se agruparon en torno a él algunos elementos arribistas provenientes del Apra y del grupo trotskista MOML (Movimiento Obrero marxista-leninista), todos de extracción pequeño burguesa, quienes en 1956 prepararon y realizaron la II CONFERENCIA NACIONAL, en la misma que elaboraron una línea oportunista de "izquierda", la segunda de este tipo dentro del Partido. Negando la revolución por etapas, así como el doble carácter de la burguesía nacional, pretendieron aparecer como elementos dogmáticos; pero en realidad elaboraron una política antiobrera, declarando que la clase obrera se encontraba en un "colapso", que era llena de "indiferencia", de "pesimismo y de miedo". De un plumazo borraban todas las luchas heroicas de la clase obrera y señalaron una negra perspectiva para el movimiento obrero haciéndole perder su importancia. Declaraban que el campesinado por pertenecer a la pequeña burguesía no constituía una fuerza revolucionaria. Es decir, tanto frente al movimiento obrero como frente al movimiento campesino, tuvieron una actitud negativa y, sin embargo, preconizaban una línea oportunista de "izquierda", "ultrarrevolucionaria".

Esta línea oportunista de "izquierda" fue rechazada por las bases del Partido, aparte de que no fue difundida a nivel nacional y muy pronto tuvo su final en el XI Pleno del Comité Central de setiembre de 1957. Sin embargo, en este Pleno, el Partido no arribó a una correcta línea proletaria, porque el viejo oportunismo de derecha recuperó sus posiciones. Como consecuencia del pleno mencionado, fueron expulsados algunos de los principales mentores de la línea "izquierdista", entre ellos su cabecilla Virgilio Roél. Otros de éstos se agruparon en torno al periódico "Perúpopular", situándose fuera del Partido, desde cuyas posiciones lanzaban duros ataques contra la camarilla abiertamente derechista y principalmente contra su mentor Jorge del Prado. Sin embargo, como es natural, lo hacían desde posiciones oportunistas, aparentemente de "izquierda", pero que escondían propósitos de conquistar el predominio político dentro del Partido. Muy pronto entraron en descomposición, después de haber conformado el denominado "Comité Central Leninista" y otros ingresaron al llamado "Movimiento Nacional de Reestructuración del Partido", movimiento éste al que se sumaron también algunos elementos expulsados en 1948 y otros militantes asqueados de la camarilla derechista. Poco tiempo después ambos grupos se disgregaron, optaron por disolverse, hicieron su "autocrítica" y fueron aceptados la mayor parte de ellos en el Partido, haciendo su reingreso conservando, su espíritu de grupo, con excepción de algunos bien intencionados. La mayoría de estas gentes se pusieron al servicio de la camarilla de Jorge del Prado, como lo prueba el hecho de que el principal detractor del cabecilla revisionista y que fue director de "Perúpopular", Gustavo Valcárcel se convirtió en orientador del vocero revisionista "Unidad" y el principal áulico de la camarilla revisionista y del propio Jorge del Prado a quien hasta poco antes había cubierto de lodo. Los demás cabecillas del grupo que aparentaban posiciones de "izquierda", llegaron a integrarse incluso a la Dirección Nacional del grupo revisionista que se constituyó después de 1a expulsión de la camarilla derechista en 1964. Así terminó el "izquierdismo" de estos oportunistas, convertidos en hombres de confíanza de del Prado y es natural que teniendo igual actitud antiproletaria frente al movimiento obrero y campesino, tenían que volver a juntarse para continuar su obra contrarrevolucionaria.

A consecuencia de la agudización de las contradicciones en el campo, la lucha de clases en las zonas agrarias se agudizó a partir de 1957. La organización del campesinado avanzó a pasos agigantados en el proceso mismo de la lucha, principalmente en los departamentos del Centro y Sur determinando el fortalecimiento de la central clasista de los campesinos. En esta labor de organización y movilización del campesinado jugó un papel importante el trabajo de los núcleos de activistas del Partido, en diversos niveles y regiones del país deseosos de hacer la revolución. La correcta posición frente al movimiento campesino en auge, fue estableciendo una diferencia más clara entre los miembros del Partido y sirvió para determinar también la catadura de los miembros de la Dirección Nacional, predominantemente revisionista .

Dentro de esta situación de auge del movimiento campesino, se llevó a cabo la III CONFERENCIA NACIONAL, en la segunda mitad de 1960. Como resultado de haber sido preparada por elementos oportunistas la línea elaborada continuó siendo oportunista. Propició el camino pacífico, sembrando ilusiones en el proceso electoral de 1962. Recomendando la "lucha por la conquista de la independencia nacional, la liquidación del latifundismo, el desarrollo industrial y económico del Perú", las Conclusiones y Resoluciones de la III Conferencia Nacional, decían:

"En el proceso de la lucha por estos objetivos, debe forjarse el movimiento de Frente Unico, Nacionalista, Democrático y Popular, destinado a derrotar a las fuerzas de la oligarquía y el imperialismo yanqui en las elecciones de 1962". (Editora Lima S. A. pág. 67).

Aprovechando el desconocimiento casi total de las divergencias en el movimiento comunista internacional, recomendó dicha Conferencia, ceñirse a las Conclusiones del XX y XXI Congresos del Partido Comunista de la Unión Soviética. No estimuló la lucha de masas ni dio orientaciones sobre el movimiento campesino en ascenso. No obstante ello, algunos pocos camaradas que defendían posiciones revolucionarias fueron incorporados al Comité Central.

En 1962 se realizó el IV CONGRESO NACIONAL, en el mismo que se notó con mayor nitidez la lucha entre la línea proletaria y la línea oportunista de derecha. Los sostenedores de la línea proletaria defendían abiertamente el camino de la violencia revolucionaria, exigían un mayor estímulo para la lucha de clases en el campo y la necesidad de centrar gran parte de las actividades del Partido en las zonas agrarias, conforme aparece del Informe que sobre el movimiento campesino presentó en ese evento el actual Secretario General del Partido. Aun cuando fueron aprobados en general sus planteamientos, los oportunistas, valiéndose de sus maniobras hicieron prevalecer en la redacción de las Conclusiones y Resoluciones sus contrabandos ideológicos. Estos puntos, referentes al trabajo campesino, fueron publicados en parte, en marzo de 1965, en el folleto "Sobre el trabajo en el Frente Campesino", después de más de un año de haber sido expulsada la camarilla oportunista de derecha.

Los revisionistas viejos siempre tuvieron o una actitud mediatizada frente al movimiento campesino o una posición totalmente negativa. En el fondo, demostraron con su práctica, un pánico al ascenso del movimiento campesino, especialmente después del IV Congreso Nacional. A los integrantes de la Comisión Nacional Campesina que encabezaba el c. Paredes, así como a los demás activistas campesinos, comenzó a motejárseles de "chinófilos". "campesinistas", "populistas", "trotskizantes", "aventureros", etc. Al mismo tiempo que se oponían al movimiento campesino, demostraban su apego a las posiciones del revisionismo soviético, distribuyendo pro fusamente los documentos del PCUS y ocultando sistemáticamente los del Partido Comunista de China y difundiendo calumnias contra el Partido del Trabajo de Albania.

Pero no sólo se opusieron al movimiento campesino, sino que también frente al movimiento obrero, tuvieron una actitud dúplice. Mientras por un lado, hacían alardes de la necesidad de formar una nueva central, como lo exigían una gran parte de las masas obreras, en la práctica, durante la realización de la Conferencia Nacional Sindical de octubre de 1962, se opusieron a la constitución de la nueva C.G.T.P., no obstante estar representados en dicho evento la mayoría de la clase obrera organizada, más el concurso de la central campesina. Años después, o sea en 1968, los revisionistas han tomado nuevamente la bandera de la formación de una nueva central y han logrado dirigir un Congreso amañado en el mismo que han conformado una Directiva que en gran parte ha sido copado por elementos revisionistas con los resultados de la mediatización de las luchas obreras a planteamientos puramente economistas. En la práctica la clase obrera no encuentra el apoyo necesario en la nueva central, paralela a la de los apristas (C.T.P.), debido a que no se basa en el principio fundamental de la lucha de clases.

A partir de 1962, en que se efectuó el IV Congreso, la lucha interna se fue polarizando en torno a la posición frente a las discrepancias en el movimiento comunista internacional. En este sentido, las revolucionarias posiciones del Partido Comunista de China, sirvieron de estímulo y educaron a los marxista-leninistas, marcando el retorno al marxismo-leninismo y al camino de Mariátegui. El XVIII Pleno del Comité Central, de octubre de 1963, produjo la primera abierta ruptura entre marxista-leninistas y oportunistas revisionistas, en el seno del Comité Central. De nada sirvieron las maniobras de la camarilla de del PradoAcostaBarrio para domesticar a los cc. revolucionarios, lo que les obligó a reunirse por separado y autoelegirse en una nueva "Comisión política", incorporando arteramente al c. Paredes, con el pretexto de "conciliar" y "unificar" al Partido. El desconocimiento que hizo el c. Paredes de dicha "elección" fue el inicio de una lucha francamente abierta a nivel nacional entre los marxista-leninistas y oportunistas de derecha. La correlación de fuerzas a nivel nacional fue absolutamente favorable a las posiciones marxista-leninistas, los mismos que llevaron a cabo la IV Conferencia Nacional de enero de 1964, echando de las filas del Partido a la camarilla revisionista y a sus principales secuaces.

En la IV CONFERENCIA NACIONAL, el Partido adoptó posiciones revolucionarias en el plano internacional cuyas banderas levantaban los camaradas de los hermanos partidos de China y Albania y condenó las posiciones de los revisionistas soviéticos. Sin embargo, en el plano nacional el Partido no elaboró una línea política justa, pues, éste tenía mucho de común con la línea oportunista de derecha de los viejos revisionistas. No se hizo un adecuado examen de la situación nacional y, la circunstancia de haberse encomendado al entonces tenido por algunos como "teórico", José Sotomayor, tanto la redacción del Informe Político como las Conclusiones y Resoluciones, dio como resultado una orientación no correcta por cuanto el problema nacional y el orgánico no fueron profundamente analizados. No obstante ello, la IV Conferencia Nacional fue el inicio de un nuevo periodo en la vida del Partido y creó las condiciones para el desarrollo de la teoría de la revolución peruana. Como la posición de la mayoría de las bases era revolucionaria y la línea política no se encuadraba con la realidad nacional, muy pronto surgió la idea de que ella no era justa, aun cuando no tuvo una expresión concreta en forma inmediata. El carácter proimperialista del régimen de Belaúnde, demostrado en su entreguismo al imperialismo yanqui y en su sumisión absoluta a los grandes latifundistas y burgueses intermediarios, cuyos intereses defendió a sangre y fuego, desmintieron la línea de la IV Conferencia Nacional que lo tipificó como un régimen de burguesía nacional con el que había que hacer una política de "unidad y lucha". Tras esta tendencia oportunista, conciliadora frente al régimen proyanqui, floreció el oportunismo de derecha de Sotomayor, y su camarilla que habían tomado posiciones dentro de la Comisión Política del Comité Central.

En la práctica comenzó a librarse una lucha interna a nivel de Dirección Nacional, la misma que se agudizó después de junio de 1965 en que se inició la lucha guerrillera. Este hecho conmocionó a todas las bases del Partido y a todo el país. Se hacía necesario examinar debidamente la situación y dar nuevos rumbos al Partido. Fue así que se convocó a la Sesión Ampliada de la Comisión Política, de setiembre de ese año, acto en el que, sin previo acuerdo de la Dirección Nacional el c. Secretario General presentó un Informe proponiendo un cambio total de la línea política en el plano nacional, comenzando por una correcta caracterización de la sociedad peruana como semifeudal y semicolonial, tipificando al régimen de Belaúnde como representante y defensor de los intereses del imperialismo yanqui y sus lacayos y señalando la necesidad de avocarse al problema de la conquista del poder político por medio de la guerra popular, para la que había necesidad de prepararse, poniendo el acento principal del trabajo en el campo y, señalando, al mismo tiempo, la perspectiva de que la forma principal de lucha sería la lucha armada y la forma principal de organización, la fuerza armada popular. Es natural que Sotomayor y su grupo en el Comité Central, ofrecieron una resistencia tenaz, a pesar de la cual, se convocó a la V Conferencia Nacional y se tomó como base para el Informe Político el que el c. Secretario General presentara en esa ocasión.

La V Conferencia Nacional de noviembre de 1965, debatió, enriqueció y aprobó el Informe Político y trazó la justa línea política, proletaria, marxista-leninista, que tiene el Partido en estos momentos. Puso énfasis en señalar como tarea principal la edificación de las fuerzas armadas populares poniendo el peso principal del trabajo en el campo, teniendo en cuenta que la guerra popular en el Perú ha de tomar la forma de guerra campesina, por constituir el campesinado la fuerza principal, dirigida por la dase obrera y su Partido.

Inmediatamente después de la V Conferencia Nacional, la lucha interna se agudizó. La lucha entre las dos líneas se perfiló con toda claridad. Sotomayor y su grupo centraron sus ataques contra la línea proletaria y contra la persona del Secretario General del Partido, enmascarándose tras una fraseología "marxista-leninista". La actitud del grupo de Sotomayor contra el movimiento obrero y principalmente contra el movimiento campesino, fue muy notorio. Oponiéndose en esencia a la cuestión central de la toma del poder, Sotomayor, conscientemente se oponía al movimiento campesino; base principal relacionada íntimamente con la cuestión del poder. Dirigió sus fuegos contra la central clasista del campesinado y contra sus principales dirigentes, incluso en momentos en que éstos se hallaban encarcelados, o perseguidos.

La supuesta adhesión del grupo de Sotomayor al marxismo-leninismo, su falsa defensa de la revolución cultural proletaria –sobre la que escribió un folleto– han quedado al descubierto. Dicho grupo que fue expulsado en el XIX Pleno Ampliado del Comité Central y que se autotitula "Partido Comunista del Perú (m-l)", se ha autodesenmascarado como un lacayo del revisionismo contemporáneo en su versión cubana, pues, defiende la tesis del foquismo expuesta por Régis Debray, apoya las falsas posiciones del Partido Comunista de Cuba y al igual que otros grupos oportunistas, al mismo tiempo que ensalza al Ché Guevara, apoya decididamente la ocupación criminal del revisionismo soviético hecha coludidamente con sus lacayos contra Checoslovaquia y ataca las posiciones marxista-leninistas del Partido Comunista de China.

Para llegar a la elaboración de su línea política proletaria en su V Conferencia, integrando a verdad universal del marxismo-leninismo a las condiciones concretas de la Revolución Peruana, el Partido ha atravesado por un largo proceso de luchas internas y ha tenido que vencer la dominación que por largos años ejerció la camarilla oportunista de derecha desde la muerte de Mariátegui en 1930 hasta la IV Conferencia Nacional de enero de 1964; y, después de este evento, tuvo que seguir luchando por encontrar su propia teoría revolucionaria, desarrollando el legado de Mariátegui y retornando el marxismo-leninismo, ahora enriquecido genialmente por el c. Mao Tsetung. Después de elaborada su línea política, como decimos, la lucha interna centra el grupo de Sotomayor continuó. Este grupo representó los remanentes del viejo revisionismo criollo en nuestras filas y la lucha se libró principalmente a nivel de Dirección Nacional y al final; en algunas direcciones intermedias, habiendo sido liquidado; como hemos dicho, en el XIX Pleno del Comité Central. Sin embargo; el Partido no sacó el debido provecho de esta lucha por cuanto no se movilizó a todo el Partido en torno a la defensa de la línea proletaria. La participación de las bases fue mínima, aunque el convencimiento sobre el oportunismo de derecha de Sotomayor y sobre su traición a la revolución han quedado demostrados definitivamente.

 

I V

El proceso de construcción y depuración del Partido continúa en plena lucha interna, íntimamente vinculada a la lucha de clases. La línea proletaria de la V Conferencia Nacional sigue también un proceso de desarrollo en el curso de la lucha interna. Defendiendo las posiciones del marxismo-leninismo, aplicadas a las condiciones concretas de nuestra revolución, se fortifica, consolida y desarrolla. La derrota del grupo oportunista de Sotomayor, no significó la liquidación del oportunismo de derecha dentro del Partido. El oportunismo de derecha siguió camuflado bajo un aparente acatamiento de la línea revolucionaria; pero poco tiempo después de la V Conferencia Nacional y concretamente después del XIX Pleno del Comité Central, comenzó a hacer sus primeras manifestaciones contra la línea proletaria. Puntos básicos de ésta, tales como la tarea principal de edificación de las fuerzas armadas populares y la existencia de situación revolucionaria, fueron "objetado" por los que actualmente constituyen los cabecillas del grupo oportunista "Patria Roja", al mismo tiempo que se producía su deserción del trabajo de campo. Cabe hacer la salvedad que dichas "objeciones" las hicieron en conjunto, utilizando a algunos camaradas, revolucionarios honestos, que formaban parte de un grupo de trabajo, con quienes en la práctica tenían divergencias, pues, mientras los oportunistas que ahora integran el grupillo "Patria Roja" apuntaban contra la línea política, los otros camaradas hicieron serias críticas contra el aspecto orgánico de la vida del Partido y señalaron claramente el oportunismo de derecha de Cantuarias, por entonces responsable de la Comisión Nacional de Organización. La Dirección Nacional no examinó debidamente este problema y puso especial atención en la defensa de la línea política. Mientras que los oportunistas de derecha, luego de varios meses de lucha ideológica, aparentemente expresaron su convencimiento y asimilación de la línea y bajo diversos pretextos se incorporaron, prácticamente en masa, a la Comisión Nacional de Organización, convirtiendo a ésta en el cuartel general de la línea antiproletaria, los otros camaradas, continuaron firmes en la posición proletaria desempeñando sus trabajos de campo. Ahora siguen estos camaradas defendiendo las posiciones proletarias y son el blanco de los ataques del oportunismo de derecha disfrazado de "izquierda". Los portadores de la línea oportunista, se agruparon en torno a la Comisión Nacional de Organización, hicieron desplazamientos a nivel nacional, desempeñando una labor de zapa y posteriormente, luego de conseguir con mil subterfugios ser destacados en una determinada zona, se autoconstituyeron en el llamado "Comité Regional Político-Militar Patria Roja".

En 1967, la lucha interna fue adquiriendo mayor amplitud, determinando que la Dirección Nacional, llevara a cabo la Sesión Ampliada de la Comisión Política, en setiembre de ese año, en la misma que se hizo un examen de la situación del Partido, como nunca antes había ocurrido, pues, en todos los eventos anteriores se había hecho tal cosa, pasándose por alto la cuestión orgánica que en gran parte venía funcionando de acuerdo a los viejos moldes revisionistas, orientados por unos Estatutos anacrónicos y una larga práctica consistente en un cúmulo de malos métodos y estilos de trabajo que correspondían a la vieja línea revisionista que se impuso en el Partido después de la muerte de Mariátegui. En la mencionada Sesión Ampliada se examinó en toda su desnudez el hecho de que lo orgánico no estaba al servicio de lo ideológico político. Se comprendió la necesidad de adecuar lo organizativo al servicio de la línea revolucionaria de la V Conferencia Nacional es decir, al servicio de la tarea de preparación de la guerra popular. Se comprendió que esta era una de las causas de que la tarea principal de la V Conferencia no estuviera siendo cumplido en toda su profundidad; que subsistían en la práctica los métodos y estilos de trabajo que reflejaban rezagos del pasado y la subsistencia de concepciones no proletarias, principalmente revisionistas.

En la Sesión Ampliada de setiembre se vio la necesidad de llevar la lucha interna a las bases, movilizando a éstas a fin de que se eduquen en el Curso de la lucha de clases y tengan un concepto marxista-leninista de la lucha interna y se despojen de las falsas concepciones en torno al contenido de la lucha que en ese entonces estaban siendo desvirtuadas por elementos oportunistas que hacían circular versiones en el sentido de que todo se reducía a pugnas interpersonales en el seno de la Dirección Nacional. Asimismo, luego de un profundo análisis del trabajo de cada una de las comisiones, se señaló que en forma concentrada existían prácticas no proletarias y concepciones revisionistas en las Comisiones Nacionales de Organización y de Prensa y Propaganda, cuyos responsables fueron removidos de sus cargos, aun cuando conservando su condición de miembros de la Comisión Política. Sin embargo, en dicha Sesión Ampliada no negó a tipificarse con precisión a los representantes del oportunismo de derecha, lo que no resta la enorme trascendencia que ha tenido para el futuro la mencionada reunión. Su principal virtud estriba en haber estimulado a las bases del Partido a que participen en la lucha interna, vinculándola íntimamente con la práctica de la lucha de clases, con la lucha revolucionaria, partiendo del examen crítico y autocrítico de su propia actividad. Por eso, en el punto g) de las Medidas Inmediatas propuestas en las Resoluciones de dicho evento, se decía:

"El Partido en todos sus niveles debe cuidar de la aplicación de su línea política, de fortalecer su unidad ideológica y política y de terminar con las prácticas y estilos de trabajo que no concuerden con nuestros principios revolucionarios, a fin de que el sistema orgánico responda a nuestra línea política. Asimismo, debe profundizarse la vigilancia revolucionaria de nuestras filas, respecto de los enemigos de clase y hacer una lucha sin cuartel contra las concepciones erróneas que aun gravitan en la vida partidaria". Terminaba señalando que mediante la lucha interna vinculada a la práctica revolucionaria había que revolucionar a todo el Partido.

Desde esta importante reunión se ha venido comprendiendo cada vez más que la lucha interna en el Partido no significa la suspensión de la lucha de clases, sino que representa una fusión de la teoría con la práctica revolucionaria. En el Informe titulado "Sobre algunos problemas del desarrollo del Partido Comunista Peruano y de la aplicación de su línea política", en la tercera parte, punto 2, referente al contenido y carácter de la lucha interna, se dice:

"En este sentido, la lucha interna es necesaria y benéfica para el Partido porque éste sólo puede desarrollarse en el curso de la lucha por la aplicación de las leyes generales del marxismo-leninismo a las condiciones concretas de nuestra realidad y por hacer la revolución; es decir, el Partido se desarrolla en el curso de la lucha por la destrucción de los enemigos de la Revolución". (Diciembre de 1967).

Es precisamente en el curso de la práctica que han aflorado diferentes tendencias antiproletarias en el seno del Partido, hecho que pudo constatarse con claridad en la Reunión Extraordinaria del Secretariado de la Comisión Política con los responsables de los comités regionales del Pardido, efectuada en enero de 1968, conforme es de verse de las Resoluciones de dicha reunión, en la misma que se hace presente que la postergación de la VI Conferencia Nacional, "no implica la postergación de los trabajos y tareas del Partido". Vale decir, que se vincula la lucha interna con la práctica revolucionaria. Se recomienda el cumplimiento de las medidas propuestas en la última parte del Informe Político "Sobre algunos problemas del desarrollo de P.C.P. y de la aplicación de su línea política", las mismas que ponen el acento en el cumplimiento a fondo de la tarea principal del Partido, se recomienda "desarrollar a fondo la lucha interna contra los remantes revisionistas en lo ideológico, político y orgánico" y poner el centro principal del trabajo partidario en el campo". Es decir, se dan plena vigencia a las medidas propuestas en la última parte del mencionado Informe. Y, con este mismo propósito de adelantar en la práctica concreta de los acuerdos de la V Conferencia Nacional, de llevar a las bases la lucha interna, se reconstituyó la Comisión Política sobre la base de los miembros del Comité Central que estaban en plena actividad revolucionaria y que sostenían firmemente la posición proletaria. Asimismo, se recomendó una lucha profunda contra las tendencias antiproletarias que atentaban contra el pensamiento de Mao Tsetung, marxismo-leninismo del presente, el legado de Mariátegui y la línea de la V Conferencia Nacional.

Estas orientaciones produjeron resultados positivos en el Partido, conforme se hace notar en el Editorial del N° 37 de Bandera Roja, correspondiente a marzoabril de 1968, titulado: "Frente a la crisis de estructuras, salida revolucionaria", en el que se dice: "Los cambios cualitativos que se operan en el Partido aseguran la maduración de las condiciones subjetivas y el luminoso desarrollo de la Revolución Peruana. La situación del Partido Comunista Peruano también debe ser tomada en cuenta dentro del cuadro general de la realidad que vive el país. Consiguientemente con la agudización de la lucha de clases y principalmente de la lucha de clases en el campo, en el Partido se está librando la más profunda, aguda y beneficiosa lucha interna de su historia. Su bolchevización se está llevando a cabo en plena lucha de clases y en plena lucha interna, lo que está dando lugar a cambios profundos en su militancia".

La Comisión Política en todo momento ha estado recalcando la necesidad de vincular la lucha interna con la práctica revolucionaria. Así, en el Informe Complementario titulado: "Deslinde de posiciones con el oportunismo de derecha disfrazado de "izquierda", documento en el que se rebaten las falsas tesis antiproletarias del oportunismo y se defiende el pensamiento de Mao Tsetung, el legado de Mariátegui y los principios de la V Conferencia Nacional; se recalca que "Debemos defender y desarrollar nuestra línea política precisamente para ser aplicada y sólo puede ser aplicada plenamente cuando sea llevada y prenda en el seno de las masas populares". (Pág. 70). En esta forma este principio fue elevado por la Dirección Nacional a la categoría de consigna, conforme se expresa en un artículo Editorial aparecido en el número 37 de Bandera Roja correspondiente a marzoabril del 68, con el título de "Profundizar e intensificar la lucha interna en la práctica revolucionaria". Y, ¿qué es la práctica revolucionaria? Es la lucha de clases llevada a cabo, bajo el mando de la política proletaria, es la aplicación de la línea revolucionaria de la V Conferencia Nacional, aplicación que no se puede llevar a cabo sin adecuar lo orgánico a lo ideológico, político, es decir, sin reconstituir el Partido en torno a la gran tarea de preparación de la guerra popular. Por esta razón, caen por tierra las tesis pesimistas de aquellos que sostienen que la lucha interna paraliza la lucha de clases, paraliza la practica revolucionaria y que en cambio, la paz dentro del Partido es más conveniente para llevar adelante las tareas prácticas de la Revolución. Con este falso criterio estamos dentro del Partido para librar una lucha permanente contra los enemigos externos e internos. No nos vamos a hacer ilusiones de que sólo hay enemigos externos y de que dentro del Partido no se refleja la lucha de clases que se libra en la sociedad.

El considerar la lucha interna como la vida misma del Partido, como lo señala el c. Mao Tsetung, es una cuestión de principio que todo comunista, de base o de Dirección, debe comprender, para no perder la perspectiva y caer en la confusión de que "habiendo tantas luchas internas nunca se va a hacer la Revolución". Pero no es sufíciente comprender esto; es necesario participar activamente en la lucha interna, en el pro ceso de la lucha de clases, de la práctica revolucionaria. La lucha interna siendo bien conducida beneficia al Partido y no estorba su desarrollo sino que lo estimula.

La lucha interna experimenta un proceso dialéctico, de acuerdo al desarrollo de la lucha de clases. Jamás se puede decir que la lucha interna ha tocado a su fin en el Partido. Puede concluirse en lo fundamental la lucha interna dentro de un determinado momento histórico o contra determinados grupos; pero siempre existirá lucha interna mientras haya lucha de clases. Si se deja de hacer la lucha interna en aras de una paz y unidad sin principios, la línea proletaria sufre menoscabo, gana posiciones la línea oportunista, se facilita la labor de infiltración y el Partido puede ir cambiando de color en forma paulatina.

Como la lucha interna es un proceso dialéctico, la naturaleza de las contradicciones en juego, puede cambiar. Las contradicciones no antagónicas pueden tornarse antagónicas y puede ocurrir lo contrario. El c. Mao Tsetung, dice:

"De acuerdo con el desarrollo concreto de las cosas, algunas contradicciones, originalmente no antagónicas, se desarrollan y transforman en antagónicas, mientras otras, originalmente antagónicas se desarrollan y transforman en no antagónicas". (Citas, 1ra. Edición, pág. 56).

Hay que enfrentar las contradicciones de acuerdo a la naturaleza que tengan en determinado momento y tener en cuenta la perspectiva de la lucha. Hay que destruir las malas hierbas como dice el c. Mao. No hay que tener temor de desprenderse o de dejar que se vayan los elementos antiproletarios; anticampesinos, oportunistas y contrarrevolucionarios de todo pelaje.

En el proceso de la lucha, ocurre también que los enemigos internos recurren a la escisión, al fraccionalismo y al apartamiento total del Partido, cuando son desenmascarados y queda demostrada su esencia contrarrevolucionaria, como puede apreciarse de la conducta de los grupos antipartido que en una trasnochada reunión, han desconocido a la Dirección Nacional del partido y se han autoconstituido en una llamada "Comisión Nacional Reorganizadora del P.C.P.", alentados por los cabecillas del oportunismo de derecha disfrazado de "izquierda", Cantuarias, Ludovico y Kobi y sus seguidores Amaru, Paz, Rodia, Alberto, (de Ica) y otros como el abierto partidario de Liu Shaochi (Jesús) que han seguido el camino del traidor Sotomayor y de todos los traidores que han sido puestos al descubierto por el Partido.

Si la lucha interna se libra combinándola con la lucha de clases, con la práctica revolucionaria, el Partido se depura y fortalece, no sólo liberándose de la mala hierba, sino también tonificando su teoría revolucionaria, vinculándose en forma más estrecha con las masas populares y ganando nuevos y valientes hijos de la clase obrera, del campesinado, del pueblo trabajador, a sus filas, como viene ocurriendo en estos momentos. Este es el verdadero proceso de construcción y desarrollo del Partido, el proceso de selección de sus militantes, cuadros y dirigentes y es el camino que conduce a asegurar el poder proletario dentro del Partido.

LOS GRUPOS OPORTUNISTAS DE DERECHA que confluyen en la llamada "Comisión Nacional Reorganizadora", concuerdan en que son portadores de la línea antiproletaria, opuestos a la línea revolucionaria del Partido. Pero es necesario hacer presente que dichos grupos no son homogéneos, tienen variantes y contradicciones entre ellos mismos. Levantando la bandera de un falso "marxismo-leninismo", en realidad han dirigido y dirigen sus fuegos contra la línea proletaria representada por el pensamiento de Mao Tsetung, el legado de Mariátegui y los principios de la V Conferencia Nacional.

Podemos resumir el falso "marxismo-leninismo" de los grupos antipartido o sea de los grupos que se apandillan en el llamado "Comité Político-MilitarPatria Roja", en el grupo que ha usurpado el Comité Regional de Ica y de la camarilla que sigue autotitulándose "Buró Ejecutivo Nacional de la J.C.P.", en la forma siguiente:

1 .―Por sus concepciones y su práctica, son contrarios al pensamiento de Mao Tsetung.―

No basta titularse marxista-leninista para serlo. El c. Mao nos enseña que un Partido marxista-leninista se caracteriza por estas tres condiciones: 1) "un estilo de trabajo consistente en integrar la teoría con la práctica"; 2) "forjar estrechos vínculos con las masas"; y 3) . "practicar la autocrítica.

Una característica general de los grupos que se cobijan en la llamada "Comisión Nacional Reorganizadora", es una vacua palabrería pseudorevolucionaria, carente de contenido real de aplicación del marxismo-leninismo a nuestras condiciones concretas y teñida de castrismo y trotskismo, ajenos al pensamiento de Mao Tsetung. No hay integración de la teoría revolucionaria con la práctica. Esto porque, en primer lugar, son enemigos de la creación de una teoría revolucionaria peruana y en segundo lugar porque siendo así no tienen nada que aplicar a la realidad.

Sus documentos están plagados de la ideología revisionista en su versión castrista. En la práctica niegan la existencia del Partido y de línea política y si aceptan su realidad los califican de revisionistas. Son difusores del castrismo expuesto por Debray en el sentido de que el Partido sólo puede formarse a través de la lucha armada.

En vez de defender la pureza del marxismo-leninismo, guardan un silencio cómplice frente a los ataques y tergiversaciones al pensamiento de Mao Tsetung, en especial frente al ataque combinado de los pseudorrevolucionarios y reaccionarios contra la línea militar proletaria, contra la guerra popular. En ninguno de sus documentos encontramos la más leve defensa del marxismo-leninismo. Al contrario, callan frente a las tesis militaristas burguesas que nuestro Partido ha combatido en el Informe "Deslinde de posiciones con el oportunismo de derecha disfrazado de "izquierda", en el capítulo referente a la condenación de las ideas expuestas por Régis Debray en su libro "¿Revolución en la revolución?" y a pesar de que este periodista ha atacado por su nombre a nuestro Partido y contrapone el castrismo al pensamiento de Mao Tsetung.

Al referirse a los movimientos armados en América Latina en uno de sus documentos de ataque al Partido y que debiera haber utilizado para hacer una condenación de las concepciones burguesas sobre la lucha armada, hacen sus apreciaciones en forma subjetiva, atribuyendo a nuestro Partido el haber sostenido la bancarrota de la lucha armada. En la página 12 del documento puplicado por "Patria Roja" con el título. "Desenmascarando al liquidacionismo y oportunismo de derecha que usurpa la Dirección del Partido", dicen: "La muerte del comandante Guevara que indica el fin de una etapa, ninguna manera es como pretenden señalar los revisionistas oportunistas la bancarrota de la línea insurreccional en América Latina". Según estas gentes, ya no se volverán a repetir los mismos errores cometidos por los movimientos guerrilleros, que, a excepción del iniciado últimamente en Colombia por el hermano Partido Comunista de Colombia, marxista-leninista, todos han tenido inspiración castrista y han pretendido aplicar una mal interpretada experiencia de la Revolución Cubana. Para los marxista-leninistas, mientras exista la pequeña burguesía, mientras exista la influencia de la ideología revisionista y de la burguesía, acciones como las del Che Guevara pueden repetirse. Para los revisionistas de la llamada "Comisión Nacional Reorganizadora", ya terminó la lucha entre la línea militar burguesa revisionista y la línea militar proletaria y ya no se repetirán errores y que por lo tanto ya no hay nada que combatir en defensa del marxismo-leninismo.

Tanto en lo referente a la construcción del Partido, como en lo relativo a la lucha armada, tienen una posición oportunista de derecha, castrista. En Arequipa, un pseudo "Comité Regional de la J.C.P.", publica y prologa un Manifiesto de Inti Peredo, que fue lugarteniente del Che Guevara, en el que se ataca duramente al Primer Secretario del Partido Comunista de Bolivia, marxista-leninista, hermano partido que defiende tesoneramente el pensamiento de Mao Tsetung y que ha criticado la aventura del Che Guevara. Las ideas expuestas por Debray inspiran sus documentos y su actitud antipartidaria. Considerando al Partido un "fósil antidiluviano" todo lo que hacen no persiguen sino su destrucción.

En segundo lugar, ¿cuáles son los estrechos vínculos con las masas populares que han establecido los de la llamada "Comisión Reorganizadora"? Ninguno. Muy al contrario, atentan abiertamente contra algunas organizaciones combativas de las masas, inclusive contra la central nacional del campesinado, como es de verse en su "Carta N° 3", publicada por "Patria Roja", pág. 4, doce, haciendo obra de delación acusan a la Confederación Campesina del Perú de ser la propiciadora de "invasiones" y que su Junta Directiva está "apandillada" con el Secretario General del Partido y que están sostenidos por la Dirección de éste. En la región donde dicen "trabajar", lo primero que han hecho es entrar en contradicciones con los dirigentes campesinos a quienes han abandonado. Igual actitud tienen frente al movimiento obrero. Como son partidarios del "trabajo secreto" y "enemigos del trabajo burocrático de masas", rehúyen enfrentarse a la lucha de clases por temor a "quemarse". Sólo han logrado infiltrarse en el movimiento estudiantil, debido a que los principales cabecillas de la llamada "Comisión Reorganizadora", son estudiantes, procedentes de la pequeña burguesía. Se han infiltrado en el movimiento estudiantil con la finalidad de apartarlos de su justo camino que es el de su integración con el movimiento obrero y campesino, pues, sólo se concretan a predicar el "camino del Ché Guevara", para luego concentrar todas sus fuerzas en las elecciones estudiantiles y atrincherarse en la Universidad y mostrar un odio de clase contra los obreros y campesinos, manifestado en hechos concretos observados por las organizaciones de masas trabajadores. Estimular la falsa concepción que en forma altanera sostienen algunos "líderes" estudiantiles acerca de que el movimiento estudiantil es la vanguardia de la revolución porque las masas obreras y campesinas están "atrasadas".

En tercer lugar, tienen un pánico a la autocrítica. Jamás la han practicado ni piensan hacerlo. La llamada crítica que hacen al Partido y su Dirección, no es sino una obra de liquidación y destrucción. Al examinar la situación del Partido caen en el subjetivismo, modo de pensar y de actuar del enemigo de clase. Para estas gentes en el Partido todo es negativo. El c. Mao nos enseña la "necesidad de abordar toda cuestión analíticamente y de no negar todo". Poseídos de un odio mortal al Partido del proletariado y burlados en sus expectativas mercenarias, sólo piensan y actúan con el criterio de las clases reaccionarias.

Sus métodos en la lucha interna han sido y son la calumnia, la tergiversación de documentos, la difusión de falsos rumores, el terror blanco y la liquidación, métodos todos que corresponden al enemigo de clase,

2.―Sus hipócritas loas a Mariátegui no pueden ocultar su negación al legado del fundador del Partido.―

La vigencia del pensamiento de Mariátegui está en los fundamentos de la teoría revolucionaria del Partido. Mariátegui supo integrar la verdad universal del marxismo-leninismo a nuestra realidad. Comprendió la necesidad de que la clase obrera contara con su partido político y fue su fundador y principal guía y constructor. Caracterizó genialmente nuestra sociedad, señaló el carácter de nuestra revolución, indicando claramente sus etapas: antiimperialista y antifeudal en su primera etapa, y socialista en su segunda etapa.

Los grupos antipartido tienen como característica general el lanzar ataques encubiertos, pero bien perceptibles contra el pensamiento de Mariátegui. Todos estos grupos y sus mentores recibieron con gran simpatía el artículo trotskista ravinista "Mito y realidad del feudalismo en América Latina y en el Perú", escrito por Kobi y publicado en la revista "Teoría y Práctica", junto con otros artículos antipartidarios por el Comité Regional de Ica, artículo en el que se lanza odiosos ataques al pensamiento de Mariátegui, en especial en lo referente a la caracterización de la sociedad peruana y a las etapas de la revolución. Hemos defendido vigorosamente el legado de Mariátegui y atacado tenazmente las tesis mencionadas, teniendo en cuenta que los grupos antipartido habían distribuido, nacionalmente la indicada revista, con un entusiasmo jamás demostrado en la difusión de los documentos del Partido. En el "Deslinde de posiciones con el oportunismo de derecha disfrazado de "'izquierda", se ha hecho el desenmascaramiento de estas tesis trotskistas ravinistas. A pesar de ello estos grupos han continuado difundiendo dichas tesis y hasta el presente no han refutado o condenado los disparates de Kobi, sino que lo han premiado con su incorporación al llamado "Buró Ejecutivo Nacional de la J.C.P.". Recordemos que este articulista escribe en la revista en mención :

"En nuestro país, algunas afirmaciones de José Carlos Mariátegui ―que datan de una época en que era sumamente ardua la tarea de recolección de datos― sirven de asidero para corroborar el planteamiento referente a la semifeudalidad reynante en las economías latinoamericanas, asignándole a aquella la característica de vestigios del feudalismo español. Muchas gentes ―que olvidan las dificultosas condiciones que rodearon la vida y el trabajo del Amauta y que no tienen en cuenta las limitaciones científicas de la época en que él vivió― consideran como bulas papales, como verdades inmutables, las afirmaciones de Mariátegui. No conciben que éste pudiera equivocarse o que consignara como verdaderos datos erróneos". A renglón seguido aconseja "depurar y asimilar científicamente su legado".

Los oportunistas de derecha, entre los muchos insultos con que prodigan al Secretario General del Partido, lo llaman el "NeoRavines" y prohíjan en su seno al verdadero Neo Ravines, hijo intelectual de éste. O si no, veamos lo que dice el maestro de los oportunistas de derecha, Ravines, en su libro "La Gran Promesa", pág. 174:

Los marxistas aman repetir mecánicamente las fórmulas y fabrican inventivas de todo género contra el feudalismo, sistema que en realidad no ha existido en América Latina... El feudalismo occidental europeo no pudo ser transplantado por España a sus colonias, por la sencilla razón de que España no llegó a tener feudalismo". Luego agrega, en la página siguiente:

"Por estas razones históricas inconmovibles, José Carlos Mariátegui, los marxistas y los comunistas, que hablan y escriben sobre un "feudalismo colonial", están repitiendo mecánicamente a Marx y a Engels, e inventando una historia que jamás ha tenido lugar en este lado del mundo".

Inspirado en esto Kobi, al igual que los trotskistas, afirma que "la conquista tiene un sello capitalista: la explotación y comercialización de metales preciosos", agregando que "en nuestro continente no se repitiera el ciclo feudal europeo, sino que las colonias hispanoamericanas se incorporan desde su descubrimiento al régimen de economía monetaria imperante en el mundo". (Pág. 32, Rev. T. y Práctica).

¿No es ésta la base "teórica" que sirve a los oportunistas de derecha y a los trotskistas de todo pelaje para afirmar que el Perú es un país "capitalista subdesarrollado"? ¿No es ésta la base teórica para sostener que la revolución peruana no tiene etapas y que es única y exclusivamente socialista? Por eso los grupos antipartido hablan continuamente de "revolución socialista". Por ejemplo, en la pág. 27 del folleto "Desenmascarando al liquidacionismo...", hablan de la "toma del poder político por medio de la guerra popular, para la instauración del socialismo y el comunismo". Pero, ¿puede implantarse el socialismo sin cumplir la etapa antiimperialista y antifeudal de la revolución?

Es natural que al tener una concepción distinta sobre el carácter de la sociedad peruana, tiene que adoptarse una concepción diferente en torno a la naturaleza de la revolución. De modo que los objetivos del Sr. Kobi y sus adeptos son bien claros: variar la concepción estratégica de la revolución peruana sobre la base de la no existencia de semifeudalidad en el país. Tiene la misión de crear una opinión pública sobre el carácter capitalista del país a fin de que, como consecuencia de ello se deduzca que el camino de la revolución no es del campo a las ciudades sino de éstas al campo. Quienes defienden esta tesis absurda y trotskizante se están oponiendo en realidad al movimiento campesino, a la guerra campesina, al trabajo principal que debe desarrollarse en el campo.

3.―Se oponen a la línea política de la V Conferencia Nacional.―

De las críticas formales como aquella de que los documentos del Partido, incluido los de la V Conferencia, son "trascripciones", son "copias" y "repeticiones" de los documentos de los camaradas chinos, los oportunistas de derecha han pasado a una real oposición a la línea política proletaria que es la aplicación del marxismo-leninismo, pensamiento de Mao Tsetung a las condiciones concretas de nuestra realidad, que es el desarrollo del legado de Mariátegui, el resultado de un análisis de la realidad económica, social y política del país. Ante la resistencia de las bases, unas veces pretenden presentarse no sólo como defensores, sino como "autores" de la línea de la V Conferencia Nacional, a la que sólo han combatido. ¿No fueron los principales cabecillas del grupo "Patria Roja", quienes iniciaron la lucha contra la línea de la V Conferencia al señalar que la tarea principal del Partido era la "construcción del Partido" y que no existía situación revolucionaria?.

Son estas gentes quienes se prosternan frente al espontaneismo, sosteniendo la tesis castrista de que "la situación objetiva trae aparejada en su interior determinado desarrollo de la conciencia, de los factores subjetivos", despreciando la necesidad de hacer esfuerzos para formar conciencia en la mentalidad de las masas populares acerca de la necesidad de utilizar la violencia revolucionaria contra la violencia contrarrevolucionaria. Para ellos ya no hay necesidad ni de bolchevizar al Partido ni de desarrollado. Autotitulándose "revolucionarios", "olvidan" que el c. Mao ha dicho que "antes de emprender cualquier acción, debemos explicar a los militantes del Partido y a las masas la política que hemos formulado a la luz de las circunstancias dadas. De otro modo, los militantes del Partido y las masas se apartarán de la dirección de nuestra política, actuarán a ciegas y aplicaran una política errónea".

Con el pretexto de que eran "copias", "transcripciones", los grupos antipartido se han caracterizado por ejercer una real oposición a la línea política, evitando y saboteando su difusión, principalmente a través de las Comisiones Nacionales de Organización y de Prensa y Propaganda, encargadas de la impresión y distribución de los documentos. Y no sólo en esta forma se han opuesto a la línea política, sino en el incumplimiento sistemático de las tareas partidarias, mediante la formación de grupos y el aliento a tendencias antiproletarias dentro del Partido, principalmente a través del estímulo al castrismo, con el pretexto de que el Ché Guevara tenía una línea "independiente y más revolucionaria que Fidel", sin embargo de haberse hecho público y notorio que el Ché Guevara actuaba obedeciendo órdenes de Fidel Castro.

Al esgrimir la afirmación de que "la Dirección Nacional ha revisado la línea, tergiversaron en forma sistemática los documentos del Partido y principalmente el Proyecto de Informe Político que el c. Secretario General presentó en la Sesión Ampliada de la Comisión Política, en setiembre de 1967, con el título de "Desarrollo y perspectivas de la Revolución Peruana" y que fue la base del Informe a la VI Conferencia, titulado "Sobre algunos problemas del P.C.P. y de la aplicación de su línea política", tergiversación en la que se ha descubierto su traición al marxismo-leninismo en puntos básicos que constituyen el ABC de la teoría de la revolución proletaria. A propósito del proyecto mencionado, han elaborado un ampuloso documento con el nombre "Desenmascarando al liquidacionismo y oportunismo de derecha que usurpa la Dirección Nacional del P.C.P.", documento que no podemos dejar de combatir, aun cuando sea escuetamente, pues, en él han expresado su desesperación frente a la posición proletaria que ha combatido al revisionismo castrista y ha hecho una crítica severa de los movimientos guerrilleros no dirigidos por el pensamiento de Mao Tsetung. En el mencionado documento "Patria Roja", calumnia a la Dirección Nacional en el sentido de que "sobreestima el aparente fortalecimiento del revisionismo en el país" y que "levanta expectativa" sobre la viabilidad del camino electoral, no obstante ser bien clara la posición del Partido sobre la necesidad de comprender que la única salida a la situación revolucionaria que vive el país es liberar hasta el fin, la, guerra popular. Existen numerosos documentos, artículos y comentarios que desmienten esta infamia.

Los oportunistas de derecha sostienen que el imperialismo no comete errores, al acusar al c. Secretario General de "embellecer al imperialismo" a propósito de haber sostenido que el imperialismo yanqui y sus lacayos, incluido los revisionistas soviéticos, cometen un grave error al tender un cerco de hierro en torno a China, pues, han de ser liquidados. Basta recordarles que el c. Mao, dice:

"Nuestros enemigos son los reaccionarios atrasados y decadentes. Están condenados a la extinción. Son ignorantes de las leyes del mundo objetivo. Su modo de pensar es subjetivo y métafísico y de esta manera sus juicios son erróneos.

También es ya clásica la cita:

"Qué diferentes son la lógica del imperialismo y la del pueblo. Provocar disturbios y fracasar, provocar disturbios de nuevo, fracasar de nuevo, y así hasta la ruina: esta es la lógica de los imperialistas y de todos los reaccionarios del mundo frente a la causa del pueblo, y ellos no marcharán nunca en contra de esta lógica. Esta es una ley marxista". (Obras Escogidas, Tomo IV, pág. 444).

En su obra "Por qué es necesario discutir el Libro Blanco", el c. Mao Tsetung, en 1949, comentando la política imperialista expuesta por su vocero Acheson, dijo:

"Como todos pueden ver, Acheson comete un gran número de errores apenas abre la boca. Esto es inevitable, porque se trata de un reaccionario.

Niegan los oportunistas el hecho objetivo de que el imperialismo yanqui está recrudeciendo su ofensiva y penetración en América Latina. Piensan que la penetración yanqui ya está debidamente consolidada, que ya somos colonias. La verdad es que ni en caso de las colonias los imperialistas tienen consolidadas sus posiciones en forma total, por cuanto es imposible que dominen absolutamente a los pueblos, ya que éstos siempre luchan y se levantan. Es un coloso con pies de barro, es "un tigre de papel".

Señalan también los oportunistas de derecha que en el proyecto de Informe se pretende una identificación con el revisionismo de Indonesia, cuando lo que se ha hecho en ese documento es señalar los errores que los propios comunistas indonesios han mostrado ante el mundo, a fin de que no se cometan en otros movimientos revolucionarios. Sobre este particular, en la pág. 18 del proyecto de Informe, entre otras cosas se dice: "las experiencias de la revolución indonesia nos enseñan que no se debe ni por un momento poner en duda la ley universal de la violencia revolucionaria ni confiar en la posibiidad de la vía pacífica por más apariencias democrática que tenga un Estado que no es la expresión del poder popular". Asimismo, se saca la experiencia de que no basta ser marxista-leninista, en el plano internacional, sino que hay que ser antirrevisionista en la política interior y cuidar de la elaboración de la teoría revolucionaria, mediante la aplicación de las leyes generales del marxismo-leninismo a las condiciones concretas de cada país.

Caen por tierra las calumnias de los grupos antipartido en el sentido de que se subestima a la guerra revolucionaria de Vietman. En el Proyecto de Informe presentado por el Secretario General, se dice:

"La guerra popular de Vietnam es una guerra revolucionaria que forma parte de la revolución proletaria mundial y como tal debe ser apoyada por todos los pueblos y naciones oprimidos del mundo y una de las formas ―la más efectiva― es promoviendo la revolución de liberación nacional en cada uno de nuestros pueblos sojuzgados por el imperialismo encabezado por los Estados Unidos. El Partido Comunista Peruano seguirá apoyando la guerra popular de Vietnam, promoviendo y desarrollando la revolución peruana". Esto se dice en el capítulo "Apoyar la heroica guerra popular de Vietnam y frustrar la conspiración norteamericana soviética para obligar a doblegarse al pueblo vietnamita".

A propósito de la lucha de los pueblos árabes, que los oportunistas llaman simplemente "conflicto árabe-judío", tergiversan el Proyecto de Informe manifestando que allí se refleja "la eterna política de confiar el triunfo de la revolución en los factores externos, en la ayuda extranjera y no en los factores internos". La verdad es que el punto (c) del mencionado proyecto, se afirma: "Que los pueblos árabes deben confiar principalmente en sus propios esfuerzos y en el apoyo de los pueblos revolucionarios del mundo.... Así descubrirán sus propias fuerzas y a través de una guerra popular sabrán derrotar a los imperialistas yanquis y a sus instrumentos y lacayos". Esto se afirma porque en esencia el llamado "conflicto árabe-judío" no es sino la agresión sistemática perpetrada por el imperialismo encabezado por los Estados Unidos, en colusión con los revisionistas soviéticos y utilizando al denominado Estado de Israel que no es otra cosa que una creación del imperialismo para el sojuzgamiento de los pueblos árabes.

Acusan también a la Dirección Nacional del Partido de un pretendido "olvido" de las luchas armadas de América Latina, atribuyendo al Secretario General del partido, pérdida de confianza en el logro de la lucha armada, incapacidad teórica de no poder refutar las errOneas tesis sobre la guerra revolucionaria y de colonialismo mental. Basta con examinar los diferentes documentos del Partido para desmentir estas patrañas. ¡Cómo les duele a estos oportunistas el hecho de que precisamente el c. Secretario General en su Informe Complementario. "Deslinde de posiciones con el oportunismo de derecha disfrazado de "izquierda", haya criticado acerbamente las tesis erróneas expuestas por Regis Debray en las que se han inspirado para dar nombre a su "Comité Regional Político-Militar Patria Roja". Y, ¿por qué estas gentes no nos han demostrado su "capacidad teórica" combatiendo las erróneas tesis trotskistas castristas sobre la lucha armada? ¿No es cierto que más bien han magnificado los movimientos guerrilleros que han actuado sobre la base de bandas errantes y muy ajenos al camino de Mao Tsetung. Por ejemplo, lo único que nos dicen es que dichas luchas armadas nos han dado "ricas y valiosas experiencias", que han hecho "un valioso aporte para la dirección y desarrollo de la guerra revolucionaria de nuestro pueblo". Decididamente estas gentes, que no ocultan sus simpatías por el camino del Ché Guevara, jamás han defendido la línea militar proletaria del c. Mao, en cuyo pensamiento, aplicado a nuestra realidad revolucionaria, se ha basado el documento "Problemas estratégicos de la guerra popular revolucionaria en el Perú" que expresa la línea militar del Partido, documento que por obra del oportunismo de derecha infiltrado en la Dirección Nacional, sólo fue aprobado como proyecto, pero que ahora ha pasado a ser un documento más del Partido por habérsele dado recientemente su aprobación. ¿Es esto colonialismo mental?. Reconocemos que en todo cuanto decimos y hacemos, al mismo tiempo que nos basamos en la situación concreta de nuestro país, nos inspiramos en el marxismo leninismo, pensamiento de Mao Tsetung. Hay así, diversos trabajos sobre problemas obreros y campesinos, redactados por el c. Secretario General que no pueden ser calificados como simples transcripciones, como un producto del "colonialismo mental". Por ejemplo, ¿pueden decir los oportunistas de derecha, de dónde se han transcrito el contenido de las obras: "Las clases sociales en el campo". "El campesinado y la falsa Reforma Agraria en el Perú"? Son esfuerzos de interpretación de nuestra realidad agraria y jamás han sido considerados por su autor como la quintaesencia de la sabiduría, sino como modestas contribuciones de aplicación del pensamiento de Mao Tsetung a nuestra revolución.

Al igual que otras tergiversaciones, la afirmación de que en el Proyecto de Informe se acepta la teoría burguesa del crecimiento económico, es una burda falsedad. En dicho proyecto, partiendo de que "toda la política económica del régimen actual está dirigida a la faciitación de una mayor penetración del imperialismo yanqui", se señala:

"Como en todos los aspectos de la vida del país, se nota en el desarrollo económico el sello de la dominación del imperialismo norteamericano, principalmente, junto con la influencia de los rezagos feudales que pugnan por perpetuar la existencia del feudalismo". Esto parte de la constatación de que indudablemente la penetración imperialista al traer formas de producción capitalista, convierte a nuestro país en semifeudal. Ya Lenin en su obra "El imperialismo, fase superior del capitalismo", escribió:

"La exportación del capital influye sobre el desarrollo del capitalismo en los países en que aquél es invertida, acelerándolo extraordinariamente". (Obras Escogidas, Tomo. II, pág 386, Lenguas Extranjeras, 1941).

Ya José Carlos Mariátegui señaló esta situación. En sus 7 Ensayos, capítulo referente a la Economía Peruana, dice:

"Me he propuesto solamente la definición esquemática de algunos rasgos esenciales de la formación y el desarrollo de la economía peruana". Luego afirma: "En la costa, sobre un suelo feudal, crece una economía burguesa que, por lo menos en su desarrollo mental da la impresión de una economía retardada". Es la constatación de la aparición y desarrollo de relaciones capitalistas dentro de una sociedad feudal.

No podemos pasar por alto el hecha de que en un terreno feudal han surgido en el Perú relaciones capitalistas y que éstas al desarrollarse, entran en contradicción con el desarrollo de las fuerzas productivas, cuya elemento principal es el trabajador. Todo esto acurre ahora en un país donde prepondera una sociedad semifeudal. ¿No es precisamente durante este proceso que ha aparecido en nuestro país el proletariado? Este proceso, influido por la penetración imperialista sume al pueblo trabajador en hambre y miseria y hace más ricas a los ricos. Ya Carlos Marx dijo: "El capital viene al mundo chorreando sangre y basura por todas las poros, de la cabeza a los pies".

El c. Mao Tsetung también reconoció el "crecimiento de los elementos capitalistas" en China, con la intromisión de las potencias imperialistas, Señalando la conversión de la China independiente, de un país feudal en un país colonial, semicolonial y semifeudal, en su obra "Sobre la nueva democracia" dice:

"Con la invasión del capitalismo extranjero y el paulatino crecimiento de elementos de capitalismo en la sociedad china, ésta ha pasado gradualmente a ser una sociedad colonial, semicolonial y semifeudal". (Obras Escogidas, Tomo II, pág. 355).

Mariátegui sostenía sabiamente: "La condición económica de estas repúblicas (refiriéndose a las repúblicas latinoamericanas") es, sin duda, semicolonial y a medida que crezca su capitalismo y, en consecuencia, la penetración imperialista, tiene que acentuarse este carácter de su economía".

Al señalar la presencia de elementos capitalistas en el Perú, el Partido no ha caído en el error de sostener que ya nuestro países "capitalista subdesarrollado", como sostienen los trotskistas de todo pelaje o como afirman los revisionistas criollos de que en el Perú "se están produciendo cambios de estructura", precisamente en el Proyecto de Informe –tan tergiversado por los oportunistas que debieron haberlo publicado a continuación de su repudiado documento– se afirma que "El carácter de la sociedad peruana no puede cambiar por arte de magia y sin un proceso revolucionario". (Pág. 34). Se sostiene que el campesinado sigue siendo la fuerza principal de la Revolución, hecho que niegan los revisionistas criollos,

Examinando esta situación, en el proyecto de Informe, se dice:

"Por eso una cosa mala desde un punto de vista económico, tal como el alza del costo de vida, que causa hambre y miseria, se convierte en buena desde el punto de vista revolucionario, por cuanto son las propias clases explotadoras las que se encargan de esparcir la pólvora del descontento. En esta forma se nota con mayor claridad que las relaciones de producción (propiedad sobre los medios de producción) ya no corresponden al estado de las fuerzas productivas, es decir, ya no concuerdan con el desarrollo de los medios de producción (objetos de trabajo y medios de trabajo o instrumentos de producción) y de las personas que intervienen en la producción, es decir, del pueblo trabajador".

Se concluye, pues, que el crecimiento económico del que se ufanan las clases dominantes, favorecen a los intereses del imperialismo norteamericano, de los grandes latifundistas y de la burguesía intermediaria. Es decir, que en el fondo el "tan decantado crecimiento económico viene a representar una mayor sujeción del pueblo trabajador.

Teniendo en cuenta estos factores se hizo también el análisis de la crisis económica y política que atraviesa el país.

Otra de las calumniosas imputaciones de los oportunistas de derecha consiste en afirmar que el Proyecto de Informe Político a la VI Conferencia preconiza la solución de la crisis económica mediante una "redistribución" de los impuestos. La verdad es que en ese documento se hace un estudio real de la situación imperante en estos momentos, comparándola con lo que era en 1950, pues, en dicho año los impuestos directos (los que pagan los capitalistas y demás explotadores) representaban numéricamente el doble de los impuestos indirectos pero que en 1967 estos últimos o sean los impuestos que paga principalmente el pueblo trabajador representan una cantidad tres veces superior a los impuestos que pagan los explotadores, es decir, a los impuestos directos. Así los impuestos indirectos llegaban en 1967 a 15,000 millones de soles, mientras que los impuestos directos tan sólo a 5,000 millones. Eso se debe a que durante el régimen de Belaúnde se han dado muchas leyes de desgravación tributaria a favor de los grandes latifundistas de la gran burguesía intermediaria y del imperialismo yanqui. Se ha señalado esto para que las masas populares comprendan hasta qué punto eran esquilmadas y no con el criterio de hacer creer que una redistribución de los impuestos pudiera resolver la crisis económica.

Los clásicos del marxismo nos enseñan qué política hay que seguir frente a los impuestos. La política de los partidos comunistas frente a los impuestos en los países donde impera la explotación del hombre por el hombre, representa la lucha por reivindicaciones de carácter inmediato, cotidiano. Es algo semejante a la lucha por mejores salarios, por vivienda obrera y demás beneficios sociales. De acuerdo a la absurda posición de los oportunistas disfrazados de "izquierda" no habría porqué luchar por reivindicaciones cotidianas de las masas populares por cuanto ellas no resuelven el problema' de la explotación del hombre por el hombre.

En su obra "A los pobres del campo", Lenin en 1903, haciendo mención a algunas mejoras por las que los comunistas deben luchar, decía:

"También representaría un enorme alivio para ellos la abolición de los impuestos indirectos, abolición que reclaman los socialdemócratas". Agregaba: "Los impuestos indirectos son los más injustos, pues, a los pobres les es mucho más difícil pagarlos que a los ricos". (Colección "La alianza de la clase obrera y el campesinado", pág. 153).

Lenin continúa explicando: "Cuanto más rica una persona, menos impuestos paga en relación con sus ingresos. Por esta razón, los impuestos indirectos son los más injustos". "Pues bien, los socialdemócratas reclaman la abolición de los impuestos indirectos y la implantación de un impuesto progresivo sobre los ingresos y las herencias. Lo que quiere decir que cuanto mayores sean los ingresos, más altos deben ser los impuestos"... "Como es lógico, todos los propietarios, todos los burgueses no quieren que así sea y se oponen a ello. Sólo la firme alianza de los pobres del campo con los obreros de la ciudad podrá arrancar a la burguesía esta mejora" (Oh citada pago 154 y 155).

Lenin es mucho más explícito. No se limita a explicar el hecho de que los ricos pagan menos impuestos y que incluso no quieren pagar, sino que dá la consigna de luchar porque los impuestos recaigan sobre los que más tienen y no sobre los pobres. Por esto, ¿Vamos a pensar que Lenin era un conciliador y que sólo buscaba la "redistribución" equitativa de los impuestos y que se oponía a la destrucción revolucionaria el viejo poder? Sería absurdo pensar así.

Tanto en el Proyecto de Informe Político. como en el propio Informe titulado "Sobre algunos problemas del desarrollo del P. C. P y la aplicación de su línea política", editoriales y artículos, se ha sostenido siempre que la única solución a la crisis económica y política es la solución revolucionaria a través de la guerra popular.

Los oportunistas de derecha atribuyen a la Dirección Nacional una falta de orientación de la lucha obrera y de que la línea sindical sigue siendo oportunista y reformista. Ya hemos dicho que teórica y prácticamente los oportunistas son contrarios al movimiento obrero. Según ellos "el Apra y el revisionismo conducen al fracaso a este movimiento"(sindical). Tienen una actitud pesimista y contradictoria aun con su propia afirmación de que habiendo condiciones objetivas ya existe "en su interior determinado desarrollo de la conciencia, de los factores subjetivos". Sin decirlo, se prosternan frente al movimiento espontáneo. Por eso siempre se han opuesto a la línea sindical, clasista y proletaria, línea surgida de los principios de la V Conferencia Nacional. A partir de dicho evento se ha retornado la orientación marxista-leninista del movimiento obrero, combatiendo a todas las tendencias antiproletarias, reformistas, anarcosindicalistas, economistas y conciliadoras. La política sindical del Partido sirve a los intereses de su línea revolucionaria. Se establece el mando de la política proletaria en la conducción del movimiento obrero. De acuerdo a ello, continuamente se han dado directivas y se han combatido las tendencias erróneas dentro del Partido en lo que respecta al movimiento sindical. Se han sistematizado por primera vez los principios que deben regir a los sindicatos clasistas.

Al igual que en la cuestión obrera y en forma más pronunciada, la política de los oportunistas de derecha es completamente negativa frente al movimiento campesino al que consideran liquidado. Así en el Número 1 de su "Boletín Informativo", la llamada "Comisión Nacional Reorganizadora" sostiene que el movimiento campesino está liquidado por obra de la "Dirección oportunista" y del Secretario General del Partido. Y sin embargo, se llenan la boca con la palabra "revolución", con las de "ir al campo", etc. Preguntamos: ¿Si el movimiento campesino está liquidado y no existe, con quiénes van a hacer la revolución? ¿Será mediante insurrecciones en las ciudades, mediante las "guerrillas urbanas" o la "huelga general"? Pero, al mismo tiempo, señores oportunistas, ¿no han presentado ustedes un panorama negativo y desolador del movimiento obrero? ¿Es que sólo los estudiantes van a hacer la revolución?. La verdad• es que no quieren ustedes la revolución, que se han opuesto a ella desde el interior del Partido. ¿No es una forma de negar la existencia de situación revolucionaria el hecho de negar que los obreros y campesinos están en actitud de lucha y que especialmente el movimiento campesino está nuevamente en ascenso?. Lo que ocurre es que escudándose tras algunas frasecillas "revolucionarias", están tratando de formar una opinión pública contraria a la línea de la V Conferencia Nacional que señala la existencia de situación revolucionaria, indicando medidas concretas para hacer la guerra popular. En esta labor contrarrevolucionaria se parecen como dos gotas de agua a las camarillas de Jorge del Prado y José Sotomayor, quienes también sostienen que el c. Paredes ha liquidado el movimiento campesino.

No es extraño que tanto los viejos revisionistas, como el ahora "castrista" Sotomayor y los grupos oportunistas de la llamada "Comisión Reorganizadora", se hayan confabulado contra la Confederación Campesina del Perú. Los grupos oportunistas atacan por su nombre a la central clasista del campesinado como la propiciadora de "invasiones", de provocación de masacres y represiones del enemigo con la finalidad de producir un reflujo y mediatización del movimiento campesino, pues, así lo dicen textualmente en la ya mencionada "Carta N° 3". Ignorantes del movimiento campesino o que más bien pretenden ocultar y llevados por su odio al Secretario General del Partido, le atribuyen la invención de la consigna" "Tierra y Libertad" que utilizan los campesinos frecuentemente. Dicen; "Cuánto se parece nuestro Secretario General a los populistas de la segunda mitad del siglo pasado, por su consigna "Tierra y Libertad". Lo único que le falta para que la complete es que forme su Partido "Voluntad Popular". Es que es hora de ir señalando a los verdaderos culpables del daño causado al movimiento campesino; de este puro economismo, puro oportunismo de derecha cien por ciento". (Carta mencionada, pág. 4).

¿Es falsa la consigna "Tierra y Libertad"? ¿Ha sido inventada por el Secretario General del Partido?.

Creemos que es una consigna que responde a los intereses del campesinado, pues éste lucha por la tierra y por liberarse de la servidumbre feudal. Y además, no ha sido inventada por el c. Paredes, pues, viene siendo utilizada desde muchos años atrás y también otros movimientos campesinos la han utilizado.

La lucha por la tierra y la libertad, en la primera etapa de la revolución y que los campesinos la inscriben en sus banderas, es justa. Lenin en su trabajo "El Partido Obrero y el campesinado", decía:

"La socialdemocracia faltaría a su deber si no prestase todo el apoyo posible a esa lucha. Tal apoyo, expresado en pocas palabras consiste en llevar la lucha de clases al campo".

En su obra "La cuestión de la tierra en la Duma", escribió:

"¿Qué quiere el pueblo, es decir, en primer lugar, el campesinado? El campesinado quiere la tierra. Eso lo sabe todo el mundo. Los campesinos exigen que toda la tierra del país les pertenezca. Los campesinos quieren sacudirse del yugo de los terratenientes y de los funcionarios". (Colección "La Alianza de la clase obrera y el campesinado", pág. 315).

En su trabajo "El problema de la tierra y lucha por la libertad", Lenin es más explícito:

"El proletariado consciente apoya con todas esas fuerzas la lucha campesina por la tierra y por la libertad completa, pero pone en guardia a los campesinos contra cualquier esperanza falaz". (Colección indicada, pág. 323).

Y abundando más en citas de Lenin, tenemos la siguiente:

"Los campesinos pueden conseguir la tierra y la libertad únicamente hombro con hombro con los obreros conscientes" (Col. indicada, pág. 329).

Esta consigna tampoco la inventó Lenin. Fue una expresión de las necesidades de las masas campesinas, dentro de la lucha de clases contra los terratenientes y su poder político, en la primera etapa de la revolución vale decir, dentro de su etapa democrático burguesa de nuevo tipo. Lenin con todo su genio creador, supo comprender y acoger las aspiraciones del campesinado. Decía "Debemos marchar al unísono con la vida; debemos conceder plena libertad al genio creador de las masas populares".

En el caso de la lucha por la tierra y la libertad, los campesinos y Lenin estuvieron en lo justo y nosotros, los marxista-leninistas de un país semifeudal y semicolonial, también debemos apoyar esta consigna. Nos atenemos a la vida real, a la palpitante lucha de clases en el campo, al análisis concreto de la situación concreta en el campo.

En sus trabajos "Las clases sociales en el campo". "El campesinado y la Falsa Reforma Agraria" y otros, el c. Secretario General ha reflejado las aspiraciones del campesinado peruano y sugerido orientaciones. En cambio, los oportunistas de la llamada "Comisión Reorganizadora" sólo tienen una actitud insultante, bravucona, petulante y subjetivista. Ridiculizan la consigna campesina de "Tierra y Libertad", pero no dicen cuál debe ser la consigna, justa, por qué reivindicaciones fundamentales deben luchar los campesinos. Nos han dicho que está mal seguir luchando por la tierra y la libertad que piden los campesinos porque ―dicen― es "puro" economismo". ¿Entonces por qué luchan los campesinos. ¿Por qué deben luchar? Bueno, pues, no lo dicen. A estas gentes habría que aplicarles este pensamiento del c. Mao:

"Aquel que está en lo cierto nunca toma ante la gente una actitud pretenciosa y bravucona; habla y actúa de una manera sencilla y honesta. El método de la fanfarronería y de la intimidación es inoperante; sea quien fuera contra quien va dirigido. Porque la táctica de la intimidación es completamente ineficaz si se emplea contra nuestro enemigo, y perjudicial si se emplea contra nuestros propios camaradas. Las clases explotadoras así como los elementos desclasados del proletariado suelen recurrir a esta táctica, pero el proletariado no la necesita. Para el proletariado no hay más arma que una, la más afilada y eficaz, o sea, una actitud científica, seria y combativa. El Partido Comunista no vive de bravatas, sino que se apoya en la verdad del marxismo-leninismo, en la búsqueda de la verdad en los hechos reales, en la ciencia". (Contra el estilo de clisé).

La comparación que hacen atribuyendo al Secretario General un parecido con los populistas de la segunda mitad del siglo pasado, es realmente estúpida. ¿Cuáles eran las características de los populistas de "Voluntad Popular"?. Estos, que realizaron su labor revolucionaria en la etapa premarxista en Rusia, pretendían que en ese país no se desarrollaría el proletariado; no veían en la clase obrera a la clase más avanzada y revolucionaria: creían que toda la fuerza estaba en el campesinado y que podrían realizar el socialismo sin el proletariado; y en cuanto a su concepción histórica creían que el progreso se debía únicamente en la influencia de unas cuantas personalidades ilustres. En la "Historia del Partido Comunista (b) de la U.R.S.S.", se dice: "El camino que los populistas habían elegido para luchar contra el zarismo, el camino de los asesinatos individuales, el camino del terror individual respondía a la falsa teoría populista de los "héroes" activos y la "multitud" pasiva, que aguarda las hazañas de los héroes". Pág. 14).

¿Qué hay de común, pues, entre el Secretario General del Partido y los populistas?. Nada.

Y si esto se quiere vincular a la central campesina, en su II Congreso Nacional' reconoce la importancia de la alianza obrero campesina y de la dirección proletaria de la lucha. Así, en el Capítulo II de sus Conclusiones y Resoluciones, dice:

"La lucha aislada de los campesinos, sin la alianza con los obreros, no ha sido ni será capaz de romper el poderío de las clases explotadoras..." Agregaba: "reafirmar que la clase obrera es la clase dirigente de las luchas reivindicativas y de liberación nacional de los trabajadores y del pueblo peruano".

El campesinado peruano ha llegado a adquirir conciencia de la necesidad de la dirección proletaria y de la firme alianza con ella. Los documentos de los congresos campesinos así lo revelan, dentro de su propio lenguaje, pues, no se puede exigir que los documentos de organizaciones abiertas sean iguales a los del Partido.

De otro lado, en los documentos sobre la cuestión campesina redactadas por el Secretario General, se reconoce la condición de fuerza principal del campesinado; pero se destaca el carácter de fuerza dirigente del proletariado. Eso no es de ninguna manera populismo.

El campesinado, a pesar de las cruentas represiones que en olas sucesivas ha tenido que soportar, sigue desarrollando sus luchas por la tierra y la libertad. La cruenta represión de los años 1964 y 1966 no logró liquidarlo, pues, aún en duras condiciones continuó luchando. Débase tener en cuenta que especialmente los años 1965 y 1966, la reacción oligárquica lanzó todo el peso de su fuerza armada contra el campesinado, so pretexto de aplastar a las guerrillas iniciadas por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Pero a pesar de dicha represión indiscriminada, continuó luchando por sus derechos.

En los últimos eventos campesinos, la consigna que viene haciéndose conocer es de "Tierra y Liberación Nacional", que responde a la situación actual. Esta consigna es superior en contenido a la que por un tiempo fue acogida por la central campesina en su II Congreso: "Tierra o muerte, Venceremos"; porque los campesinos no sólo luchan por la tierra. Sin embargo, esta consigna tuvo su contenido combativo en un momento de las luchas campesinas y fue el terror de los latifundistas. La última, "¡Tierra y Liberación Nacional", es igualmente combativa y de mayor contenido. El Partido no puede sino acogerla y apoyarla.

Claramente los grupos antipartido son opuestos a que 'los campesinos luchen por la tierra, basándose en sus propios esfuerzos, es decir, se oponen a que recuperen sus tierras. Ello se infiere de su condena a las llamadas "invasiones". Las ocupaciones de tierras llamadas "invasiones" por las clases explotadoras, son fenómenos que se producen como consecuencia de la agudización de las luchas de clases en el campo. En el Perú han tenido y tienen características particulares; pero ellas se han producido en muchos países feudales y semifeudales. El II Congreso Nacional campesino de 1962, las analizó e impulsó. Durante los años de 1963 y 1964, hasta comienzos del 65, fueron fenómenos que llenaron de pavor a las clases dominantes y reflejaban uno de los aspectos de la situación revolucionaria del país. En realidad las ocupaciones son actos de rebelión campesina y se hallan debidamente justificadas. Y he aquí que los oportunistas de la llamada "Comisión Reorganizadora" atribuyen a la central campesina, cuál si fuera un delito, el tener entre sus objetivos la hucha por la tierra y la ocupación de la misma. Según ellos; las ocupaciones son actos "contrarrevolucionarios", por ellos se llega al "conformismo", al "reblandecimiento de las luchas campesinas contra el latifundismo", a la "represión y a la masacre". Consecuencia: la lucha por la tierra es doblemente peligrosa porque tras el reblandecimiento por un lado y, por otro, la represión y la masacre. ¿Qué hacer entonces? Esto no lo dicen, pero es muy fácil inferir las conclusiones reaccionarias a que llegan y el papel de bomberos que quieren jugar estas gentes en el problema campesino.

¡Cómo se parecen estas gentes a los revisionistas criollos que en 1963 prohibieron la publicación en "Unidad" del artículo del c. Secretario General ―en ese entonces responsable de la Comisión Nacional Campesina― sobre las ocupaciones de tierras, porque según ellos iba a producir mayor represión. Dicho artículo fue posteriormente publicado en "Bandera Roja", de diciembre de 1963, cuando era órgano del C. Regional de Lima y aun no se había realizado la IV Conferencia Nacional (N° 4). En dicho trabajo se analizan las causas de las ocupaciones o recuperaciones de tierras y se señala una serie de tareas revolucionarias que el Partido por diversas razones no las ha podido cumplir. Los revisionistas criollos siempre se opusieron a las ocupaciones de tierras por temor a la represión.

La lucha por la tierra y por la libertad debe ser estimulada, siguiendo el principio de Lenin:

HACER QUE EL CAMPESINADO COMPRENDA Y REALICE LA DESTRUCCION REVOLUCIONARIA DEL VIEJO PODER". En el N° 34 de "Pekín Informa", correspondiente al 28 de agosto de 1968, se da cuenta de ocupaciones de tierras en Indonesia, India, Malaya y Chile, con el título de "Campesinos en rebelión". Respecto de Indonesia dice: "los campesinos de Sumatra del Norte, que cuentan con una tradición revolucionaria, han desplegado recientemente luchas de masas en gran escala por la toma de la tierra.... Los campesinos de Sumatra del Norte son indomables. Jamás han cesado en su lucha por la toma de la tierra".

Y, ¿por qué deben apoyarse y estimularse las luchas por la tierra y las ocupaciones de la misma?. Precisamente porque dichas acciones son manifestaciones de rebeldía de los campesinos que se alzan contra el orden social reaccionario y proceden por sí mismos a recuperar lo que es suyo y para ello han habido casos en que inclusive se han armado para defenderse de la represión. ¿Creen los oportunistas de la llamada "Comisión Reorganizadora" que los campesinos a tornar las tierras no conocen el riesgo que corren de ser reprimidos?. Sí, ellos saben lo que les espera y sin embargo se atreven a luchar por la tierra, valiéndose de sus propios esfuerzos.

El fenómeno ocurrido en el Perú, con carácter de oleadas y que está volviendo a producirse, aun no con la misma intensidad, es de suma importancia para la revolución. Luchando por sí mismos, los campesinos van tomando conciencia de que la verdadera Reforma Agraria la harán ellos mismos en estrecha alianza y bajo la dirección de la clase obrera.

Mucho mas se podría decir sobre los oportunistas de derecha que al fin confiesan cuál ha sido el motivo real pe su oposición real a la lucha revolucionaria de los campesinos, a las ocupaciones de tierras, a la lucha por quebrar la opresión de la servidumbre feudal. Esta oposición real al movimiento campesino los pinta de cuerpo entero y nos ahorra el trabajo de confinar desmenuzando todos sus estúpidos argumentos, sus cobardes calumnias y sus estériles amenazas e insultos. Como reaccionarios que son tenían que equivocarse y auto desenmascararse. ¿No ocurrió lo mismo con Sotomayor? Recordemos simplemente su asqueroso documento "Respuesta a los neorevisionistas" en el mismo que obcecado por su odio a la revolución y su odio personal al c. Secretario General, cometió un sinnúmero de errores y dijo tantas falacias que se autodesenmascaró como un farsante y contrarrevolucionario, no obstante su afanosa pretensión de aparecer un "teórico marxista-leninista". Ha pretendido incluso sorprender a los marxistas-leninistas en el plano internacional, con fines inconfesables y al fracasar éstos no ha tenido más que sacarse la careta, pero ya para engañar a otros, concretamente a los de la llamada "tercera posición". Por ejemplo, en el número 7 de su vocero "La Chispa", correspondiente a setiembre de 1968, Sotomayor escribe: "Apoyo total al aplastamiento de la contrarrevoluci6n en Checoslovaquia". Luego dice: "El imperialismo yanqui y todos sus agentes en el mundo están condenando furiosamente la correcta y justa intervención de la fuerza armada de los países signatarios del Pacto de Varsovia para salvar el sistema socialista en la República de Checoslovaquia". Según esto, tanto nuestro Partido que condenó inmediatamente la salvaje ocupación y aplastamiento de la soberanía del pueblo

Checoslovaco― así corno los partidos hermanos de China y Albania y todos los demás partidos y organizaciones revolucionarias que condenan dicha invasión revisionista, son "agentes del imperialismo yanqui". Así escribe quien hace poco publicó un folleto sobre un pretendido apoyo a la gran revolución cultural proletaria de China, aun cuando sin sacar experiencias para el movimiento comunista internacional.

Frente a la presente lucha interna, el traidor Sotomayor ha batido palmas sosteniendo que se "despedaza la banda de Saturnino Paredes" y ha hecho un llamado a los oportunistas de derecha, en un artículo publicado en el mismo número de la "Chispa". Dice en la pág. 5: "Nosotros estamos resueltos a hacer un trabajo conjunto y coordinado con estos camaradas que han rectificado su posición errónea". Y en efecto, en un evento estudiantil, tanto oportunistas seguidores de la llamada "Comisión Reorganizadora" como el grupillo de Sotomayor han hecho "trabajo conjunto". Y es natural que sigan haciéndolo, incluso con los revisionistas viejos de la camarilla de Jorge del Prado.

Hay un cordón umbilical qué une a éstos grupos contrarrevoluc1onarlos y es su oposición al movimiento campesino. Los revisionistas criollos de la camarilla de del Prado han fracasado ya en varias tentativas conjuntas con el oficialismo gubernamental para crear otra "central" campesina o para dividir a la auténtica central de los trabajadores del campo. Recordemos como Sotomayor se ensañaba contra los dirigentes de la central campesina, cuando varios de sus dirigentes se hallan presos, incluido su Secretario General y los demás estaban perseguidos. En sus inmundos documentos llamaba "directiva de papel" a su Comité Ejecutivo. Ahora bate palmas dicien1io que el movimiento campesino está liquidado. ¿Por qué piensan y actúan igual estas tres camarillas?.

Pero a nadie van a engañar estás gentes. El movimiento campesino no ha sido liquidado. Ha tenido un momento de relativo reflujo como consecuencia de la salvaje represión del 65 y a ciertas expectativas que sembraron los propagandistas de la Ley llamada Reforma Agraria. No obstante ello y debido a que las contradicciones entre los campesinos y los latifundistas no han sido resueltas, a que la Ley 15037, llamada de Reforma Agraria, calificada por la central campesina como estafa agraria, ha demostrado su ineficacia a favor de los campesinos, el movimiento de éstos pronto se ha rehecho, que sus principales bases que no pudieron ser destruidas aumentan su actividad y los campesinos en todo el país vuelven a luchar por la tierra, a pesar de la represión que en forma continua se ejerce sobre los trabajadores del campo. Centenares de campesinos sufren prisión en aplicación de la represiva Ley de "Reforma Agraria". Frente al testimonio objetivo de la realidad pujante del movimiento campesino, las afirmaciones del revisionismo en todas sus caretas, caen por tierra.

En todo cuanto acabamos de exponer el falso "marxismo-leninismo" de los grupos antipartido que se apandillan alrededor de la llamada "Comisión Reorganizadora", nos hace comprender que la actual lucha interna es una de las más profundas que ha tenido el Partido. La presente lucha interna refleja la contradicción principal existente entre la línea oportunista de derecha, disfrazada de "izquierda". El proceso ha sido bastante complicado y largo, como consecuencia de la propia agudización de las contradicciones en el seno de la sociedad peruana. Empero, para llegar a este convencimiento, para llegar a la constatación cabal y al desenmascaramiento de los grupos antipartido, ha transcurrido todo un proceso. Los propios grupos oportunistas, en un comienzo no se presentaron tal como son; se camuflaron en aparentes acatamientos de la línea política; sólo hicieron "observaciones" y luego "objeciones", a la línea política, para nuevamente "acatarlos" y enmascararse en la Comisión Nacional de Organización, cuando era su responsable Cantuarias. Asimismo, fueron descubiertos al analizar los métodos de trabajo y de conducción de la lucha de clases, terreno en los que no pudieron ocultar su actitud oportunista de derecha, su real oposición a la línea política, no solamente evitando la difusión de la misma al haber usurpado la Comisión Nacional de Prensa y Propaganda, sino actuando de consumo con la Comisión Nacional de Organización y posteriormente con el revolucionarismo pequeño burgués y castrista de los que se agrupan en torno a lo que ahora es el llamado "Buró Ejecutivo Nacional de la J.C.P.". Sus objetivos arribistas y de usurpar la totalidad del poder partidario fueran descubiertos y denunciados por algunos camaradas y se aprovecharon de la falta de unidad de la Comisión Política, donde tenían infiltrados sus agentes, para continuar su labor de zapa. Poco después de la Decisión de la Comisión Política, de agosto de 1966, declarando que el Partido Comunista Peruano adapta el pensamiento de Mao Tsetung como instrumento de trabajo revolucionario y como guía de sus luchas, aplicado a la realidad, concreta .de nuestro país, no tardó en manifestarse la línea antiproletaria, revisionista, de quienes se habían agazapado en el Comité Regional de Ica, los mismos que enviaron a la Dirección Nacional una nota expresando su disconformidad con la Declaración de la Comisión Política sobre el pensamiento de Mao Tsetung. Después estas mismas gentes, en noviembre de 1967, publicaron la revista "Teoría y Práctica", en la que entre otros artículos antipartidarios, publicaron el titulado "Mito y realidad del feudalismo en América Latina y en el Perú", atacando fuertemente a la línea política en sus fundamentos básicos, como son el carácter de la sociedad y la naturaleza de la Revolución Peruana y atreviéndose a denigrar el legado de Mariátegui.

Las decisiones de la Sección Ampliada de la Comisión Política de setiembre de 1967, sirvieron para que sacara cuerpo el grupo "Patria Roja" y actuara de consuno con los exresponsables de Organización (Cantuarias) y de Prensa y Propaganda (Paz), los mismos que facilitaron la difusión de la línea antiproletaria que ya salió a relucir en forma clara. Esto quiere decir, que la línea antiproletaria no aparece desde un comienzo como tal ni en forma sistematizada, sino mediante una labor semejante a la que desempeñan los roedores, picando por aquí y por allá, para luego descubrirse abiertamente, como lo han hecho en la actualidad, con hipócritas protestas de seguir fieles al marxismo-leninismo, pensamiento de Mao Tsetung. Empero sus falsas banderas han quedado al descubierto por obra de la propia militancia que interviene en la lucha interna, íntimamente vinculada a la práctica revolucionaria. Este es el mejor método para descubrir y aplastar la línea revisionista que repta cual serpiente venenosa infiltrada dentro del Partido.

Los miembros revolucionarios del Comité Central, las bases y cuadros intermedios, tanto en el Partido como en la Juventud Comunista, que se atienen a la línea proletaria de la V Conferencia Nacional, están librando una dura lucha en los terrenos ideológico y político, deslindando campos en la lucha entre las dos líneas, para luego deslindar posiciones en el terreno orgánico. Los propios grupos antipartido no han tenido otro camino que actuar separadamente al haber sido desenmascarados y en su desesperación han cometido un sinnúmero de errores que los están hundiendo en el lodo de su traición. La lucha revolucionaria de los marxista-leninistas del Partido terminarán por liquidarlos definitivamente, sin que esto quiera decir, que la lucha interna en el Partido ha tocado a su fin. Las clases reaccionarias, tratarán siempre de causar disturbios dentro del Partido a través de sus agentes y debemos permanecer siempre vigilantes. Sería error gravísimo en declarar finalizada la lucha interna como tal. Estamos dando término a una etapa; pero entramos a otra en la que cada vez más, en forma aún más aguda, en el proceso de la práctica revolucionaria, se seguirán deslindando campos y el Partido seguirá depurándose y fortaleciéndose. Debemos aprender de nuestras propias experiencias y de la experiencia de los partidos hermanos y principalmente de las experiencias de la gran revolución cultural proletaria de China que tienen valor universal.

 

V

Como hemos dicho, estamos poniendo fin a una etapa de la lucha interna y entramos a otra mucho más elevada, con la militancia plenamente movilizada en torno a la reconstitución del Partido a fin de preparar a éste para las necesidades de la guerra popular.

Sin embargo que de todo lo expuesto se infieren las causas que han dado origen a la presente lucha interna, es bueno que reflexionemos sobre ellas brevemente.

El primer lugar debemos tener en cuenta que la actual lucha interna es el reflejo de la lucha de clases que se libra en una sociedad semifeudal y semicolonial, en cuyo seno las contradicciones se han agudizado y reclaman una solución revolucionaria a través de la guerra popular. Como la contradicción más aguda es la contradicción entre el campesinado y el latifundismo, íntimamente vinculado con el problema nacional, cuyo desarrollo ha de dar lugar a la guerra campesina, forma que adoptará la guerra popular en nuestro país, los portadores de la línea antiproletaria, se oponen, también eh diversas formas al movimiento campesino. La posición frente a la lucha de clases en el campo es la piedra de toque para determinar quiénes en el Partido están con la línea proletaria, con el marxismo-leninismo, pensamiento de Mao Tsetung y quiénes no lo están.

En segundo lugar, la ideología del enemigo de clase se filtra al Partido a través de diversos canales y principalmente a través de la pequeña burguesía que forma parte de un grueso sector del Partido y constituye la mayoría absoluta en la Juventud Comunista Peruana. La pequeña burguesía trae al Partido el modo de pensar y de actuar de las clases reaccionarias; especialmente en nuestro caso por cuanto los miembros del Partido no hacen la premilitancia, entran a él sin un mínimo de proletarización. Es por ello que caen, fácilmente en el dogmatismo y en el empirismo, tendencias subjetivas que, como dice el c. Mao Tsetung; dan origen tanto al oportunismo de derecha como al oportunismo de "izquierda", por cuanto los que caen en estas desviaciones elaboran juicios parciales sobre la realidad nacional y sobre el propio Partido. Fácil es por esto que los camaradas provenientes de la pequeña burguesía pasen del aislamiento ideológico de las masas a que da origen el subjetivismo, al aislamiento político y organizativo de las masas cuyo nombre es el sectarismo. Cuando nos referimos a las masas, lo hacemos refiriéndonos a las masas tanto dentro como fuera del Partido.

Pero no se crea que solamente los camaradas provenientes de la pequeña burguesía pueden caer en el subjetivismo y el sectarismo, sino también los camaradas provenientes de la clase obrera y el campesinado, aunque en menor escala, debido a que estos últimos tienen una experiencia en la lucha de clases; pero no están libres de haber recibido la inteligencia ideológica de las clases explotadoras que imparten su ideología, su cultura con todos los medios con que cuentan a través del poder estatal. En mayor grado reciben y son permeable a la influencia de ideologías extrañas al proletariado, los miembros del Partido provenientes de la pequeña burguesía.

Como consecuencia de esto, ha sido muy notorio en nuestro Partido la influencia del castrismo y el hecho de que el Partido Comunista de Cuba haya pasado a una supuesta posición "tercerista", causó entusiasmo en un pequeño sector del Partido y sí una mayor influencia en el seno de la Juventud Comunista Peruana. Ultimamente, bajo una supuesta admiración al heroísmo del Ché Guevara, en realidad se han contagiado sus mentores con la ideología del revolucionarismo pequeño burgués, muy ajeno al marxismo-leninismo, pensamiento de Mao Tsetung. Y hasta hay quienes han sostenido que era preciso "combinar el pensamiento del Ché Guevara con el pensamiento de Mao Tsetung", pero el resultado de dicha "combinación" ha sido la adopción de una posición antiproletaria, antipartidaria, porque el llamado "pensamiento del Ché Guevará" no es sino el pensamiento de la pequeña burguesía y una manifestación del castrismo, versión cubana del revisionismo contemporáneo.

El camarada Mao Tsetung, para combatir el subjetivismo en sus dos formas: dogmatismo o sea el apego a la "teoría", a los libros y empirismo, o sea apego puramente al trabajo práctico, recomienda lo siguiente:

"Los que tienen conocimientos librescos deben orientarse hacia el trabajo práctico, de modo que no se queden parados en seco ante los libros y caigan en los errores del dogmatismo. Los que tienen experiencia en el trabajo práctico deben orientarse hacia el estudio de la teoría y ponerse a leer seriamente, de modo que puedan sistematizar sus experiencias, sintetizarlas, elevarlas a un nivel teórico, evitando así el error de considerar las experiencias fragmentarias como verdades universales, evitando el error del empirismo". Señala además:

"De las dos formas de subjetivismo, sin embargo, la que, en la actualidad constituye un mayor peligro para el Partido es el dogmatismo. Los dogmáticos pueden tomar fácilmente el disfraz de marxistas para asombrar, captar y poner a su servicio a los cuadros de origen obrero o campesino, que difícilmente pueden descubrirlos sus intenciones; también pueden asombrar y captar a la juventud inocente". (Rectifiquemos el estilo del trabajo en el Partido, pág. 11 y 12, Cuarta Ed.) .

Recordemos que los revisionistas Jorge del Prado, José Sotomayor y Kobi, han presumido siempre de "teóricos", de "intelectuales revolucionarios". El último de ellos, Kobi, con sus artículos "teóricos" publicados en la revista "Teoría y Práctica", logró asombrar a algunas gentes y captar adeptos principalmente entre los jóvenes estudiantes que han pasado a una posición abiertamente antipartidaria. Los del grupo "Patria Roja" también presumen de "teóricos" y llevados de su subjetivismo han cometido un sinnuúmero de errores e incluso han hecho ver su real ignorancia del marxismo-leninismo. Por eso es conveniente estar siempre en guardia de quienes tienen la pretensión de saberlo todo y que al mismo tiempo se aíslan de las masas y no se hallan imbuidos de una sincera modestia revolucionaria.

En tercer lugar, podemos señalar como otra de las causas del surgimiento de los grupos antipartido, la no completa asimilación de la línea política de la V Conferencia Nacional, si bien es cierto que en ello han tenido principal culpa quienes desde las posiciones de Dirección que usurparon hicieron todo lo posible porque la línea proletaria no se difundiera. Aparte de ello, ni a nivel intermedio, ni a nivel de bases, no se organizó el estudio sistemático de la línea política. Esto se hacía muy necesario mucho más cuanto que el nivel político de la mayor parte de la militancia era todavía bajo debido a que en el pasado del Partido, la dirección revisionista no se interesaba en difundir los principios básicos del marxismo-leninismo. De otro lado, no se promovió la asimilación de la línea en el proceso de la lucha de clases. La educación ideológica ha sido por eso muy débil y la unidad del Partido en torno a su línea política no ha sido firme, sino que en gran parte, había un acatamiento simplemente formal, de compromiso. Ha sido todavía en el proceso de la lucha interna que se ha venido forjando la unidad ideológica y política de los camaradas en torno al marxismo-leninismo, pensamiento de Mao Tsetung, al legado de Mariátegui y a los principios de la V Conferencia Nacional. En el proceso de la lucha, las diferentes tendencias antiproletarias no han tenido más remedio que mostrar su faz repudiable y dar expresión a su propia línea política contraria a la del Partido.

Todo esto quiere decir que la falta de una buena asimilación de la línea política ha permitido que las posiciones no proletarias hayan engañado y sorprendido a un pequeño sector del Partido que se ha prestado a las maquinaciones de quienes conscientemente han organizado la oposición a la línea política, no permitiendo que ésta se aplique a plenitud o que su aplicación se haya hecho con métodos no proletarios.

En cuarto lugar, podemos señalar como otro factor que ha determinado la naturaleza de la actual lucha interna a la falta de vigilancia revolucionaria en nuestras filas, facilitada por el hecho de la no existencia de la premilitancia, hecho que ha permitido la infiltración de elementos que conscientemente han hecho su ingreso para destruir al Partido. Solamente la solidez de su línea política, la fortaleza de su base ideológica de unificación que descansa en el pensamiento de Mao Tsetung, el legado de Mariátegui y los principios de la V Conferencia, han permitido que el Partido está derrotando a los elementos representantes de la línea antiproletaria y se esté fortaleciendo en la lucha. En este sentido podemos decir que la lucha interna, llevada por los cauces correctos, ha permitido al Partido unificarse en torno a su línea política y vencer a los que por todos los medios se han opuesto a la línea revolucionaria proletaria. Sin un desarrollo correcto de la lucha interna, la infiltración del enemigo de clase, la penetración de las corrientes no proletarias hubieran hecho cambiar de color al Partido. Pero ha ocurrido todo lo contrario; es decir, que el Partido llega a su VI Conferencia Nacional, fortalecido y unificado, mientras que el oportunismo de derecha, disfrazado de "izquierda", ha salido completamente derrotado en el deslinde de posiciones, incluso en el terreno orgánico. En el curso de la lucha interna se ha producido el predominio de la concepción marxista-leninista del mundo sobre la concepción no proletaria y como consecuencia, el porvenir de la revolución peruana ha sido asegurado.

Podemos mencionar como factor que ha coadyuvado a que la lucha interna se produzca tal cual ha sido, al hecho de la falta de ligazón de muchos cuadros con las masas populares, circunstancia que facilita que aquellos se precipiten fácilmente por la pendiente del subjetivismo y degeneren en elementos antipartido. I, si a esto se agrega el hecho de que la propia Dirección Nacional, debido a su misma composición heterogénea desde un punto de vista de la fuerza proletaria, no ha llevado una correcta política de cuadros, comprenderemos porqué una parte de éstos han actuado contra el Partido, podríamos decir, valiéndose del camuflaje y del engaño, utilizando a algunos organismos partidarios. Tenemos el caso por ejemplo, del grupo "Patria Roja" que se valió de mil argucias para continuar trabajando no obstante estar la mayoría de sus integrantes, sometidos a la Comisión Nacional de Control y Cuadros, es decir, investigándose su situación política. Así, sometidos a control, contaron con la anuencia de la Dirección Nacional para desplazarse nacionalmente a través de la Comisión Nacional de Organización y posteriormente concentrarse en una zona del país, donde inconsultamente se autoconstituyeron en el llamado "Comité Político Militar Patria Roja", desde donde iniciaron abiertamente la lucha contra la línea proletaria. Prueba de que tenían su amparo en miembros de la Comisión Política fue el hecho que inmediatamente después de la Sesión Ampliada de este organismo nacional, de setiembre de 1967, tres de ellos y que ahora se han colocado fuera del Partido, se identificaron plenamente con los planteamientos de dicho grupo.

Con el transcurso del tiempo y ligando siempre nuestra actuación revolucionaria a nuestras bases ideológicopolíticas, comprenderemos mucho mejor el actual proceso de lucha interna y podremos analizar mucho mejor sus experiencias y lecciones para el futuro.

El llegar a la situación en la que nos encontramos ha significado también todo un proceso de lucha, no sólo contra los grupos antiPartido, representantes de la línea oportunista de derecha disfrazada de "izquierda", sino que ha sido también y sigue siendo, una lucha contra una serie de concepciones no proletarias que han existido y existen dentro del Partido y cuyas manifestaciones concretas se han producido principalmente en las formas y estilos de trabajo, en las formas orgánicas e incluso en los métodos de dirección. Gran parte de estos defectos y métodos no proletarios fueron señalados en el Informe Político a la V Conferencia Nacional. Sin embargo, no se adoptaron medidas concretas para luchar contra ellos y liquidarlos dentro del Partido. No se inició ni llevó a cabo el movimiento de rectificación que se hacía necesario frente a la cruda exposición de la realidad partidaria. Por ese motivo, aun han seguido proliferando el liberalismo, el burocratismo, el mercenarismo, el abandono del principio de basarse en los propios esfuerzos en el aspecto económico, el autoaislacionismo y el sectarismo, el desprecio por el trabajo de masas bajo el pretexto de conservación de la persona, la no correcta política de cuadros, la violación de las normas de trabajo abierto y secreto, el mandonismo en los métodos de dirección, la negligencia en el trabajo y en el estudio, la falta de autocrítica y la crítica destructiva, la falta de vigilancia revolucionaria, la complacencia con los elementos negativos con el falso criterio de ganarlos con una política suave y sin lucha, la falta de estrecha ligazón de las bases del Partido con la Dirección Nacional, el consentimiento de la permanencia de muchos miembros del Comité Central de carácter decorativo, la subsistencia de células y miembros no activos del Partido, la no movilización de toda la militancia en torno al cumplimiento de la tarea principal y otros defectos que en cierta forma faciitaron la labor de zapa de los elementos antiPartido. Por eso es muy importante la decisión de la Comisión Política Ampliada, de setiembre de 1967, que permitió la moviización de las bases del Partido y dio inicio a la revolucionarización de la miitancia, pues, no se trataba solamente de luchar contra tal o cual desviación abiertamente revisionista o contra tal o cual grupo antipartido, sino de comenzar por revolucionarizar la propia mente, por adoptar firmemente la concepción marxista-leninista del mundo, por hacer un examen de la actuación de cada comunista como tal, de cada célula para ver si cumple su función de participar en la lucha de clases y de dirigirla. La consigna de llevar la lucha interna a las bases fue esencial para el descubrimiento de una serie de defectos, debiidades y desviaciones dentro del Partido, pues anteriormente la mayor parte de la miitancia se encontraba casi en el papel de expectante de la lucha interna que supuestamente se llevaba a cabo sólo entre determinados camaradas de la Dirección Nacional. Los propios elementos oportunistas se encargaban de difundir esta especie, contraponiendo a unos y otros miembros de la Comisión Política, para reducir el marco de la lucha a ese nivel y hacer de las suyas en las bases que comenzaron a recorrer, amparados en la Comisión Nacional de Organización que proporcionó todos los contactos por intermedio de su entonces responsable Cantuarias. Explicando la transcendencia de la Sesión Ampliada de la Comisión Política, en el Editorial "Balance y perspectivas de la lucha interna en el Partido", del número 39 de Bandera Roja, correspondiente a agosto de 1968, se dijo:

"Dicha Sesión Ampliada tuvo el mérito de llevar en forma abierta la lucha a todas las bases del Partido; tuvo el efecto de remover las aguas para que salieran a flote todas las tendencias ocultas que venían minando la existencia del Partido y que se manifestaban oscuramente o se camuflaban en los malos métodos de trabajo" .

La Reunión Extraordinaria del Secretariado de la Comisión política del Comité Central con los responsables de los Comités regionales del Partido, constató ya las manifestaciones objetivas de las diversas tendencias antiproletarias y dio la directiva de combatirlas. Resultado de esto fue la elaboración del documento "Deslinde de Posiciones con el oportunismo de derecha disfrazado de "izquierda", documento que defiende el pensamiento de Mao Tsetung, el legado de Mariátegui y los principios revolucionarios de la V Conferencia Nacional del Partido, deslindando campos en lo ideológicopolítico con las concepciones no proletarias, es decir, con la línea oportunista de derecha. Se señala y define claramente el carácter antagónico de la lucha entre la línea proletaria de la V Conferencia Nacional y la línea oportunista de derecha de los diversos grupos que comenzaban a mostrar su verdadera faz.

La comprensión de la contradicción principal en la lucha interna, entre la línea proletaria y la línea oportunista de derecha disfrazada de "izquierda", ha sido esencial para la liquidación de los grupos antiPartido. Esto ha servido también para establecer la base ideológicopolítico de la unidad partidaria.

Por otra parte, la miitancia toda ha comprendido la naturaleza de la contradicción existente entre la línea revolucionaria de la V Conferencia Nacional y lo orgánico, representado por las viejas formas organizativas, provenientes de la época del predominio del revisionismo. Esta comprensión ha producido en las bases y en todos los niveles del Partido una verdadera rebelión contra dichas formas caducas que no concuerdan con la línea revolucionaria, con la tarea principal del Partido. Es así que toda la militancia está preparada para cumplir con la sabia directiva del c. Mao Tsetung:

"Cuando una forma organizativa ya no concuerda con las necesidades de la lucha, debe ser abolida".

Todo esto hace necesario una profunda rectificación orgánica en el Partido. Nos hace ver la necesidad de la calificación del carácter de miembro del Partido como de aquel que sabe integrar la teoría con la práctica revolucionaria; la necesidad de establecer la premilitancia partidaria, con la finalidad de hacer una selección de la misma; necesidad de la selección antes que la elección de los miembros de la Dirección en sus diversos niveles; la necesidad de establecer el concepto de cuadros en su verdadero contenido y no simplemente en el formal de haber pasado por una Escuela del Partido, antes que en la experiencia revolucionaria del militante; la necesidad de modificar el sistema orgánico de acuerdo a las necesidades de la preparación de la lucha armada popular, simplificando y agilizando la organización partidaria; la necesidad de establecer una continua vigilancia revolucionaria y de sistematizar el proceso de depuración de las mas del Partido, a través de la lucha interna, asimilando lo nuevo y expeliendo lo viejo y contrarrevolucionario; la necesidad de una amplia difusión del pensamiento de Mao Tsetung, como arma ideológica principal para derrotar las concepciones antiproletarias y revisionistas y para hacer la revolución; la necesidad de propagar el legado de Mariátegui y desarrollarlo creadoramente; la necesidad de establecer firmemente la asimilación de los principios de la V Conferencia Nacional del Partido; la necesidad de asimilar las experiencias ¡de la gran revolución cultural proletaria de China y de la revolucionarización del Partido y del poder en Albania; la necesidad de modificar la vieja estructura de la Comisión de Prensa y Propaganda, convirtiéndola en Comisión de Propaganda y agitación, puesto que la prensa no es sino uno de los medios de que se valen la propaganda y la agitación; la necesidad de planificar el trabajo en forma sencilla, de elaborar ideas y distribuir a los cuadros correctamente, estableciendo el principio del trabajo colectivo y por comisiones y de establecer debidamente las responsabilidades colectivas e individuales y poner el peso principal del trabajo en el campo, concentrando en las zonas agrarias las fuerzas: principales del Partido, comenzando desde su Dirección Nacional, sin abandonar el trabajo en las zonas urbanas, pero poniendo el trabajo en éstas al servicio de la preparación para la guerra popular, a fin de poner en plena vigencia los acuerdos revolucionarios de la V Conferencia Nacional.

Se ha comprendido, asimismo, la necesidad de trabajar con la perspectiva de que la lucha armada ha de ser la forma principal de lucha y la fuerza armada la forma principal de organización, bajo el principio de que el Partido manda al fusil y no el fusil al Partido; la necesidad de la aplicación del centralismo democrático, poniendo el acento en el centralismo, la necesidad de dotar al Partido, de un núcleo nacional de dirección con la suficiente autoridad partidaria a fin de que pueda responder a las eventualidades de una lucha más profunda contra los enemigos de la Revolución, seleccionándolos en razón de su capacidad para integrar el marxismo-leninismo, pensamiento de Mao Tsetung, a las condiciones concretas de nuestra revolución, de su vinculación con las masas y de su experiencia revolucionaria, así como de su fidelidad al Partido y de su capacidad para orientarse por sí mismo en las condiciones más complejas, así como de su coraje revolucionario. Estas mismas condiciones deben regir para los miembros de dirección en todos los niveles partidarios.

En aplicación correcta de estas medidas y principios se va a crear en el Partido el espíritu de una disciplina consciente, indispensable para soportar la dura y prolongada lucha que se avecina.

La lucha interna que estamos librando nos ha llevado a la realización de cambios profundos en el Partido, de cambios cualitativos, de una verdadera reconstitución partidaria en torno a la tarea de preparación de la guerra popular, de modo que marcan la iniciación de un verdadero proceso de revolucionarización, de bolchevización partidaria. De este modo, el resultado de la lucha interna es sumamente positiva por cuanto nos ha permitido fortificar al Partido ideológica y políticamente, adecuar lo orgánico al servicio de la línea proletaria y expeler lo viejo y antiproletario, pues, no otra cosa cabe hacer con los elementos antipartido que se han puesto al servicio de la línea oportunista de derecha disfrazada de "izquierda".

 

VI

Es necesario que el Partido cuide de su Juventud. En el proceso de la lucha interna, se ha visto que ésta también se ha reflejado en la Juventud Comunista Peruana, en cuyo seno se está librando una aguda lucha entre los que siguen la línea proletaria del Partido y quienes se arrastran detrás de la cháchara pseudorrevolucionaria de los grupos antiPartido, que sostienen una línea oportunista de derecha y cuyos principales cabecillas se infiltraron en el seno del Buró Ejecutivo Nacional de la Juventud, dentro del cual actuaron debidamente camuflado bajo un supuesto acatamiento a la línea del Partido y con la máscara de combatientes contra el oportunismo de Cantuarias, Paz y Amaru. También después de la Sesión Ampliada de la Comisión Política, de setiembre de 1967 se desenmascararon colocandose abiertamente al lado del grupo antiPartido "Patria Roja" de los que usurparon el Comité Regional de Ica, a uno de cuyos "teóricos" incorporaron inconsultamente a su seno (Kobi) y continuaron trabajando, supuestamente "por táctica", con los exresponsables oportunistas de las Comisiones de Organización y Prensa y Propaganda.

La característica principal de la lucha en el seno de la Juventud Comunista Peruana es el duro combate contra las concepciones castristas que han ejercido una innegable influencia en vastos sectores estudiantiles, principalmente con la aparición de una especie de "culto al Ché Guevara", después de la muerte de éste en las guerrillas que organizó en Bolivia. Varios exponentes del oportunismo de derecha dentro de la Juventud y que temporalmente tienen cargos de dirección en organizaciones universitarias, en calles y plazas, han dado consignas de seguir el "camino del Ché Guevara" y hasta han difundido slogans como "Ni con Moscú ni con Pekín que reflejan un supuesto tercerismo. Se encuentran igualmente dentro de estos oportunistas los difusores, de que el estudiantado es la vanguardia de la revolución y que menosprecian al movimiento de los obreros y de los campesinos, atrincherándose para tal efecto en las universidades.

La aparición de los núcleos rojos, constituídos por jóvenes comunistas armados del pensamiento proletario del c. Mao Tsetung, del legado de Mariátegui y de la línea de la V Conferencia Nacional, ha sido de una importancia decisiva en el deslinde de posiciones en el seno de la Juventud Comunista, pues, estos núcleos se han establecido en diversos lugares del país y a diversos niveles, incluso a nivel de Buró Ejecutivo Nacional. En algunas zonas como Ayacucho, la situación ha sido de mayor unidad en torno a la línea del Partido y de combate contra la línea oportunista de derecha, aun cuando formalmente los jóvenes comunistas no hayan llevado el nombre de núcleos rojos.

Las experiencias ¡de la lucha interna, íntimamente vinculadas a la lucha de clases, también nos dan la tarea de reconstituir la Juventud Comunista Peruana sobre la base de la aplicación de la política proletaria del Partido, en torno a la tarea principal de éste. Surge esta necesidad si se tiene en cuenta también el hecho de que la formación de la Juventud Comunista Peruana no ha obedecido al principio de dirección ideológica, política y orgánica del Partido sobre ella, de modo que la proliferación de la e tendencia autonomista ha sido un punto de apoyo para que las corrientes antiproletarias pequeño burguesas y castristas prendan en gran parte de la Juventud Comunista que casi en su totalidad es juventud universitaria. La aceptación o no del principio de dirección ideológica, política y orgánica de la Juventud. Comunista por el Partido, es fundamental para distinguir a los jóvenes revolucionarios de los que no lo son.

La aplicación de este principio tiene que hacerse decididamente porque de lo contrario, la Juventud Comunista seguirá siendo principalmente universitaria, no podrá aplicar el principio de integración con el movimiento obrero y campesino que señala el camarada Mao Tsetung. La juventud Comunista Peruana como organismo auxiliar debe constituir una poderosa reserva del Partido, pues, de ella han de surgir nuevos miembros del Partido, los continuadores de la obra de los revolucionarios adultos.

La Juventud Comunista Peruana debe comprender que el Partido es la vanguardia organizada de la clase obrera y el dirigente de la Revolución y que el marxismo-leninismo no permite la existencia de dos centros, de dirección. Por ello, la única garantía para el sano desarrollo de la Juventud Comunista es su dirección por el Partido. Asimismo, la Juventud Comunista debe tener en cuenta que las masas populares son las que hacen la Historia y que por lo tanto es su obligación revolucionaria, integrarse al movimiento obrero y campesino, rompiendo su enclaustramiento universitario, con la finalidad también de mejorar su composición de clase.

La base de unificación ideológica, política y orgánica debe ser la misma que la del Partido, es decir, el pensamiento de Mao Tsetung, el legado de Mariátegui y los principios de la V Conferencia Nacional. Por lo tanto, la Juventud debe comprender que en lo fundamental sus tareas son las tareas del Partido, con algunas tareas específicas que corresponden a su edad juvenil. Su participación en la tarea de construcción de las fuerzas armadas populares, en el curso de la organización. politización y movilización de las masas populares y principalmente del campesina.do, es también una obligación revolucionaria de la Juventud Comunista, por ser la juventud, como dice el c. Mao, la fuerza más vital de la sociedad.

En el Informe Político a la VI Conferencia, titulado "Sobre algunos problemas del desarrollo del P.C.P. y de la aplicación de su línea política", al analizar los movimientos de las masas populares en el país, se ha hecho también un análisis del movimiento juvenil y particularmente del movimiento universitario y de la Reforma Universitaria, como formando parte de la lucha de liberación nacional que libra el pueblo peruano.

En junio de 1968, la Comisión política del Comité Central, emitió una Declaración de pleno apoyo a los núcleos rojos, a los que definió así: "Los núcleos rojos no son organismos que reemplacen a la Juventud Comunista, sino, son núcleos de activistas revolucionarios proletarios que luchan por la conquista del poder proletario en el organismo juvenil, que luchan por su reconstitución revolucionaria, a fin de que cumpla su papel de verdadero auxiliar de Partido, Se despoje de las tendencias autonomistas pequeñoburguesas, lleve la política del Partido, no sólo al seno de las masas estudiantiles universitarias, sino fundamentalmente al seno de las masas obreras y campesinas y se integre al movimiento obrero y campesino".

En esa misma Declaración se reconoció como única autoridad revolucionaria juvenil al núcleo rojo del Buró Ejecutivo Nacional, desautorizando al "B. E. N." que apandillándose con elementos oportunistas de derecha y sin ninguna directiva del Partido se había "reconstituido" para apoyar la línea contraria al Partido. Reconoció, asimismo, la existencia de "organismos juveniles que defienden y aplican la línea revolucionaria del Partido" y estimuló la lucha interna en el seno de la Juventud Comunista Peruana, recomendando la aplicación del principio señalado por el c. Mao Tsetung, de dejar que las masas se eduquen a sí mismas en el movimiento", pero bajo la orientación del Partido, de la línea proletaria.

Los núcleos rojos y organismos juveniles que han seguido la línea proletaria del Partido, han demostrado gran vitalidad y su decisión de integrarse al movimiento obrero y campesino y han tenido bastante comprensión de la vigilancia revolucionaria para estar alertas contra cualquier signo de aparición de oportunismo, tanto de derecha como de "izquierda", de acuerdo a la orientación del Partido. Por esto, debe darse al núcleo rojo del B.E.N. plena autoridad para que reconstituyéndose sobre la base de un miembro del Comité Central del Partido, encargado del movimiento juvenil lleve adelante la reconstitución de la Juventud Comunista Peruana y cumpla las tareas que le encomiende el Partido, poniendo en juego su inagotable energía revolucionaria y su capacidad de lanzar iniciativas de acuerdo a la línea proletaria.

 

VII

El futuro depara grandes perspectivas al Partido, siempre que permanezca firme y lleve a la práctica en forma audaz las bases de su unidad política, ideológica y orgánica, es decir siempre que persevere en el pensamiento de Mao Tsetung, marxismo-leninismo del presente, en el legado de Mariátegui y en los principios de la V Conferencia Nacional. La excelente situación nacional que se caracteriza por un nuevo auge del movimiento de las masas populares y principalmente del movimiento campesino, permite al Partido desarrollar plenamente su línea proletaria y hacer la Revolución. En el seno del Partido se producen grandes cambios cualitativos, elevando el desarrollo de las condiciones subjetivas a un nuevo nivel. En la presente lucha interna y por haberla vinculado a la práctica revolucionaria, ha avanzado grandemente, ha liquidado una serie de escollos y obstáculos puestos sistemáticamente por el oportunismo de derecha en su camino de avance y está rectificando segura y firmemente una serie de métodos incorrectos, no proletarios.

Además de esto, la situación internacional es también excelente y se caracteriza por el avance del movimiento revolucionario, el reforzamiento del movimiento comunista internacional, cuya más alta cúspide es la victoriosa gran revolución cultural proletaria de China, reforzada con la revolucionarización del Partido y del poder en Albania y la lucha que libran los partidos hermanos para superar sus dificultades, derrotar al oportunismo, a fin de estar debidamente preparados para liquidar al imperialismo yanqui, al revisionismo

soviético y a sus demás lacayos que, en forma irremediable, se precipitan a su ruina total. El carácter de tigre de papel del imperialismo yanqui aparece can mayar claridad y los pueblos revolucionarios del mundo, siguiendo el camino de la guerra popular se liberaran definitivamente de sus enemigos internos y externos. Lo prueba la victoriosa guerra popular de Vietnam y las victoriosas guerras populares de los pueblos de Asia, Africa y América Latina.

El Partido sale fortalecido de esta lucha interna. Con mayar capacidad para dirigir la lucha de las masas populares que son las que hacen la revolución, aplicando el principio "de las masas a las masas", desarrollado por el c. Mao Tsetung. Asimismo, se halla capacitado para practicar mejor el trabajo abierto y el trabajo secreto o encubierto, relacionando el uno con el otro y sobre la base de la organización, paralización y moviización de las masas populares. Muchos defectos de las señaladas anteriormente, así como la autosuficiencia, el subjetivismo, el regionalismo y el localismo serán liquidados en el curso de la práctica revolucionario y nuestro Partido continuará su construcción en todos sus aspectos. Nuevas luchas internas vendrán y el Partida podrá salir victorioso de todos ellas porque sabrá afrontarlas sabiamente. Definida su línea proletaria y deslindados los campos con el revisionismo contemporáneo, inclusive con el revisionismo en su versión castrista, el Partido continuará desarrollando su propia teoría revolucionaria, de acuerdo al estudio de la lucha de clases en el país y, fundiendo el marxismo-leninismo can la práctica concreta, hará la revolución y la llevará hasta el fin.

En el curso de la lucha revolucionaria, se producirá una natural selección de la militancia y de los cuadros dirigentes en sus diversos niveles. Al presente muchos han quedado rezagados por pretender mantenerse en una posición expectante o neutral, otros por seguir la política de dejar que otros peleen por ellos, para luego cosechar los frutos. La participación en este evento de sólo los miembros activos del Comité Central y de solamente las bases que se encuentran en plena actividad revolucionaria y que son la mayoría del Partido es muy significativa pues, hemos roto con el formalismo y se encuentran en filas sólo aquellos que están empeñados en la lucha. Los grupos antiPartido; han quedado totalmente desenmascarados, a tal punto, que no les ha quedado otro recurso que agazaparse tras la llamada "Comisión Nacional Reorganizadora del P.C.P.". Por su labor contrarrevolucionaria y destructiva deben se expelidos definitivamente del Partido. Estos grupos seguirán el camino de todos los que han traicionado la línea proletaria y terminarán por hundirse junto con sus amos, los enemigos del pueblo trabajador. Quedará la militancia armada del marxismo-leninismo, pensamiento de Mao Tsetung del legado de Mariátegui y de los principios de la V Conferencia Nacional. La semilla roja crecerá y rendirá sus frutos y los enemigos internos y eternos serán abatidos por el torrente impetuoso de la revolución.

Perú, enero de 1969

A nombre de la C. P. del C. C. del P. C. P.

Saturnino Paredes Macedo

Secretario General

 

 

Estos documentos, juntamente con aquellos que combatieron al oportunismo traidor de la camarilla de Sotomayor como "EN DEFENSA DE LOS ACUERDOS REVOLUCIONARIOS DE LA V CONFERENCIA", y "POR EL APLASTAMIENTO DE LOS REMANENTES DEL REVISIONISMO EN LAS FILAS DEL PARTIDO", así como los que son el resultado de la lucha contra los últimos grupos oportunistas, tales como "SOBRE ALGUNOS PROBLEMAS DEL P.C.P. Y DE LA APLICACION DE SU LINEA POLITICA" y "DESLINDE DE POSICIONES CON EL OPORTUNISMO DE DERECHA DISFRAZADO DE "IZQUIERDA" deben ser objeto de estudio vivo, es decir, de estudio en el proceso de su aplicación revolucionaria. En el Partido se ha estado tomando la costumbre de solamente leer las Conclusiones y Resoluciones y dejar en el olvido los informes políticos presentados por el Secretario General, informes en los que se fundamenta nuestra línea política proletaria. Si no estudiamos y aplicamos bien estos documentos no podremos comprender que la línea proletaria del Partido es el resultado de la aplicación de la ciencia marxista-leninista a las condiciones concretas de nuestra realidad y un desarrollo del legado de José Carlos Mariátegui.

Perú, 1969

AGIPRO