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Los senderos de la Revolución Rusa

Karl Radek

 

 

II

La revolución de febrero de 1917 retomó el hilo de la primera revolución de 1905. La victoria se conquistó rápidamente en febrero de 1917 sólo porque la revolución de 1905 había preparado el terreno en Rusia profundamente. Los oportunistas de la Segunda Internacional que habían explicado, luego de la derrota de 1907, que la Revolución Rusa había sido inútil (Karl Leutner[20], el director de la Wiener Arbeiterzeitung, señalaba en 1908 que la "extraordinariamente organizada" revolución de los Jóvenes Turcos lo había impresionado mucho más que el caos revolucionario ruso), pecaron de miopía una vez más a la luz de los eventos de 1917. Gracias a las experiencias acumuladas en el transcurso de la revolución de 1905-1906, las masas populares rusas iban a comenzar la revolución de 1917 con un acervo de concepciones políticas que había sido reforzado y agudizado por los dos años y medio de experiencia de la guerra. Por lo tanto, iban a empujar a la revolución mucho más lejos de lo que podía tolerar la burguesía desde el vamos. El arresto del zar, el jaque mate a la instalación de la regencia[21], y la proclamación de la república se cuentan entre las conquistas no menores de la primera revolución. Al mismo tiempo, las masas de obreros y soldados comenzaron a formar soviets de obreros y soldados espontáneamente. Los campesinos los imitaron en las aldeas, y estas organizaciones de masas, formadas espontáneamente, se convirtieron incluso antes de ser concientes del hecho de que eran los órganos constituyentes del poder proletario en los órganos que tomarían el poder. El poder gubernamental cayó en manos de la burguesía, y ésta sólo más tarde invitó al partido proletario-pequeño burgués de los mencheviques, y al partido campesino de los socialistas revolucionarios a participar en el gobierno. Pero el gobierno provisional, burgués, desde el primer día de su existencia se iba a quejar del "doble poder", ya que los soviets de obreros y soldados no sólo le arrebataban el control al gobierno provisional burgués, sino incluso parte del poder ejecutivo. Quizás se me permita recordar aquí un hecho poco conocido, pero que arroja una reveladora luz sobre el poder creativo de las masas populares durante la revolución. Cuando durante los primeros días de la Revolución de Febrero en el momento en que las noticias acerca de los eventos en San Petersburgo eran todavía muy vagas, un grupo de bolcheviques que estaba en Noruega le formuló al camarada Lenin una pregunta sobre la actitud a adoptar hacia la consigna de Asamblea Constituyente. Lenin respondió de la siguiente manera: la Asamblea Constituyente, dijo, seguramente no será convocada rápidamente por el gobierno provisional; el parlamento, además, es en general de una importancia altamente dudosa como foco central de la revolución. Aconsejaba el traspaso de la administración local, en todas partes, o allí donde fuera posible, a manos de la clase obrera, con el fin de convertirla en bastiones de la revolución. Lenin, por lo tanto, había reconocido de manera penetrante que no sería una república democrático burguesa la que mantendría el poder de la revolución, sino una república al estilo de la Comuna de París[22], en la cual el pueblo revolucionario concentraría en sus manos, simultáneamente, el poder legislativo, ejecutivo y judicial. Pero él no pudo descubrir la forma concreta de esta república al estilo de la Comuna de París. Ésta fue creada por las masas de obreros y soldados en su impulso elemental hacia la lucha.

¿Pero cuál fue el contenido de la Revolución de Febrero? Ésta fue una revolución donde los campesinos en el ejército y los obreros, aplastados por el peso de la guerra, se rebelaron no sólo contra la guerra misma y su continuación, sino contra el gobierno que la había conducido tan incompetentemente, descargando todo su peso y sus penurias sobre sus espaldas. Sólo una pequeña minoría de proletarios y soldados se oponían por entonces a la guerra en general. Pero las masas maduran muy rápidamente en el transcurso de una revolución. Por lo tanto, la Revolución de Febrero se transformó muy rápidamente en una revolución contra la guerra. Enfrentó a la burguesía imperialista y a la nobleza, que se oponían en forma cada vez más implacable a la revolución. Los obreros y los campesinos eran los artífices de la revolución. Sus objetivos positivos emanaban de su posición social. Los campesinos aspiraban a apoderarse de la tierra. Ni las expediciones punitivas de Stolypin ni su reforma agraria habían aniquilado las tendencias revolucionarias de los campesinos, ni tampoco pudieron crear un campesinado rico lo suficientemente fuerte como para crear un baluarte contra las tendencias revolucionarias en las aldeas. Los obreros aspiraban a una mejoría inmediata de su situación, y como este objetivo era inalcanzable por los medios usuales dado el colapso económico provocado por la guerra, éstos comenzaron a tomar en sus manos el control de la producción en forma espontánea, por medio de los comités de fábrica, con el propósito de superar la anarquía de la producción, para así mejorar su situación.

¿Cuáles fueron las posiciones adoptadas por los partidos de la revolución? Los socialistas revolucionarios y los mencheviques se adjudicaron la tarea de frenar la lucha de los obreros contra los capitalistas, y de evitar que los campesinos tomaran posesión de las tierras de la nobleza, ya que este "desorden" sería perjudicial para la continuación de la guerra. Justificaban su social patriotismo diciendo que la revolución había triunfado en Rusia, y que por lo tanto no se trataba de defender la patria, sino de defender la revolución. Incluso Tsereteli y Chernov, que eran partidarios de Zimmerwald, tomaron el camino de Damasco y se aliaron políticamente con los socialpatriotas más vulgares al estilo de Plejanov y Alexinsky.[23] Al esforzarse en restringir los objetivos sociales de la revolución incluso los de la revolución democrático burguesa hasta la convocatoria de la Asamblea Constituyente, estaban aplicando la concepción de la Revolución Rusa que habían desarrollado en el transcurso de la primera revolución: estaban transfiriendo el poder a manos de la burguesía entendiendo que sus intereses de clase demarcaban el límite objetivo de la revolución, una clase a la que por lo tanto correspondía el liderazgo de la revolución. Su perimida verborragia acerca del rol de la socialdemocracia como oposición extrema se evaporó tan rápidamente como el rocío al amanecer. Ellos no eran una oposición extrema a la burguesía, sino los únicos que apoyaban al gobierno burgués en el seno de las masas de campesinos, soldados y obreros.

Por su parte, el Partido Bolchevique explicaba que no se podía esperar la victoria inmediata del comunismo dado el nivel de desarrollo social de Rusia. "No es nuestra tarea inmediata 'introducir' el socialismo, sino sólo poner la producción social y la distribución de los productos de inmediato bajo el control de los soviets de diputados obreros."[24] Así es cómo Lenin formulaba las tareas sociales de la revolución a su llegada a Petrogrado el 3 de abril. En su polémica con Kamenev[25], que todavía defendía la vieja concepción bolchevique acerca del contenido burgués de la revolución, Lenin se refirió a lo que ya había escrito en 1905 en uno de sus folletos acerca de las dos líneas tácticas, que ya hemos citado:

"Como todo lo demás en el mundo, la dictadura democrático-revolucionaria del proletariado y el campesinado tiene un pasado y un futuro. Su pasado es la autocracia, la servidumbre, la monarquía y el privilegio... Su futuro es la lucha contra la propiedad privada, la lucha de los asalariados contra los patrones, la lucha por el socialismo."[26]

Y continuaba así:

"El error del camarada Kamenev es que incluso en 1917 él sólo ve el pasado de la dictadura democrático-revolucionaria del proletariado y el campesinado. De hecho, su futuro ha comenzado ya, en razón de que los intereses y políticas de los asalariados y los pequeños propietarios han divergido realmente, incluso en cuestiones tan importantes como la del 'defensismo', que concierne a la actitud hacia la guerra imperialista."[27]

Esta referencia a la guerra constituye el punto crucial para comprender las diferencias que existen entre la política de los bolcheviques en la época de la primera y la segunda revolución. El simple hecho de que la segunda revolución tuvo lugar en un nivel mucho más alto del desarrollo económico ruso aumentaba el peso de los elementos proletarios en esta revolución. Las condiciones de guerra en las que ésta estalló confrontaban a estos elementos con nuevas tareas, y creaba un nuevo contexto internacional para la política revolucionaria en Rusia. La primera cuestión con la que se vio confrontada la revolución y ésta era una cuestión de vida o muerte era la de su actitud hacia la guerra. La revolución que parió el fracaso del zarismo durante la guerra y las penurias de las masas engendradas por ella atacaban las raíces mismas de la guerra. Si la revolución no hubiera sido capaz de aniquilar la guerra, la guerra la hubiera abatido a ella. Como la revolución amenazaba el potencial militar de Rusia, por fuerza tenía que provocar la más tozuda resistencia de las clases que estaban interesadas en la continuación de la guerra: el capital financiero, la nobleza y la casta de oficiales. Para socavar el poder de estas clases no bastaba con instalar una república parlamentaria mientras se mantenían en pie los viejos órganos represivos del estado zarista. Era necesario reemplazar la policía y la gendarmería con una milicia popular. Los soviets debían intentar hacerse cargo del poder a escala local, pero era insuficiente e imposible limitar el derrocamiento revolucionario a la esfera política, porque los millones de campesinos soldados después de los sacrificios inauditos impuestos por la guerra y en el mismo momento en que ellos estaban destruyendo la violencia armada de la nobleza también querían apoderarse de la tierra por la cual habían peleado durante la guerra. Los obreros, a quien la revolución había armado e imbuido de confianza en sí mismos, no se iban a contentar naturalmente con mantener una vigilancia atenta sobre las cajas de caudales de la burguesía. En todas las fábricas del país comenzaban a interferir con los gerentes. Pero cuando los dueños cerraban las fábricas, con el fin de hacer que los trabajadores se rindieran mediante un lockout, ellos ocupaban las fábricas y vendían los productos. Esto no era sólo la lógica de la revolución, sino que era también una necesidad revolucionaria si de veras deseábamos quebrar el poder de las clases cuyo interés radicaba en la continuación de la guerra. Para quebrar el poder de la nobleza era necesario incitar a los campesinos, sin esperar a la convocatoria de la Asamblea Constituyente, con el fin de que éstos se apoderaran de la tierra. Para quebrar el poder de los capitalistas era necesario mostrar cómo las cámaras patronales y los bancos estaban llenándose de oro a costa de la sangre de los obreros y campesinos rusos. El proletariado debía abrir por la fuerza las cajas de caudales y las bóvedas de los bancos que guardaban los secretos comerciales de la burguesía. La teoría marxista establecía que la reorganización de la sociedad sobre bases socialistas era imposible en Rusia, pero al mismo tiempo afirmaba que también era imposible, sin el control obrero sobre las finanzas y la industria pesada, no sólo mejorar la situación cada vez peor de la clase obrera, sino también poner fin a la guerra. La guerra, por lo tanto, confrontaba a la revolución con nuevas tareas sociales:

"Bajo ninguna circunstancia puede el partido del proletariado proponerse el objetivo de 'introducir' el socialismo en un país de pequeños campesinos, en tanto la abrumadora mayoría de la población no haya cobrado conciencia de la necesidad de una revolución socialista.

"Pero sólo los sofistas burgueses, ocultándose detrás de palabras altisonantes 'casi marxistas', pueden deducir de esta verdad una justificación para la política de posponer las medidas revolucionarias inmediatas, para las cuales está madura la situación, medidas a las cuales han recurrido frecuentemente muchos estados burgueses durante la guerra, y que son absolutamente indispensables con el fin de combatir la hambruna y el descalabro económico que se avecinan.

"Medidas tales como la nacionalización de la tierra, de todos los bancos y cárteles capitalistas, o al menos el establecimiento inmediato del control de los soviets de diputados obreros, etc., sobre ellos; hay que insistir con estas medidas que en absoluto constituyen la 'introducción del socialismo', y cuando quiera que sea posible, llevarlas a cabo en forma revolucionaria. Sin tales medidas, que son sólo pasos hacia el socialismo, y que son perfectamente factibles económicamente, será imposible sanar las heridas causadas por la guerra y evitar el colapso que se avecina; y el partido del proletariado revolucionario nunca vacilará a la hora de echar mano a las fabulosas ganancias de los capitalistas y los banqueros, quienes se enriquecen con la guerra de manera particularmente escandalosa."[28]

Así es como Lenin formulaba las tareas del Partido Bolchevique y la revolución en un borrador de plataforma del partido que escribió en 1917. Este programa, que objetivamente iba más allá de los límites del programa mínimo de la socialdemocracia, ya constituía un programa transicional al socialismo. No perseguía el objetivo de implementar medidas para lograr el socialismo. Pero mientras que el programa mínimo de la socialdemocracia contenía reformas para mejorar la condición de la clase obrera dentro de los límites de la sociedad capitalista en la cual la burguesía mantenía el poder, aquí el Partido Bolchevique ponía en movimiento un programa que colocaba a la burguesía y a la producción capitalista bajo el control de la clase obrera. El desarrollo de los acontecimientos tenía por fuerza que conducir a la lucha de los soviets de obreros y campesinos contra el gobierno provisional de carácter burgués, si éstos a su vez tomaban como propio este programa. Por lo tanto, éste debía conducir a la dictadura revolucionaria del proletariado y el campesinado.

¿Podría durar esta dictadura, podría llevar a cabo este programa, que de hecho sólo daba cuenta de las necesidades vitales de la revolución? Está claro que esto era imposible en la medida en que Rusia estuviera rodeada por países capitalistas normales. Pero Rusia no estaba rodeada de un entorno capitalista normal, sino por el océano en llamas de la guerra mundial. La Revolución de Febrero ya había amenazado a la guerra y había sacudido a las clases dominantes de todos los países capitalistas hasta sus cimientos. Aunque la censura imperante en todos los países había suprimido las noticias sobre la Revolución de Febrero, su eco fue indudablemente muy poderoso. En Alemania Bethmann-Hollweg[29] fue corriendo hasta el landtag prusiano, el bastión de la reacción alemana, antes de que las noticias sobre la revolución se hubieran divulgado, y anunció una era de reformas. En Gran Bretaña se incrementó la oleada huelguística. El gobierno francés se encontraba sentado sobre un barril de pólvora. La revolución desbarató el equilibrio que había sido alcanzado durante la guerra, y amenazaba con provocar no sólo la derrota de la Entente, sino con difundir la revolución a lo largo y a lo ancho de Europa. Sin duda la toma del poder por parte del proletariado y el campesinado en Rusia, así como también su resuelta política de paz estaba destinada a abrir una brecha revolucionaria en el frente de guerra, a través de la cual otros destacamentos del proletariado podrían penetrar. Se estaban empezando a cumplir las predicciones de los marxistas revolucionarios acerca de que la guerra imperialista se transformaría en una guerra civil, y que a su vez abriría la era de la revolución mundial. La Revolución Rusa era la señal de partida de la revolución europea, y ésta tuvo la oportunidad de no quedar aislada a manos del ataque destructivo del capital mundial. En una situación revolucionaria internacional, el programa de la revolución proletaria mundial se desarrollaba en un país pequeño burgués atrasado. El programa de los bolcheviques daba cuenta de las necesidades de la Revolución Rusa, y esta es la razón por la cual devino el programa de la revolución. Las masas campesinas luchaban por la paz y por la tierra. Las masas obreras luchaban por la paz y por medidas de transición hacia el socialismo. Gracias a la guerra, que había concentrado a millones de campesinos en las filas del ejército, superando éstos así su dispersión y atomización, la masa campesina se vio dotada de una dirección política, de la cual había carecido hasta ese momento en la historia. El Partido Bolchevique, en sí mismo el resultado de 25 años de luchas revolucionarias, sabía cómo comprender la situación fría y lúcidamente, y concentrar los movimientos espontáneos de las masas en los objetivos decisivos de la lucha política. Así es como se produjo la victoria de la Revolución de Octubre como hecho histórico, que sólo podrá ser negado o bien por doctrinarios ciegos o por emigrados que se dejan llevar por el odio de clase. Incluso un individuo tan limitado y perplejo como Karl Kautsky tuvo que reconocer en su último trabajo contra la Revolución Rusa:

"No se trata de saber si la toma del poder político por el proletariado en Rusia debería ser aprobada o no; la revolución de 1917 fue como cualquier gran revolución, un acontecimiento elemental que era imposible de evitar o provocar a voluntad."

Y Kautsky luego añade:

"Pero esto todavía deja sin responder la pregunta sobre la actitud que debían tomar los socialistas. Esta respuesta es algo obvio para un marxista: debían de tener en cuenta el nivel de madurez de las relaciones económicas, así como también del proletariado, y determinar a partir de allí las tareas del proletariado victorioso.

"Antes de la aparición de la concepción marxista de la historia, que hace depender la evolución histórica del desarrollo económico, y que muestra que ésta se desarrolla según leyes y no puede saltearse ninguna etapa, antes esta concepción marxista de la historia, por lo tanto, los revolucionarios que actuaban en periodos de conmociones revolucionarias no veían ningún límite a su voluntad. De una sola vez trataron de lograr los fines más altos. Y por lo tanto fracasaron: esa es la razón por la cual todas las revoluciones, a pesar del progreso real que produjeron, siempre terminaron en el derrocamiento de los revolucionarios. Marx nos enseñó el método de proponernos sólo metas alcanzables, incluso durante los periodos de revolución, que puedan ser logrados con los medios y las fuerzas que tenemos a nuestra disposición, y así evitar las derrotas. Los mencheviques recomendaban aplicar este método en Rusia y lo aplicaron con éxito en Georgia. [30] Los bolcheviques, por otra parte, le asignaron al proletariado ruso tareas imposibles resolver, dado que las circunstancias no estaban maduras para ello. En consecuencia, no nos sorprende que su comunismo haya colapsado."[31]

La cuestión de la caída del comunismo en Rusia es todavía asunto de discusión. Digamos de pasada que Kautsky que presenta a la toma del poder por el proletariado en Rusia como un acontecimiento elemental que era tanto imposible de prevenir como de provocar a voluntad está condenando los métodos de "limitación" defendidos por los mencheviques en su intento por frenar la necesidad histórica. Por todo esto, al expresar su solidaridad con el bando menchevique, está emitiendo como historiador su propia condena como político. La cuestión de saber qué es lo que los bolcheviques, al tomar el poder en un país en el cual la gran mayoría de la población era pequeño burguesa, deberían haber hecho, forma el punto crucial de la naturaleza de la política del estado proletario en Rusia, desde la toma del poder hasta el cambio de rumbo en marzo de este año. [32]

 

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[20] Karl Leutner (1869-1944) fue un destacado socialdemócrata austriaco, editor de Arbeiterzeitung.

[21] El 2 de marzo de 1917 (según el viejo calendario) Miliukov intentó que el Comité de la Duma y el Soviet de Petrogrado aceptaran la idea de una regencia en vez de una república como gobierno futuro para Rusia. Su propuesta fue firmemente repudiada.

[22] La Comuna de París fue cuando la clase obrera de París se apoderó del control de la ciudad en 1871, durante la guerra franco-prusiana.

[23] Grigori Alexeyevich Alexinsky (1879-?) fue un ex-bolchevique que se convirtió en chauvinista durante la primera guerra mundial, e intentó hacer que juzgaran a Lenin como agente alemán en 1917.

[24] VI Lenin, "Las tesis de abril", Obras escogidas, volumen 24, Moscú, 1964, pág. 24.

[25] Lev Borisovich Kamenev (Rosenfeld, 1883-1936) fue el principal líder bolchevique que se opuso al derrocamiento del gobierno provisional en 1917. Fue asesinado por Stalin luego del primer juicio de Moscú.

[26] VI Lenin, "Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática", Obras escogidas, volumen 9, Moscú, 1964, págs. 84-85; "Cartas sobre táctica", Obras escogidas, volumen 24, pág. 52.

[27] VI Lenin, "Cartas sobre táctica", Obras escogidas, volumen 24, pág. 52

[28] VI Lenin, "Las tareas del proletariado en nuestra revolución", Obras escogidas, volumen 24, págs. 73-74.

[29] Theobald von Bethmann-Hollweg (1856-1936) fue primer ministro de Prusia y canciller de Alemania entre 1909 y 1917.

[30] Georgia fue proclamada república independiente el 26 de mayo de 1919, siendo su presidente el menchevique Noé Jordania. Fue sacudida por levantamientos campesinos, y le permitió transitar por su territorio a ejércitos que combatían a los bolcheviques durante la guerra civil rusa. Fue reconquistada por el Ejército Rojo en 1921.

[31] K Kautsky, Von der Demokratie zur staatssklaverei. Eine Auseinandersetzung mit Trozki, pág. 16.

[32] El Décimo Congreso del Partido Comunista, que sesionó en marzo de 1921 puso fin al comunismo de guerra y puso en vigor la Nueva Política Económica.


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