Leon Trotsky

UNA CHARLA CON REPRESENTANTES DE LA PRENSA JARKOV

 


Escrito: 4 de junio de 1919
Fuente digital de esta edicion: en el Mia.org
Traduccion: Matteo David, mayo 2019.


 

El frente Donets es ahora, sin duda, el frente de mayor importancia para todas las repúblicas soviéticas. Al decir esto no olvido el frente de Petrogrado, pero considero, deliberadamente, que la pérdida de Petrogrado (y estoy seguro de que no perderemos Petrogrado) no sería tan grave para nosotros como una pérdida prolongada de la cuenca del Donets. En la medida en que la República Soviética es ahora el bastión de la revolución mundial, se puede decir que la clave de esta fortaleza está en la cuenca del Donets. Es por eso que toda la atención se concentra ahora en ese sector de muy extenso frente de la República Soviética.

Nuestros reveses en la cuenca del Donets forman parte de nuestros recientes reveses en el frente sur en general. Nos vimos obligados a disminuir por poco tiempo la atención y el apoyo que le dábamos al frente Sur. Como todo el mundo sabe, esto se debió a los éxitos sustanciales, o al menos aparentemente sustanciales, obtenidos por Kolchak. Kolchak es ahora nuestro principal adversario, ya que todos los elementos de la contrarrevolución lo han reconocido como su líder y es el candidato del imperialismo de la Entente. En las conferencias de Versalles y París, se ha planteado a menudo la cuestión del reconocimiento de Kolchak, de una manera muy concreta. Era natural que tuviéramos que dar un golpe lo antes posible en el frente Oriental. Una vez más, era natural que esto necesitara la concentración de toda la atención y todas las fuerzas en el Volga. Allí, como todo el mundo sabe, hemos logrado un éxito inmenso. Kolchak ha sido obligado a retroceder ante Samara hasta Ufa, y continúa retrocediendo a lo largo del tramo medio del Volga. Nos estamos acercando a Sarapul, a la línea del Kama.

Tenemos que luchar con ejércitos que construimos sobre el terreno. Si hacemos un esfuerzo especial para construir un ejército en el Oriente, inevitablemente reduciremos nuestra labor en la organización del ejército en el Sur. Eso es lo que ocurrió. Desde el punto de vista de la planificación adecuada, uno puede, por supuesto, deplorar este método de construcción, pero es inseparable de la naturaleza de una época revolucionaria, en la que los factores de la improvisación juegan un papel inmenso, especialmente si tenemos en cuenta el hecho de que la situación mundial, la situación internacional, y, junto con ello, la situación estratégica están cambiando muy rápidamente, y aunque podemos prever la tendencia general de los acontecimientos con toda seguridad, no es posible prever las fases en las que se producirán, las formas que adoptarán, y, en particular, el lado del vendrá el mayor peligro en un momento dado. Tenemos que mantener y desarrollar un frente a lo largo de una línea de más de 8.000 verstas de extensión. Siendo así, nuestros enemigos siempre pueden seleccionar la parte más débil del frente en un momento determinado y asestar un golpe más serio allí. Esto fue lo que pasó en el Sur.

Las tropas revolucionarias son muy nerviosas, propensa a la metamorfosis rápida. Rápidamente pueden ser llevados a una condicion sanas y templadas, pero con la misma rapidez pueden ser llevado al colapso. El arte del mando y la administración exige que se tenga en cuenta constantemente esta rapida susceptibilidad, inflamabilidad e irritabilidad revolucionaria general de las fuerzas cuyo personal ha pasado por cuatro años de matanza y la época de la revolución y los conflictos civiles.

En el sector Donets del frente Austral en los últimos tiempos ha habido signos evidentes inestabilidad entre las tropas, que se explican, por un lado, por el hecho de que aquí teníamos unidades recién formadas (los mejores de los regimientos han experimentado en el pasado uno o dos casos de pánico y de repliegue sin sentido), y, por otro, por la proximidad y la influencia extremadamente perjudiciales del movimiento guerrillero ucraniano que aún sobrevive. En el flanco derecho del frente Donets está la brigada o la división, o el ejército-es difícil decir qué es- de un tal Majno. Esta unidad de "lucha" está atrayendo hacia a sí en la actualidad todos los elementos de desintegración, descomposición, revuelta y decadencia. Eso es perfectamente comprensible. La región es rica, se puede conseguir comida, no hay disciplina ni orden, avanzan por la línea de menor resistencia y retroceden cuando y donde quieran. La proximidad de tal "ejército" perturba y alarma naturalmente al flanco derecho de los ejércitos contiguos, y esta sensación de incertidumbre ha tenido su efecto a lo largo de toda la línea del frente Donets. Por esta razón, la mejora de la situación debe comenzar por el flanco derecho.

¿Qué forma debe tomar esta mejora? Me parece que esto está bastante claro: la supresión de la República anarquista independiente de Gulyay-Pole, el establecimiento de la unidad del poder soviético, y de la unidad en el ejército, sus métodos de gobierno y su aparato de mando. En este mismo momento los Majnovistas están tratando de convocar un congreso militar soviético que cubra cinco Uyezd. Naturalmente, el mando no permitirá que ocurra nada de eso, y mostrará a los Grigoriyevistas anarquistas de Gulyay-Pole que en nuestra lucha contra los Dinikinistas no toleraremos ningún elemento de desorganización y descomposición en la retaguardia cercana, y mucho menos en la línea de frente.

Tan pronto como esto se haya hecho, nuestro frente Austral dará un golpe a las fuerzas de Denikin en la dirección que el mando indique.

¿Me pide que hable sobre Petrogrado? No he estado en el frente de Petrogrado durante mucho tiempo, y no he estado en absoluto desde nuestra retirada en el frente occidental. Sólo puedo decir esto. Todas las operaciones se concibieron con vistas a tomar decisiones rápidas. El enemigo sabia muy bien (esto lo sé por un documento muy elocuente) que habíamos retirado reservas considerables de la zona de Petrogrado al frente oriental: de ahí su plan de capturar Petrogrado con tanta rapidez que no pudiéramos traer refuerzos del centro a tiempo. (Como ustedes saben, la mayor ventaja que tenemos es nuestra posición central con respecto a nuestros enemigos, lo que nos permite actuar en las líneas operativas internas, enviando reservas a los sectores más amenazados del frente.) Sin embargo, el enemigo calculo mal. Su ofensiva ya ha sido revisada, y eso significa que su juego ha terminado. Hemos lanzado refuerzos considerables en la frente ante Petrogrado, y tenemos motivos para contar con que en las próximas semanas, o incluso días, se producirán cambios decisivos en la situación allí.

En cuanto a los reveses en los demás sectores del frente occidental, se han debido, en primer lugar, a las mismas causas generales que he mencionado en relación con frente Austral (la concentración temporal de fuerzas y recursos en el frente oriental) y, en segundo lugar, en gran medida, a la estructura particular del frente occidental, que se dividió en sectores nacionales, con ejércitos nacionales. Dada la unidad del enemigo y la unidad de sus concepciones operativas, esta fragmentación del frente en líneas puramente nacionales resultó ser inviable, por no mencionar el hecho de que en muchas de las unidades menos conscientes dio lugar a antagonismos nacionales. Ahora hemos establecido una unidad completa del frente de las repúblicas soviéticas, en el sentido de que el frente está dividido entre ejércitos sobre la base de consideraciones exclusivamente estratégicas, y no nacionales, y que estamos utilizando las unidades nacionales separadas - Ucranianas, letonas, polacas, estonias - en las que se puede utilizar de las forma más ventajosa, y no todas ellas, como es natural, en sus respectivos llamados frentes nacionales.

Esto también se aplica plenamente a Ucrania. La tarea del frente Ucraniano, como tal, se ha cumplido. Ucrania ha sido emancipada, en lo que respecta a una enorme extensión de su territorio. Los Petlyuristas han sido aplastados. Ese miserable sucesor de los Petlyuristas, Grigoriyev, ha sido derrotado. Lo que queda por atender es la dirección Donets y la dirección polaca-Galicia-rumano: ninguno de ellas es un frente ucraniano sino más bien un frente común a todas las repúblicas soviéticas, ya que Denikin está avanzando en Ucrania y en la Gran Rusia al mismo tiempo. La nobleza de Rumanía y Polonia y los kulaks de Galicia están dispuestos a actuar igual contra Ucrania y contra la Gran Rusia, dondequiera que la Entente les ordene golpear.

En cuanto a la ayuda a la Hungría soviética, puedo responder a su pregunta de la siguiente manera: nuestra ayuda se expresa en nuestra presión hacia occidente, y tengo motivos para pensar que esta presión aumentará en el futuro inmediato.

He escuchado con asombro su pregunta sobre el peligro de que se dice que amenaza a Jarkov. Vivimos, por supuesto, en una época en que nada en este mundo es estable, pero creo que Jarkov no esta en mayor peligro que Tver, Penza, Moscú o cualquier otra ciudad de la República Soviética.

Por último, en respuesta a su última pregunta, sobre la movilización, creo que debemos movilizar el mayor número posible de grupos etarios, sin permitir excepciones ni aplazamientos, y en el plazo más breve posible. Tenemos que llevar a cabo una operación definida en la cuenca Donets. Cuanto antes lo hagamos, menor será el sufrimiento de la industria del carbón del Donets y de toda la vida económica de la zona Jarkov. ●

El 4 de junio de 1919

'En el camino', N º 52